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Alex:

He repetido una vez más el video que me enviaste de las “jotas castellanas”, y que grabaste durante la celebración del día de la Virgen de la Almudena. Me escribes: “Fue imposible no pensar en vos”, y me pregunto si fueron los bailes o si fue la Virgen, o si fueron los bailes para la Virgen quienes te recordaron mi amistad. Me he sentido acogido en tu ser. Siendo ateo, admiras un arte y te permites compartirlo conmigo sin ningún reclamo. La Virgen te hace pensar en el amigo que escribe esta carta. Seguro que no le oras, ni le pides por mí y, sin embargo, quiero pensar que mis oraciones las escucha ella y que ese mensaje en el celular es una forma  de decirme que te protege para que esté más tranquilo.

Lo cierto, es tu amor por mí. Grande. Capaz de acompañarme en los discursos que no te dicen nada o que te enojan. ¿Sabes? Ahora que en Colombia está tan de moda el tema de la adopción de niños por parejas del mismo sexo, se me ocurre pensar en los buenos padres que podríamos ser. Los dos amamos aprender; somos niños curiosos que quieren hacer de todo y estar en todo para adquirir conocimientos. Cuando hace unos años hablamos de nuestras intenciones de voto para el congreso y te hablé de apoyar a Viviane Morales, me respaldaste entusiasta. Hoy ella lidera a quienes creen que no debe admitirse esa “igualdad” para parejas no heterosexuales. ¿Importa eso? No sé qué pensarás ahora de la ex fiscal, al otro lado del Atlántico con tus compañeros de la Complutense. Yo no dejo mi admiración por su profesionalidad. Para mí es fácil comprender su postura, pues sigo yendo a la fracción del pan y mis jeeps están llenos de fervorosos creyentes, faltos de misericordia, ventajosos, borrachos y pendencieros a la primera. Cuando los escucho hablar y no descubro lecturas, ni reflexión, entiendo que tanto prejuicio tenga que polarizarse en alguien. Lástima que sea nuestra Viviane. Aunque, en nombre de la democracia, también es un “menos mal” que sea ella y no uno de esos que habla con el tufo de la metralla y los cadáveres en el río.

Te extraño. Tú te pierdes mucho. Sin embargo, con esos detalles, siento que sigues aquí, husmeando mi biblioteca. Tanto así que, me imagino cómo me gustaría afrontar contigo el dilema de la paternidad. Insisto, creo que una niña no se aburriría a nuestro lado. Que nos vería como a dos hermanos mayores con los cuales aprender, sentirse útil, incluida con voz, voto y poder para intervenir la realidad. Contigo tendría alas para querer ser ciudadana del mundo y aprendería un estilo vanguardista, sofisticado. Yo sería su tradición, su hoja de cálculo, su horario, el respeto por su país y el conocimiento de su historia. Imaginemos: conmigo cocinaría migas de pan y chocolate; contigo pasta y cordero.

Creo que nuestros conflictos serían por el tema de su educación religiosa. Tú no querrás que reciba los sacramentos, ni que yo le enseñe las oraciones. De seguro que si voy a la parroquia a solicitar el bautismo, no me lo negarán, pero en la homilía no faltarán las frases hirientes por las cuales te enojarás, te levantarás y te irás a casa. Nuestros pocos invitados serán comprensivos…

No podía faltar un poco de melodrama, ¿verdad?

Pero, creo que ese es el verdadero tema del que quiero hablarte. La adopción es solo el decorado. Alex, yo creo que es necesario que se enseñe “religión” en los colegios. ¿No ves cómo todos nuestros conflictos geopolíticos vuelven a disfrazarse de Dios? Que USA se invente ISIS para aniquilar Siria y entregarla a Israel, ¿no tiene un tinte mesiánico? Que las Naciones se unan contra ellos, ¿no se entiende como un genocidio interreligioso? Que aún existan personas esperando una abducción apocalíptica, ¿no es fanatismo? Que cualquier persona “decrete salud y prosperidad en el nombre de Cristo”, ¿no es la evidencia de que el sacerdocio necesita ser repensado? Francisco es un buen hombre. Leo la encíclica sobre la casa común, la carta invitando al Jubileo… La madera de la barca cruje porque hay mucho peso muerto; él no puede actuar con violencia.

Yo no digo que haya que imponer un credo, un dogma. Creo que a los jóvenes se les debe preparar para el diálogo religioso entre pares, entre próximos y entre extranjeros. Eso no lo facilitan las ciencias exactas. Esa tarea nos queda del lado de las humanidades, sin llegar a la supresión del tema por considerarlo implícito.

Tú has aprendido a amarme con mi Virgen y sus artes populares. Pasas por ahí, cuando quieres acariciar mis ideas y ganarte un lugar tibio entre ellas. Podríamos ser buenos padres, lo sé. Mientras tanto, intentemos seguir pensando el mundo con dignidad.

Diego.