“El viaje del Beagle ha sido con mucho el acontecimiento más importante de mi vida, y ha determinado toda mi carrera; a pesar de ello dependió de una circunstancia tan insignificante… y trivial como la   forma de mi nariz”. Charles Darwin.Autobiografía.

Charles-Darwin

Ilustración alegórica a Charles Darwin. Fuente: National Geographic.

Por: Diego Firmiano

 

Fue leyendo la narrativa personal de Alexander Von Humboldt que Darwin, siendo un niño, se sintió inspirado en hacer su primer viaje de exploración científica, específicamente a Tenerife. Sus amigos decían en broma que intentarían ir allá, pero Darwin se lo tomó muy en serio, y consiguió que le presentaran a un marino mercante de Londres para que le informara sobre barcos. Nada lo iba a hacer desistir. Su amigo John Stevens Henslow, al que reverenciaba profundamente y que sería una persona influyente en su pensamiento y futuro viaje a bordo de Beagle, le aconsejó que estudiara geología si quería empezar una empresa así.

En otras ocasiones éste le había enseñado a Darwin las propiedades de la vida y la línea que dividía a los animales de las plantas, y sin dudar, viendo su pasión por viajar, lo recomendó al geólogo Adam Sedgwick para que fueran al norte de Gales a una estancia de dos semanas en el campo. Este, sin duda, sería el primer viaje de exploración que tuvo el pequeño Darwin, pues el segundo y decisivo viaje de Europa al nuevo mundo, se daría cuando al regreso de este viaje con Sedgwick encontró una carta del mismo Henslow en la que lo invitaba a ocupar el puesto de naturalista a bordo de una nave de la Corona británica destinada a viaje de estudios.

La carta hablaba de un proyecto de viaje de dos años a “Tierra del Fuego y vuelta por las indias orientales”, explicándole que el capitán Robert FitzRoy, a mando de la nave, necesitaba un “caballero”  bien educado con intereses científicos, antes que un académico arrogante u orgulloso, además de no recibir remuneración alguna por las funciones que debía desempeñar. Henslow lo recomendaba no como un naturalista consumado, sino como una persona cualificada para recoger, observar y anotar cualquier cosa que valiera la pena para la Historia Natural. La selección de una persona para tal viaje no fue fácil, pero Darwin parecía ser el más apropiado.

El científico estaba ansioso por la noticia e impaciente por aceptar la oferta, pero cuando se lo comunicó a su padre, este puso el grito en el cielo oponiéndose vehementemente y alegando que no debía aplazar sus estudios, además de la seria objeción de «si puedes encontrar una persona con sentido común que te aconseje ir, te daré mi consentimiento.». Darwin declinó la invitación. A la mañana siguiente el pequeño salió a cazar, y su tío Josiah Wedgwood lo mando a llamar, ofreciéndose para llevarlo a casa y hablar con su padre, pues consideraba  que sería correcto que aceptara la propuesta del viaje.  Al interceder por él, el padre aceptó dejarlo ir de la manera más compresiva, incluso pagando el equipaje y los considerables gastos del viaje. El 1 de septiembre de 1831 Darwin aceptaría la propuesta y marcharía a Cambridge para asesorarse bien con su amigo y mentor Henslow. Luego viajaría a Londres a entrevistarse personalmente con el capitán FritzRoy.

Pero Darwin no contaba con que el capitán del Beagle, Fitz Roy, era un fiel discípulo de Lavater, y estaba convencido de que podía juzgar el carácter de un hombre por la configuración de sus facciones[1]. Así es que al medir su nariz, consideró que ésta revelaba señales de pereza y vacilación, aunque por algún motivo desconocido, Fitz Roy venció sus escrúpulos y Darwin fue aceptado.

El partir se demoró varías semanas. Y mientras tanto, Darwin se preparaba solo, visitando a naturalistas del Museo Británico y de la Sociedad de Zoología, aprendiendo técnicas de conservación, poniendo en orden su equipaje y visitando el Beagle en reparación  en la base naval de Devonport, en Plymouth.  El Beagle era un bergantín de diez cañones reconvertido, con sólo 27 metros de eslora y 242 toneladas de capacidad, popularmente conocido como de la clase “ataúd”[2]. Ese mismo septiembre se despidió de su familia en Shrewsbury y el 24 de octubre se fue a Plymouth a esperar la fecha en que el barco se alejaba de las costas de Inglaterra para dar la vuelta al mundo. En esa espera, Darwin sintió vacilación, incluso llegó a enfermarse al pensar en tal lejanía, en su diario anotó: “La idea de dejar a toda mi familia y amigos por un lapso tan largo me deprimía profundamente y la atmósfera de aquellos días me parecía increíblemente triste. También estaba preocupado por las palpitaciones y dolores de corazón y, como la mayoría de los jóvenes ignorantes, estaba convencido de que tenía una enfermedad cardíaca. No consulté a ningún médico, porque estaba seguro de que me diría que no me hallaba en condiciones para hacer el viaje, y yo estaba dispuesto a ir a todo trance[3]”.

El barco zarpó finalmente, pero se vio obligado a volver al puerto dos veces a causa de las tormentas. Finalmente salió el 27 de Diciembre de 1831, y para entonces gran parte de la ansiedad inicial de Darwin ya había desaparecido. El viaje inicial de dos  años, se extendería a cinco largos años, terminando así su travesía por el mundo, exactamenteel 2 de octubre de 1836. El viaje en el Beagle fue el  gran acontecimiento que configuró la vida de Darwin como persona y científico. En sus propias palabras:“ha determinado toda mi carrera”. Aquel viaje le dio la oportunidad incomparable de realizar observaciones, coleccionar animales y plantas, y explorar algunos de los más hermosos, desolados y aislados parajes del mundo, obvio, sin ignorar que participó de todas las emociones del viaje: acudió al carnaval de Brasil, fue testigo de revoluciones en Montevideo y Lima, contempló la erupción del volcán Osorno y sufrió el terremoto en Valdivia.

El Beagle en el que viajó Charles Darwin visitó:

  • Las Islas de Cabo Verde (enero de 1832)
  • Brasil (abril-junio de 1832)
  • Montevideo y Buenos Aires (julio-noviembre de 1832)
  • Tierra de Fuego y Cabo de Hornos (diciembre de 1832-enero de 1833, febrero de 1834)
  • Las Islas Malvinas (marzo-abril de 1833 / marzo-abril de 1834)
  • La Patagonia (abril de 1833-enero de 1834)
  • La costa occidental de Sur-América. (Chiloé, Valparaíso, Lima: junio de 1834-julio de 1835)
  • Las Islas Galápagos (septiembre-octubre de 1835)
  • Tahití (noviembre de 1835)
  • Nueva Zelanda (diciembre de 1835)
  • Australia (Sidney, enero de 1836; Tasmania, Febrero; King Georg’s Sound, marzo)
  • Islas Cocos (Keeling, abril de 1836)
  • Mauricio (abril-mayo de 1836)
  • Ciudad del Cabo (mayo-junio de 1836)
  • Santa Helena y Ascensión (julio de 1836)

 

 

[1] Darwin, Charles. Autobiografía. Pág. 14.

[2] Adrian, Desmond. Charles Darwin. Editorial Herder. España. 2008. Pág: 31.

[3] Darwin, Charles. Memorias del desarrollo de mi pensamiento y mi carácter. 1876. Pág 15.