JUAN ESTEBAN JARAMILLO (DER)

A solicitud del autor se re-publica la presente columna. Todo su contenido se trascribe tal cual fue enviado por el columnista, incluidas erratas y fallas gramaticales.

 

Pereira.

Señor

Enrique Vásquez Zuleta

Alcalde saliente de Pereira.

Cordial Saludo.

Días antes de las elecciones del 25 de octubre, usted hizo llegar una carta suya a casi todos los hogares de la ciudad. Hoy, días antes de que termine su administración, le hago llegar ésta a usted.

En su misiva, usted se refería sobre los candidatos que estarían usando a la ciudad como trofeo de guerra por hacerse al control de la misma, hablando mal de ella y de las cosas que aquí suceden, al parecer, prácticas comunes entre quienes desconocen el término “Política” y lo que ello significa, pero que dentro de los comicios electorales se valen de cualquier cosa con tal de conseguir sus fines.

En la misma, usted también habla sobre los logros que ha tenido la ciudad en distintos muestreos, estadísticas y estudios que hacen distintas agrupaciones, instituciones y demás, lo cual hace un contraste sobre las críticas que se hicieron, se hacen y se siguen haciendo sobre la percepción de la ciudad.

Así como usted lo mencionaba, que como alcalde tenía autoridad moral para decir algunas cosas; yo, como ciudadano pereirano y respetuoso de las leyes y demás, tengo también la autoridad para escribirle los siguientes puntos que me hacen responder a su carta, un poco pasada al tiempo de la suya, pero vigente sobre lo que quiero decirle.

Para evitar susceptibilidades y ataques que no vienen al caso, solo me referiré a usted como Enrique Vásquez, funcionario público desempeñando el cargo de alcalde de Pereira, desconozco su vida privada y francamente poco o nada me importa, además porque no considero limpio y menos ético inmiscuir una cosa con la otra.

Soy pereirano desde hace 28 años, y durante todo este tiempo, solo he sentido orgullo, admiración y respeto por esta ciudad; sus gentes y su espacio, de las cuales estoy agradecido al destino haberme puesto aquí, pero desafortunadamente he visto cómo la historia de progreso y grandeza que tiene la ciudad se ha venido abajo por culpa de los mercaderes políticos que la han manejado desde su crapulencia y excesos.

Estos mercaderes (decirles mafias sería ponerlos en un nivel intelectual del cual están muy lejos) no se han valido de ningún escrúpulo para alcanzar sus objetivos, bien como fue “La Coalición” en Manizales, aquí son “Los Titiriteros”, pues son a fin de cuentas quienes han manejado la ciudad y sus destinos desde las sombras y tras varios periodos administrativos, incluyendo el suyo, el de su antecesor y posiblemente el de su sucesor. Es muy triste que el beneficio de toda una ciudad que siempre se ha considerado progresista, librepensadora y moderna, se lo hayan quedado unos simples y vulgares gamonales de vereda que pensando en su beneficio se valieron de cuanta artimaña les era posible para afianzar su poder a partir de la influencia que podían comprar y por supuesto de los cargos de los que se han aferrado como tornillos.

No discuto algunos de los resultados que ha tenido la ciudad en cuanto a la consecución de metas en distintos campos de acción de acuerdo a indicadores y campañas de fomento, bien es cierto también que el “canibalismo parroquial”, como dirían unos, no permite que la ciudad avance, estoy de acuerdo en criticar pero también en proponer. Pero algo en lo que sí es imposible quedarse callado es en la idea de solo por no criticar no se pueda hacer control a más de un funcionario público, el cual es elegido mediante un sistema de votos en un ejercicio de democracia; en ese orden, al ser usted un funcionario público, debe entender que es usted el que se debe a la ciudad, no la ciudad a usted y que como tal las críticas y las presiones hacia las gestiones serán pan de cada día, es algo propio de la democracia; que eso al parecer no lo entiendan algunos es otra cosa. Pero dado que mis impuestos pagan su sueldo, estoy en mi obligación y deber de hacerle saber mi inconformismo sobre su administración y las decisiones que sobre ella tomó no usted; sino su jefe, pues al ver cómo fue el manejo de su administración, cualquiera fácilmente concluiría que no fue usted el de las decisiones y acciones, sino otras personas.

Algo que me parece muy paradójico es que justo en época de elecciones usted haya puesto el grito en el cielo porque estaban quizás no hablando mal de la ciudad sino más bien de su administración y demás, cuando recuerdo, casi como si fuese ayer, que en la campaña donde a usted le ayudaron a ganar, solo se valieron de propaganda sucia contra su rival, quien por supuesto y ayudado de titiriteros similares a quienes lo manejaron a usted, hicieron lo mismo, campañas sucias nada más, porque de propositivas más bien poco o nada.

Hay algo que no sé si entenderán los funcionarios públicos y es al parecer la obligación constitucional que tienen al ejercer un cargo mediante elección popular; en ese orden, realizar obras y gestiones (colegios, vías, hospitales, etc.) es algo que por obligación deben hacer. Ustedes por lo pronto han pensado que todo lo hacen como si se tratara de un favor (como porque votaron por usted), cuando no entienden que de nuevo (y reitero) es su obligación por el cargo que tienen (es lo que de entrada deben hacer sí o sí). Ello me hace pensar: o si la ESAP es una pésima institución educativa o si ustedes como estudiantes egresados de esta la dejan muy mal parada debido a sus acciones.

Bien dice usted que la historia se encargará de decir si usted fue un buen alcalde o no, la percepción general indica que en efecto no lo fue, pero ya es de darle tiempo al tiempo y que entre todos establezcamos las reflexiones que den al caso, ya usted tendrá la oportunidad de hacer su autoevaluación y que pronto, al ser de nuevo un ciudadano más, tenga la tranquilidad (o no) de salir por las calles y mirar a la gente a los ojos, eso ya reposará en sus pensamientos y conciencia, usted y solo usted concluirá si todo lo que hizo valió la pena, por un lado para los destinos de la ciudad y por el otro, para con su persona.

Para terminar, quisiera preguntarle si en su deseo de ocupar el cargo de alcalde valió la pena:

  • Haberse rodeado de gente que en el concepto de muchos, pertenecen a las más bajas y desagradables calañas políticas, “doctores” que en realidad y como lo mencionaba  antes, solo son tristes, vulgares y liliputienses gamonales de vereda, cortos de visión y despiadados en conseguir sus intereses.
  • Haber permitido las injusticias y excesos que se cometieron en su administración.
  • Todos los viajes que hizo en calidad de funcionario pero que al parecer no trajeron ningún beneficio para la ciudad.
  • Las cuotas que sus jefes y subalternos de primer nivel cobraron a contratistas y demás empleados de las dependencias y secretarías de la ciudad por trabajar. ¿A usted como alcalde, también le cobraron cuota por ser alcalde?
  • Los abusos de fuerza y autoridad de los matones de la Secretaría de Gobierno hacia los trabajadores en distintas partes de la ciudad (Centro, U. T.P y otros)
  • Haber sacrificado la autonomía que pudo haber tenido de dirigir la ciudad por ser simplemente un empleado de un jefe que desde las sombras ejerció su función de alcalde.

Por lo pronto, me quedaré con una imagen que tuve la oportunidad de tomarle hace un tiempo mientras se inauguraba un hotel de la ciudad, allí, al parecer se le veía contento, radiante, seguro de que sus cosas sí iban bien. Vacano fue ese momento, en dicha inauguración todos rebosábamos de belleza y encanto; no lo negaré, así como usted esa noche, yo también disfruté de la mía y eso estuvo bien así.

VASQUEZ

A usted un feliz día y los mejores deseos para los tiempos venideros.

Cordialmente.

Juan Esteban Jaramillo Osorio. ciudadano pereirano

P.S: Confío en el respeto por la integridad y la vida, digo esto porque desafortunadamente la moderna democracia que opera en Colombia les ha enseñado a sus dirigentes que cuando alguien habla mal de ellos y osa cuestionarlos, estos terminan siendo perseguidos y demás, cuento con que exista en este caso, respeto a la vida y las diferencias.