Un hereje muy mosca

Con una prosa que lleva al lector de manera ágil, Édison Marulanda Peña presenta su más reciente trabajo de carácter ensayístico biográfico: Más que Juan Mosca. Fernando Garavito, escritor y hereje. Hoy, en la Cámara de Comercio de Pereira.

 

Por Antonio Molina

“Un texto así de empalagoso y sentimental no le conviene a la memoria de Luis Carlos Galán”. Así, sin frases maquilladas, aborda en una de sus páginas al personaje central de su libro biográfico. Quien escribe esto es un hombre que lo sabe todo de todos en Pereira, pero calla con el silencio de aquellos que tienen en la prudencia su mayor capital en medio de las precariedades de la docencia universitaria.

mas-que-juan-moscaÉdison Marulanda Peña, profesor ocasional del Departamento de Humanidades de la UTP, es quien escribe la cita mencionada. Y a quien fustiga es al periodista y escritor Fernando Garavito, en su biografía Más que Juan Mosca. Fernando Garavito, escritor y hereje. Y no lo hace por falta de apego a Mosca. En absoluto. Su capacidad de distanciarse, tan difícil cuando se acometen ensayos biográficos tan profundos como este, lo lleva a disparar a quemarropa, a pesar del notable afecto e identidad que le despiertan el malogrado escritor y periodista bogotano, considerado un auténtico maestro del periodismo.

Garavito, entre toda su variada producción escrita, también fue coautor, al lado del periodista de Newsweek Joseph Contreras, de la Biografía no autorizada de Álvaro Uribe Vélez (El señor de las sombras), libro por demás inconseguible en su versión de papel y que le costó el exilio a sus autores. Garavito fue “desplazado por pensar”, como afirma Ricardo Sánchez.

Pero en este punto cabe comentar que el género de la biografía –con tan notables representantes en la Historia y la Literatura, o en ese amasijo que nace de ambas, una especie de LiteHistoria– cuenta en nuestros ámbitos con muy escasos, por no decir nulos, exponentes.

Existen, eso sí, los panegiristas, esos elocuentes escribientes que actúan como portadores del incensario para los dioses de la aldea. Su palabra fácil, en apariencia docta, recubre con melosería a los difuntos a quienes ensalzan en sus biografías por encargo. Pero de fondo, nada. Solo libros de lujo que naufragan casi de inmediato en las atiborradas torres de las librerías de segunda.

Ser biógrafo, con alcance y ánimos de ensayista, es la apuesta que hace de manera exitosa Édison Marulanda, de quien ya se conocían dos libros anteriores que galanteaban con este género. El primero de ellos, que tiene como personaje central al cardenal Darío Castrillón (Cardenal Castrillón, entre la fe y el poder), lo dio a conocer como escritor en 1999. Otro, más reciente (2011), El cuarto poder soy yo, rastreó la vida del asesinado periodista César Augusto López Arias.

De escritura un tanto farragosa, aunque con innegables cualidades en cuanto al rigor investigativo, eran libros que circulaban bien en la parroquia. O, mejor aún, “se regalaban bien”, como afirmaba algún cáustico escritor. Valiosos, eso sí, como testimonios de dos momentos históricos hilvanados alrededor de personajes con notable poder local y nacional en su momento. Pero nada más.

Este año, con el respaldo de la Editorial Universidad de Antioquia, Marulanda sorprende en este libro por la calidad de la prosa –tersa y atractiva–, con mayor capacidad para contar sin extraviarse en nimiedades que dejen harto al lector menos avisado. A la notable calidad  escritural se suma el acertado trabajo de quien ofició como editora.

Es un libro que sin duda merece ser leído por todos aquellos que buscan una luz en medio de la orfandad de la derrota. Allí se aborda a un muy humano Fernando Garavito, autor de columnas como El señor de las moscas o Estravagario, que en su momento marcaron la ruta del pensamiento para muchos colombianos.