Tokio demuestra que la diversidad cultural y su empoderamiento, constituye una fuerza elemental dentro de los diversos paradigmas sociales. Su música es símbolo de fuerza y poder colectivo. Bailar al ritmo de las voces prósperas de tan dichosa comunidad fundamenta el ferviente deseo de seguir demostrando nuestra humanidad a través del folclor pacífico.

Por Juan Manuel Upegui y Sofía Arango Delgado

El pacífico en Pereira