Fotografías / Santiago Ramírez – Texto / Margarita Rojas

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Con la mirada hacia el frente, los ojos vendados, en filas y al unísono, un grupo de 50 mujeres envió un mensaje contundente a la comunidad pereirana: nada justifica las violaciones cometidas contra las mujeres; los feminicidios, los abusos y la opresión. Mientras que un grupo de manifestantes o transeúntes, lleno de confusión y asombro, observaba cada movimiento del performance, la plaza Ciudad Victoria se convirtió en un aliado de la lucha feminista.

Un escenario que les  permitió a las jóvenes y adultas expresar su voz, pensamientos y experiencias a través de un himno que representa la historia de aquellas que ya no están, aquellas que sobrevivieron y probablemente aquellas que lo viven cada día.

El feminismo está en las calles, representado por mujeres fuertes y valientes que decidieron alzar su puño como fuerza poderosa para esta revolución que se pinta de púrpura y verde. Y donde finalmente el miedo quedó atrás para que el respeto y admiración, que por muchas décadas les fue negado, sean protagonistas en sus vidas.

Y de nuevo, “la culpa no era de ninguna de nosotras, ni dónde estábamos, ni cómo vestíamos. El violador eras y eres tú”. Que el momento tan glorioso que se vivió el 4 de diciembre sea motivo suficiente para denunciar de manera contundente a todo aquel que desee abusar de nosotras, violarnos o asesinarnos.