LUIS FERNANDO ZULUAGA POTES: LA BÚSQUEDA DE LO SUBLIME

Jorge Triviño reseña las obras de Luis Fernando Zuluaga y comenta que sus textos se pueden apreciar, porque contienen lo que todo un buen ensayo exige: rigurosidad, un buen lenguaje, y un análisis sucinto, además de un excelente conocimiento de quien lo escribe.

 

Escribe / Jorge Eliecer Triviño – Ilustra / Stella Maris

Conocí a Luis Fernando Zuluaga Potes hace varias décadas en el trasegar por la vida, departiendo algunos textos de carácter espiritual, cuando había publicado mi primera y corta obra de ensayo: Rosa la luciérnaga.

Posteriormente, me enteré de la publicación de su ópera prima, Transparencias, la que me proporcionó después de leerla, criterio, para saber que estaba ante un joven que, sin la menor duda, tendría cabida en las letras nacionales. En encuentros posteriores, departimos acerca de la música, después de salir de la sala del Banco de la República, en la ciudad de Manizales, y supe que era un gran admirador y oyente de las óperas de Richard Wagner.

Por esa época, yo andaba leyendo Los lagos de Somiedo de Mario Rosso de luna, un teósofo denominado El mago de Logrosán, y conocí que él, además era el autor de la obra: Wagner, mitólogo y ocultista.

También había tenido la oportunidad de oír, y conocer acerca de las grandes óperas: El anillo del nibelungo, Tristán e Isolda, Lohengrin, Parsifal, Tannhäuser, El holandés errante, Las Walquirias; amén de conocer acerca del mito de Parsifal en lecturas alucinantes de El misterio de las grandes óperas, de Max Heindel; en fin: nos unían temas trascendentales como el desarrollo de la humanidad, y otros tópicos como el desarrollo de potencialidades en el ser humano. Yo le veía, como un hombre inquieto, y que además inquiría acerca de la búsqueda de la verdad.

Supe, también de su interés por la gran figura de Ramón del Valle Inclán, y de la publicación de un artículo suyo en el periódico La Patria de Manizales, que —, aunque cerrado a ideas de este tipo —, le habían publicado en el desprendible dominical cultural Papel Salmón.

Dice Fernando Zuluaga Potes, refiriéndose a la práctica del quietismo de Ramón del Valle Inclán:

“La belleza como intuición de la verdad, se revela cuando lo vano cesa, en el abandono de toda lucha. Se expresa belleza cuando se habita un centro que genera múltiples centros de esplendor sublime. Es de advertir que el quietismo en Valle Inclán, no fue una conquista fácil, estuvo precedida por arideces tremendas, por continuas sensaciones de esterilidad y congoja. Un vislumbre de beatífica plenitud es un advenimiento de la claridad inmaculada, de una luz que brilla sin encandilar. Este magnífico español recorrió muchos caminos; el único que le complacía: el del Yo divinizado, el del amor que no cesa. El deleite de quien se abandona a la vastedad, es un rumor melodioso que penetra el ser.    Un instante de éxtasis es la gloria; así lo revelan los místicos y Del Valle Inclán tuvo esos estremecimientos que elevan el alma hacia un arrebato.”[1]

Este artículo, devela la elevada comprensión que alcanzó el autor del ensayo, ya que, una de las características más sobresalientes en La Lámpara maravillosa, es la de ocultar al profano las más grandes verdades espirituales, pues nos lleva por meandros luminosos, y nos transporta hacia las más elevadas cimas del conocimiento. Como la luna, que, con su luz, apenas insinúa las formas y relieves y algunos tonos, dejándonos la sensación de altura y profundidad, permitiendo que nuestra intuición, haga todo el trabajo de luminosa prospección y halle la esplendorosa luz.

Otro de sus artículos, también publicado en este diario sobre: León Tolstoi, se inicia con este planteamiento hecho por el autor del ensayo:

“La violencia es una regresión; el único camino es dirigirse hacia lo divino. La verdadera religión es transformación, no es reprimir el instinto, lo animal, es purificarse y ascender a otro entendimiento”[2]

En este artículo, Luis Fernando Zuluaga, cuenta como Gandhi lo aseveró en su autobiografía: Experiencias con la verdad, que de allí había partido la idea de aplicar el principio del Ahimsa o no violencia, a la liberación de los hindúes.

Otro de los ensayos de Luis Fernando Zuluaga Potes, que vieron la luz en el mismo periódico, escribe acerca de Giordano Bruno, donde, de manera lúcida hace un análisis de su vida y su pensamiento, y de su aporte a la concepción de la divinidad, que le hizo llevar a la hoguera y ser quemado.

Dice en uno de los apartes de su escrito acerca de este monje: “Bruno es una resplandeciente llama que jamás se apagará, porque portó el estandarte de los valientes que no se doblegan al poder servil de complacencias que deterioran la vida. Él es el profeta de un universo infinito poblado de mundos innumerables, habitados por seres inteligentes, luminosos.”

Otro de sus personajes escogidos para su nuevo libro de ensayos, donde hace una recopilación de algunas de sus publicaciones, es George Bataille: el poder del erotismo.

Al inicio de su ensayo, dice, con mucha exactitud y propiedad:

Eros estremece el corazón que palpita con la vida y siente la belleza y la armonía, como un apreciable tesoro. Eros vibra en una esencia sutil y sus deleites son gozados por quien no permite la emoción que ensancha el alma y alegra el espíritu. La divinidad no es un concepto religioso para Bataille, es un fuego que inspira y trasciende, es sensibilidad transmutada en dicha, dicha de ser, de amar lo que es.”[3]

Como se puede apreciar, su texto contiene lo que todo un buen ensayo exige: rigurosidad, un buen lenguaje, y un análisis sucinto, además de un excelente conocimiento de quien lo escribe.

Luis Fernando Zuluaga, escoge muy bien los personajes para realizar sus escritos, buscando siempre luminarias del pensamiento, y seres maravillosos que iluminan el sendero de perfección de la humanidad.

El siguiente artículo escogido para publicar, es sobre el máximo poeta norteamericano Walt Whitman, de quien dice, con gran precisión:

       “El artista Walt Whitman se deja mecer por el viento y encuentra en la hierba dulce lecho. No cree en voces extrañas, sólo expresa su júbilo, su energía primordial, el agitar de sus alas de sensibilidad absoluta. Las fragancias lo embriagan, es un loco de alegría, desnudo ante la vida. El aire lo inspira, y se siente unido a toda la humanidad. Es alguien que absorbe a la esencia del universo y se siente complacido en ello. Su ahora es su todo, no existe perfección, todo es como es, se ama como es. Ve todo pasare y está feliz en esa contemplación. Sólo observa y espera. Cree en él y en la infinitud del amor, en el espíritu divino.”

       Este escrito, ausculta de manera soberbia en la personalidad del más grande poeta de la lengua inglesa.

La obra de quien ha inspirado a generaciones posteriores, y es un referente de las letras universales, es analizado por la magnificencia de Hojas de hierba.

Allí, está el summum de su pensamiento, que el mundo reconoce, pues fue un coloso de la poesía.

Nuestro escritor caldense, también se asoma a analizar a la mayor religiosa y poeta de todos los tiempos: a sor Juana Inés de la Cruz, en uno de los ensayos, compilados en el libro: Universos y plenitudes.

En su análisis acerca de la personalidad de sor Juana Inés de la Cruz, hace el siguiente y justo planteamiento:

      “El temple de la religiosa se expresa con espíritu libre, desafiando la maquinaria todopoderosa que restringe a la mujer a ser inferior, un animal doméstico y reproductor. A causa de su sexo las mujeres han sido condenadas. La excelsa monja se elevó a entendimientos muy depurados, penetró en la antigüedad, su batalla fue feroz, por hacer valer la capacidad de entender la vida y el destino de ser mujer. Su libro Primero sueño (1692) es un hermoso poema extenso, lleno de enseñanzas y decantaciones desde la soledad.

      Los celadores del espíritu jamás podrán extinguir el ansia humana de búsqueda. Esta civilización obnubila la verdad por interés y conveniencia. La mujer con su incuestionable compasión ha impedido que desastres mayores socaven la imposibilidad de una transformación más consciente.”[4]

Como se puede ver en estos textos, el escritor ha puesto el alma, y con un conocimiento real de cada uno de los personajes, logra penetrar a profundidad en el pensamiento de cada uno de ellos, y nos brinda una visión más cercana, más bella y quizá más hermosa de sus obras.

Este escritor, es un poco olvidado en nuestro país; debido, además, a que vive la soledad muy de cerca, y la tiene como principio vital, pues perdió a su amada no hace mucho tiempo. Celebro que haya aún este tipo de seres que se asoman a través de un prisma tan particular, y nos iluminen con la luz de su ser interior.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

POTES, Luis Fernando Zuluaga. Del Valle Inclán. Una lámpara en la oscuridad. Domingo 21 de febrero de 2018. Página 2. Papel Salmón. Periódico La Patria. Manizales, Caldas.

  POTES, Luis Fernando Zuluaga. León Tolstoi: adalid del pacifismo. Domingo 02 de agosto de 2015. Página 2. Papel Salmón. Periódico La Patria. Manizales, Caldas.

POTES, Luis Fernando Zuluaga. Giordano Bruno y los furores heroicos. Domingo 02 de agosto de 2015. Página 2. Papel Salmón. Periódico La Patria. Manizales, Caldas.

POTES, Luis Fernando Zuluaga.  Sor Juan  Inés de la Cruz. “yo, la peor de todas” Domingo 20 de diciembre de 2015. Página 6. Papel Salmón. Periódico La Patria. Manizales, Caldas.

 Jorge Eliécer Triviño Rincón

Poeta y escritor

Correo: jtrivinorincon@gmail.com

 

 

[1]POTES, Luis Fernando Zuluaga. Del Valle Inclán. Una lámpara en la oscuridad. Domingo 21 de febrero de 2018. Página 2. Papel Salmón. Periódico La Patria. Manizales, Caldas.

[2] POTES, Luis Fernando Zuluaga. León Tolstoi: adalid del pacifismo. Domingo 02 de agosto de 2015. Página 2. Papel Salmón. Periódico La Patria. Manizales, Caldas.

[3] POTES, Luis Fernando Zuluaga. Giordano Bruno y los furores heroicos. Domingo 02 de agosto de 2015. Página 2. Papel Salmón. Periódico La Patria. Manizales, Caldas.

[4]POTES, Luis Fernando Zuluaga.  Sor Juan  Inés de la Cruz. “yo, la peor de todas” Domingo 20 de diciembre de 2015. Página 6. Papel Salmón. Periódico La Patria. Manizales, Caldas.