El escritor como suma de voluntades

Empezamos hoy un ciclo de disertaciones sobre la poética como manifestación externa del acto creativo, motivada a su vez por múltiples detonantes que se entrecruzan en el sujeto creador. Estas pertinentes reflexiones, compartidas de manera generosa por el destacado intelectual quindiano Carlos Alberto Villegas Uribe, de seguro servirán como insumo para futuras discusiones al respecto. Vaya, entonces, la nota preliminar.

 

Por: C. A. Villegas Uribe

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Poética del talento: Horizonte de aproximaciones sucesivas
Siento y pienso y obro y persisto. Podrían bastar para decirme, para contar estrellas y decirme cielos. Pero no diría todo.
¿Cómo pensar una poética propia del quehacer literario? ¿Acaso es posible pergeñar una teoría propia dentro de la larga historia de la narratología? ¿Acaso no está dicho todo desde Platón y Aristóteles, pasando por Barthes, Foucault, y terminando en las más recientes aproximaciones de Ball? No sonará pretencioso tratar de hacerlo?
Los primeros pasos para abordar esta tarea poética implica acercarse sigilosos al campo que señalará nuestro trabajo desde el lenguaje y la fenomenología, y definir desde estos ámbitos: ¿qué significa una poética del talento y cuáles son las coordenadas que la determinan?
La poética deriva pues de su término griego esencial poiesis, ya definido por Platón (a través de Diotima, personaje de El banquete) como aquella causa que convierte cualquier cosa de no ser a ser. En consecuencia, una poética del talento tendrá que abarcar sus significaciones desde la concepción clásica de los griegos a la moderna concepción de Martin Heidegger como un proceso vivo de creación; expresión que no excluye el fenómeno lúdico de la creación, pues también acoge el suceso de iluminación, la conciencia de ser y estar en proceso en un momento determinado y en consecuencia toda poética debe considerar el fenómeno creativo desde los procesos que lo definen y precisan.
A lo largo de la historia de la humanidad la reflexión sobre la poiesis como fenómeno humano ha tenido diferentes momentos y autores. Valga recordar aquí ese grupo de códices griegos del filósofo Aristóteles, traducido y acotado bajo el nombre genérico de La poética. Desde este hito es posible afirmar que la preocupación humana por la poética tiene una presencia en la historia de la humanidad superior a los dos mil años. Entenderemos aquí la poética como una ciencia nomotética, es decir, un proceso reflexivo con validez subjetiva cuyo objeto de estudio son las artes y la literatura. Por ello no resulta extraño que el compositor ruso Igor Stravinsky haya dedicado, entre sus esfuerzos creativos, uno especialmente enfocado en la poiesis de la música que consignó en su tratado: Poética musical en forma de seis lecciones. En él reúne las lecciones musicales que dio en Harvard University entre 1939 y 1940. Para el padre de la dodecafonía la poética es un estudio de la obra que va a realizarse, es un hacer del orden.
El lingüista francés, de origen lituano, Algirdas Julius Greimas, en el libro de semiótica dedicado a la poética bajo el título general Diccionario razonado de la teoría del lenguaje designa el estudio de la poética como la teoría general de las obras literarias.
Para el lingüista y filósofo de origen búlgaro, radicado en Francia, Tzvetan Todorov, la poética es una ciencia que estudia el discurso literario.

Para este crítico la poética apunta a una reflexión científica sobre la literatura, ubicándose no en el conjunto de hechos empíricos que determinan las obras literarias, sino en el discurso literario. Todorov asume que la obra literaria es una estructura abstracta posible, en la cual existe constantes discursivas que pueden ser abordada lógica y sistemáticamente por un estudio científico.
Todorov enfatiza que como disciplina propia del discurso literario, la poética tiene un objeto propio, la literatura, en la cual se diferenciará formalmente con otro tipo de discursos, como la lingüística, la sociología, la estética.

Enfatizamos en este ejercicio hermenéutico, como ya se evidenció desde su propia etimología, que una poética del talento no se circunscribe exclusivamente a la literatura. Y esto se debe, de acuerdo con Todorov, a que el lenguaje de la literatura se diferencia de los otros lenguajes porque está constituido por un código poético.

No obstante, se puede apoyar en las otras ciencias en la medida que el lenguaje forme parte del objeto. Tales como las disciplinas que traten del discurso. La poética, según Todorov, se definirá necesariamente en dos extremos: desde lo muy particular y lo demasiado general.

Esto implica que una generalización por medio del discurso, no debe ser inflexible, sino que debe atenerse a la descripción de lo específico y de lo singular. Esto significa también que todo intento de definir una poética debe enunciar y teorizar más que apelar a una metodología estricta. Como ciencia que se está haciendo, de acuerdo con Todorov, toda poética debe ser una propuesta para el estudio del discurso literario y, por lo tanto, apenas enuncie las bases de la poética particular se debe entrar en el análisis del texto literario. (Continuará).