LO HERMOSO ES FEO Y LO FEO HERMOSO

Tal vez la mejor forma de definir lo bello sea la humana expresión de Ezra Pound: “me gusta o me conmueve”.

 

Escribe / Pablo Felipe Arango – Ilustra / Stella Maris

Hace unos meses el diario El País informó que la red social Tiktok tomó “medidas para borrar o evitar la promoción de las imágenes compartidas por usuarios con cuerpos “anormales”, “expresiones faciales feas”, falta de dientes, personas mayores con “demasiadas arrugas”, cicatrices evidentes, deformidades…”. También solicitó la red evitar los “escenarios rurales con decorados antiguos o desordenados”. Según el diario, el propósito de la red es promover contenido “atractivo y sofisticado”, aunque los administradores manifestaron que su intención era evitar el acoso justamente a aquellas personas o grupos que estuvieran en posibilidad de quedar sometidos a él. Es decir, según Tiktok, para evitar la burla de alguien es mejor ocultarlo, impedir que sea visto. Es evidente la miserableza de los administradores de la red, quienes validos de una supuesta humanidad se convierten en los primeros abusadores.

Si eres feo o deforme debes ocultarte, y si no, te ocultamos, pareciera ser el resumen de la política de la red social; y la justificación es tan canalla como el hecho: no queremos que alguien sufra acoso, dicen, lo que implica que para la propia red habría razones para este, tanto que es capaz de predecirlo gracias a sus algoritmos.  No es diferente el razonamiento, sin embargo, al que hacen muchos gobiernos frente a hechos de acoso o atropello por motivos sexuales, raciales o de género. Lo que debió hacer la víctima, advierten las autoridades en muchos casos, fue no exponerse. Lo que deben hacer los ancianos, llegó a sugerir un alcalde, es permanecer en casa encerrados porque al salir a las calles pueden ser atropellados o vejados.

Lo hermoso es feo y lo feo hermoso, dicen las tres brujas en la primera escena del primer acto de Macbeth. Los críticos han dicho que este verso resume la metafísica de lo equívoco que subyace en toda la tragedia de Shakespeare. Seguro. Y puede agregarse también que es una manifestación de la ambigüedad que caracteriza la existencia. La primera bruja pregunta: “¿Cuándo nos reuniremos de nuevo?”, y la segunda contesta: “Cuando se acabe la gresca;/ cuando la lucha se gane y se pierda”. Porque nunca se gana y nunca se pierde; porque nunca nada es solo hermoso o feo, sino que es lo uno y lo otro al mismo tiempo. Pero claro, no es fácil aceptar que así se desenvuelve la vida, y preferimos resolver la indudable dualidad suponiendo que ella no existe.  Umberto Eco recogió en La historia de la fealdad una serie de textos y de obras plásticas que demuestran que solo la fealdad explica la belleza, y que esta última solo es posible cuando lo supuestamente monstruoso, repelente o asqueroso se hace presente.

Supongo entonces que si quisiera subir a la red de Tiktok un video que solo reproduzca con minuciosidad El jardín de las delicias de El Bosco, o los retratos de burgueses hechos por pintores flamencos como Jan Van Eyck, Van Der Goes, o los rostros de muchos de los dibujos y pinturas de Goya, sería sujeto de censura; y si no se diera tal censura muchos usuarios, hay que reconocerlo, estarían prestos a reclamar por lo que considerarían grotesco, mientras que otros, con tono misericorde, argumentarían en favor de la diversidad, con un dejo de suficiencia que es tan desagradable como el de los primeros, solo que adobado además de una superioridad moral insufrible.

Un tonto e ignorante, hace apenas unos días, criticó la figura de una funcionaria pública recientemente nombrada. Su argumento consistió apenas en que el cuerpo de la mujer no le parecía adecuado para el cargo que ella desempeñaría. Ella tiene la figura de una Venus y seguro se siente tranquila y a gusto con su cuerpo; y si no es así ni a él ni a ninguno de nosotros nos importa. Tal como no debe importarle a ninguna red social, autoridad u opinador. Seguro más feo será el tipejo y lo seré yo, o al menos lo seremos para alguien que tiene otros criterios, o en todo caso lo seremos dentro de unas décadas, o apenas unos años, cuando lo que hoy consideramos hermoso no sea más que un exabrupto o una simpleza.

Tal vez la mejor forma de definir lo bello sea la humana expresión de Ezra Pound: “me gusta o me conmueve”. E insisto en la humanidad de la manifestación, porque la divinidad, o lo sublime, desconoce la dualidad; si no que lo digan al unísono las brujas de Macbeth.