Un león despierto hace seis años

Se hicieron preguntas sobre el estado del volcán y el funcionario aclaró que este se encuentra en el mismo nivel amarillo o III, en el que se encontraba desde hace ya seis años. Es por esto que al entrar al parque, los turistas pueden ascender únicamente hasta el punto conocido como ‘Valle de las Tumbas’.

 

DIANA CAROLINA GOMEZPor: Diana Carolina Gómez Aguilar

Era 13 de octubre de 2016 y me dirigía al PNNN (Parque Nacional Natural Los Nevados). Antes de partir llegaron las sugerencias y preocupaciones: “mucho cuidado que el volcán ha estado en actividad estos últimos días”, “Por ahí vi en redes sociales una foto donde se ve que del volcán estaba saliendo fuego”. Aunque me encontraba tranquila, teniendo en cuenta que había estado allí la semana anterior sin notar algo distinto o alarmante, me embriagó la preocupación.

Desde su explosión en 1985, el Volcán Nevado del Ruiz no ha dejado de estar activo. En estos 31 años ha presentado actividad sísmica, emisión de gases y ‘deformación volcánica’. Por esto es constantemente monitoreado por el SGC (Servicio Geológico Colombiano).

El PNNN cuenta con diferentes zonas de acceso dependiendo de la región desde donde se visite; mi ruta fue: Pereira – Manizales – Nevado del Ruíz. Al llegar a Brisas, la entrada ubicada a una altura de 4.050 m.s.n.m., los encargados nos dieron la bienvenida a todos los visitantes y nos invitaron a pasar a una sala. En ella lo primero que salta a la vista son dos mapas en los cuales se encuentra de manera detallada el área del parque, las fuentes fluviales y las zonas a las que no se puede acceder en este momento por el estado del volcán. La charla de inducción duró aproximadamente 15 minutos y fue complementada con un video rico en imágenes bellísimas del territorio.

Después de esto, se abrió un espacio para las inquietudes y preguntas. Obviamente una de las primeras fue sobre la posibilidad de encontrar nieve, cosa que es poco probable y que deja aburrido al entusiasmado turista. Lo demás fue sobre el estado del volcán y el funcionario aclaró que este se encuentra en el mismo nivel amarillo o III, en el que se encuentra desde hace ya seis años. Es por esto que al entrar al parque, los turistas pueden ascender únicamente hasta el punto conocido como ‘Valle de las Tumbas’. Además de las restricciones en el acceso al territorio, también se restringieron las actividades turísticas como escalada en roca y senderismo.

En marzo del año 2012 se presentó un aumento en la actividad sísmica, con emisión de gases o magma, lo cual provocó un cambio: pasó del amarillo o III, al nivel naranja o II. En ese año se presentaron dos erupciones menores. También se registraron sismos significativos de hasta 4.6 ML (Magnitud Local) en octubre de 2013, y el 7 de octubre de este año con 4.4 ML (Magnitud Local). Empero, el nivel amarillo permanece.

Después del breve encuentro, nos dirigimos de nuevo a los vehículos y entramos. En el camino, Bryan -el guía que nos acompañaba-  comentaba que las probabilidades de que el volcán haga erupción, son las mismas que desde 2010, sin embargo se debe estar alerta y por esto constantemente se estudia su actividad.

Según el Servicio Geológico Colombiano no se descarta que se presente actividad que pueda indicar una aceleración del proceso, implicando mayor inestabilidad del volcán y en consecuencia cambios en su nivel de actividad. Si bien, la inestabilidad del volcán es prolongada ya por seis años, es de vital importancia no acostumbrarse a su comportamiento y estar atentos a la información oficial”.

La niebla es constante y densa. El suelo gris, arenoso como el de una playa del Pacífico colombiano. La vegetación particularmente esponjosa, gotea constantemente para después formar las fuentes hídricas que abastecen a Pereira. Realizamos varias paradas para observar las particularidades del territorio; en el Valle Lunar, por ejemplo, hay una cantidad de torres armadas con piedras de distintos tamaños, que otros visitantes han puesto una encima de la otra; en conjunto forman una asimétrica expresión artística. También hay una alucinante pared de roca, que por los distintos tonos grises que la colorean, perfectamente podría ser el cuadro de un reconocido pintor o una de las mejores obras de un grafitero minimalista.

El lugar es un escenario que le hace justicia a su nombre. La sensación de estar en otro plano de la realidad es uno de los tantos privilegios que nos brinda esta increíble parte del planeta, que tenemos a dos horas de la querendona.

Finalmente llegamos al Valle de las Tumbas, una zona con un misticismo propio. Mientras caminábamos, Bryan nos contó que del lugar se dice que muchos años atrás, algunas tribus indígenas llegaban para hacer rituales y enterrar a sus muertos allí. Por eso su nombre y seguramente, por eso nuevamente la sensación de estar en otro plano de la realidad, está vez un poco tenebroso.

Aunque la actividad volcánica que ha tenido el Nevado del Ruíz desde el año 2010 ha provocado medidas que afectan el acceso a otras zonas del parque, vale la pena visitarlo, vale la pena maravillarse con lo mucho que pueden estimularse todos los sentidos; pero sobre todo, vale la pena ser conscientes de la importancia que tiene y la tarea que tenemos como colombianos, de velar por su cuidado y protección.

@DCarolinaGomez