La obra narra la historia de Santiago, un pescador viejo y desgarbado, pero fuerte y valiente, que se siente solo y quien decide, después de no pescar ningún ejemplar por más de 80 días, adentrarse en el mar y no regresar hasta capturar algún animal.

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Por: Ángela Morales Chica

Literatura clásica. Eso es lo que pienso cuando leo a Ernest Hemingway en su gran obra ‘El viejo y el mar’, una historia de ficción que hace viajar al lector en la misma barca en la que viaja el protagonista y que pone a reflexionar a cualquier persona sobre la paciencia y la perseverancia necesarias a la hora de poner en práctica algún plan para cumplir los objetivos.

Escrita en 1951 y publicada en 1952, fue el último trabajo importante en el campo de ficción de este Nobel de Literatura y por el cual es mundialmente reconocido. Se trata de una novela aparentemente sencilla pero, al adentrarse en su historia, nos damos cuenta de que sus propósitos son más complejos pues busca poner al lector a pensar sobre la superación personal, la dignidad y la lucha del hombre con la naturaleza.

La obra narra la historia de Santiago, un pescador viejo y desgarbado, pero fuerte y valiente, que se siente solo y quien decide, después de no pescar ningún ejemplar por más de 80 días, adentrarse en el mar y no regresar hasta capturar algún animal.

A la tierra solo lo une Manolín, un joven que lo acompaña desde pequeño en sus largas jornadas y quien se preocupa por él, buscando no solo serle de gran ayuda sino también aprender sobre la pesca y sobre la vida con la experiencia que le proporciona el pescador.

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Luego de encontrarse solo en el mar, Santiago empieza a recordar su vida cuando era joven, los momentos que lo llenaron de felicidad pero también los de tristeza y toda una serie de eventos que lo marcaron, como su amor por el béisbol y su viaje a África, donde vio leones y otros animales imponentes.

Finalmente, encuentra un pez enorme con el cual piensa solucionar todos sus problemas y después de muchos días y problemas regresa a casa infundiendo en sus compañeros respeto, y admiración en Manolín, a quien recuerda durante todo el recorrido, expresando así el hecho de que no podemos hacer mayor cosa estando solos, pues, por más independientes que seamos, dependemos de la sociedad para alcanzar nuestras metas.

Definitivamente, la obra de Hemingway es un desafío para la imaginación del ser humano, pues gracias a la descripción minuciosa y a los pensamientos del autor, el lector logra hacer el mismo trayecto del personaje y encontrar el gran valor que significa tener valentía y moral en un momento de la vida donde los sueños se ven truncados por algún hecho en especial o donde es necesario enfrentarse a lo que le depara el destino manteniendo siempre las bases y la cordura.

Para terminar, la relación entre el hombre y la naturaleza, la fuerza personal y la soledad, son de vital importancia para el relato pero, a la vez, se traspasan a un plano real para el lector y le hacen ver que la perseverancia, la constancia y la fe valen mucho en un mundo que cada vez se deteriora más.