Es el tiempo… son los tiempos de la comprensión para capitular ante la inutilidad de la violencia que ha segado millones de vidas y ha dejado insepultos a otros miles de hermanos y hermanas que encontraron el odio ajeno en alguna tarde.

Por: Amparo Villegas

Son los tiempos, dijo Alicia

Hoy hemos acometido el viaje afuera de selva guerra y con los harapos de conciencia que nos ha dejado esta madrugada de muertos inolvidables abordamos una barca tripulada por la esperanza. Trazamos nuestra ruta hacia la ciudadela de un nuevo comienzo, contribuyendo a enfrentar las dificultades de la siembra en marcha, con rezagos de los rencores ajenos que nos negamos a guardar en nuestras valijas; nuestro equipaje se compone de interrogantes y memorias, debates pacíficos que no exigen eliminar al hermano, ensayos de preludios para convivencia y palabras que endulcen el sueño.

Renunciamos a la venganza y damos la bienvenida para re-conciliarnos, es decir, forjamos desde el diálogo la armadura de la solidaridad, reconociendo que somos seres capaces de comprender la inmensa posibilidad que significa derrotar al odio.

Con este pálpito emprendemos el camino de la reconciliación, sabemos que todos somos responsables del crimen de la guerra, somos culpables de guardar silencio ante la valentía y la integridad de cada Antígona que silenciaron, y por esta noche estamos convencidos de que es tiempo de la fraternidad.

En este viaje nuestra tarea también es exiliar al déspota fantasma bélico y desalentar su parásita crueldad.