Miguel angel lopez¿Qué hubiera pasado si esto hubiese sucedido en Colombia? No es muy difícil imaginar que un hombre mojigato y homofóbico actúe de esta forma, ¿pero cómo hubiesen reaccionado los espectadores?

Por: Miguel Ángel López

Gabriel Gonzales es un joven de España que el pasado 19 de marzo vivió un episodio de homofobia en pleno Madrid. Se encontraba en un restaurante con un hombre y en cierto momento de la velada a su acompañante le nació darle un abrazo y un beso. Ante este terrible acto de vandalismo un padre preocupado se aventó a la mesa y le dio un golpe seco en la mitad, asustando a los dos jóvenes.

Empezó a gritar y a alegarle a los del restaurante que no podía creer que permitieran ese tipo de comportamiento en el establecimiento y exigió que obligaran a la pareja a dejar el restaurante. Ante el ataque, los meseros del lugar y varios clientes respondieron con una negativa. Si bien la pareja intentó irse, un grupo de personas les pidió que se quedaran, que el que debía irse era el señor y su familia. Efectivamente la familia dejó el restaurante.

Aquí  puede leer la reacción de dos personas que presenciaron el hecho.

No hubo heridos y la historia no pasó a mayores. Más que una publicación en un medio virtual llamado Amenzing en la cual  piden a los lectores escribirle al implicado vía Twitter para mostrar apoyo. Pero es que la historia va más allá, y mi preocupación más pa’cá.

¿Qué hubiera pasado si esto hubiese sucedido en Colombia? No es muy difícil imaginar que un hombre mojigato y homofóbico actúe de esta forma, ¿pero cómo hubiesen reaccionado los espectadores? Lo más seguro es que los demás clientes hagan de la vista gorda y los meseros le pidan  a la pareja que deje el restaurante.

En el país tenemos la Ley Antidiscriminación que, palabras más palabras menos, ha servido para nada. Los homosexuales no pueden abrazarse, besarse o si quiera caminar cogidos de la calle en un espacio público como las parejas heterosexuales. No es por una ley, un letrero o  algún mandato verbal, no es ninguna prohibición tácita. Son normas implícitas de esta sociedad retrógrada. Tal vez la gente no lo grite, pero una sola mirada lo dice todo.

Justo al escribir este artículo me entero que se lanzó una aplicación para celulares llamada Setting Captives Free que promete ayudar a las personas a salir de la homosexualidad.  En su sección “Pureza sexual” la aplicación ofrece un plan de 60 días para “liberarte de la homosexualidad”. Sin palabras.  Hasta el momento Apple ha borrado esta aplicación del mercado, pero Android todavía la permite.

Ante estos hechos homofóbicos y ahora ilegales, Colombia no hace más que hacerse la desentendida. No más ojos ciegos, oídos sordos o labios mudos. No somos los tres monos de un proverbio oriental como para seguir permitiendo este tipo de comportamientos.