Elígeme que yo te elegiré. Sabiduría política popular.

 MIGUEL ANGEL RUBIO (DER)2Por: Miguel Angel Rubio

 Luis Enrique Arango lleva 15 años acostándose cada noche como rector de la UTP. Las próximas mañanas se despertará  como candidato a la alcaldía de Pereira, con altas posibilidades de convertirse en el burgomaestre de esta ciudad.

Durante quince años, el rector, ha venido consolidando su  Asunto Político, creando un monstruo burocrático en la Universidad Tecnológica, llamado pomposamente con el nombre y apellidos  de: “Vicerrectoría de Responsabilidad Social

¿Cuál ha sido la incidencia política de esta dependencia rimbombante y consentida de Luis Enrique, en la gestión administrativa de la UTP desde el momento de su creación hasta hoy?

Pues ha sido, ni más ni menos, el tornillo sinfín, con el que cual el ingeniero Jiménez se ha atenazado por encima de la ley a la silla rectoral, y será el método más eficaz de asegurar un número X (en miles) de votos por empleado contratado en los últimos 15 años en  la Universidad; a excepción de los nombrados, que no tienen obligación alguna de carácter político o electoral con el rector.

Y es que Arango es un ejemplo de paciencia, espera y perseverancia, hace años suena en las lides políticas de la ciudad como candidato, en ocasiones anteriores  ha declinado  dicha aspiración para seguir como buen estratega, jugando de local en su cancha, con su gente y sus reglas hasta cuando fuera necesario (lo es hoy) retirarse y aceptar ahí sí dicha postulación.

Pero el poder no es omnipresente en ninguna parte, ni en ninguna institución, detrás de un poder inmenso como el que hoy ostenta Arango, hay siempre un poder oculto, un Papa negro, cual Vaticano en sus mejores épocas, que lía, teje, y determina cada movimiento y tiempo en el que se accederá al poder y la forma en que se mantendrá.

 Pereira atraviesa hoy una enorme crisis institucional. Viene de dos administraciones sotistas nefastas, en las que el bajo nivel académico de sus funcionarios, sumado al poder de otrora barón electoral  Carlos Enrique Soto,  y Habib Merheg (en cuerpo ajeno de su hermano Samy), Naranjo y Patiño Amariles, han convertido la Perla del Otún en una concha de corrupción, ineficiencia  y clientelismo desmedido.

En este sentido, el poder de una élite derrotada, que en otrora representó elementos de desarrollo para Pereira, quiere volver al poder. En los 80 y 90 Pereira era conocida, en Colombia, como un baluarte del francmasonismo mundial, que ponía Alcaldes cada cuatro años (uno de ellos hoy ex rector  de la UTP, dirigente gremial y gerente del diario más importante de la ciudad, además de Uribista Vergonzante).

El otro, expresidente de la República, al cual se le apareció sospechosamente la Virgen del Jordán (la única que habrá en Pereira) con la muerte de su jefe político, y que hoy ostenta unas oxidadas letras de bronce en el viaducto que lleva su nombre. Reencauchado políticamente por el Presidente Santos, como gerente de su campaña reeleccionista, y presidente el Partido Liberal, con cuota ministerial en el Departamento de Planeación Nacional.

Este César, en los últimos años, ha tenido su cuota burocrática y su poder en la UTP. Luis Fernando Gaviria es asesor en asuntos agrícolas para la UTP, con cuestionados nexos de  industrias mineras, que intervienen el departamento, y una contratación directa, con más garantías que cualquier docente de planta de la UTP, es hoy uno de los más opcionados candidatos a ocupar el solio rectoral que deja vacante Luis Enrique.

Este señor es, además, hermano de Cesar Gaviria, expresidente de la república, cuyo hijo Simón Gaviria, director de planeación municipal, será determinante y atenuante en la elección de su Tío como rector, quién fuera antes viceministro de educación nacional, presidente del consejo superior universitario, primer director del programa de administración ambiental, así como su fundador, y de este misma facultad recibió un Honoris causa en ciencias ambientales.

Hasta aquí nada parece ser turbio o sospechoso. Dirán las voces oficialistas que Luis Enrique puede contratar a quien le parezca, según sus “méritos” (ver comillas). Sin embargo, el tigre no es como lo pintan.

Dos vertientes políticas han afectado la gestión de la UTP, en los últimos años. El liberalismo del cual Gaviria es su adalid y jefe y el uribismo (hoy Uribismo Vergonzante) en cabeza de Juan Guillermo Ángel, antes liberal hoy santista (eso es precisamente lo que lo hace vergonzante) y cada uno, con su respectiva marioneta, ha colocado sus cuotas políticas, para aceitar la maquinaria política que se viene.

En esto de poner rectores, según sus intereses políticos y sus ideas económicas, tiene en el César sus antecedentes. Ya entre 1990 y 1993 fue quien incidió en el gobierno de la Universidad Nacional de Colombia, al poner a su principal ficha, el popular Antanas Mockus, quien implementó políticas de privatización en la Nacional y quien después diera de qué hablar en la política colombiana.

¿Por qué no podría hacerlo en la UTP, la universidad de su terruño, con su hermano, consentido de la administración actual, y con director de planeación a bordo? ¿O es acaso casualidad que el rector designado para tal transición sea el actual decano de ciencias ambientales, el señor Jhoniers Guerrero Erazo? Las casualidades en política no existen.

Por otro lado está Soto, subrepticio como siempre,  poniendo a su antojo fichas en las instituciones administrativas de la ciudad y el departamento. Un acuerdo anterior le costó a Luis Enrique su candidatura, pero le posibilitó incidir de manera directa y fuerte en la actual administración de Enrique Antonio Vázquez Zuleta,al conseguir como su cuota más preciada en la Alcaldía de la ciudad al doctor Carlos Arturo Caro, actual director de Planeación municipal, quien antes lo había sido de la UTP.

Soto hace días viene, en su misa sabatina, lanzando mensajes subliminales sobre el gran ejemplo de gestión y liderazgo de la UTP  en los últimos 15 años.

Y como uribista tardío, Luis Enrique disfruta de un don de su caudillo, la inmunidad invisible, después del farragoso lío con Alma Mater, más complejo de lo que parece, y que sacrificó uno de sus adalides, el Andresito Arias de la UTP,  Germán Toro, quien puso el pecho en la brisa, para proteger a su jefecito; además de  los falsos positivos de las últimas amenazas a los líderes estudiantiles del movimiento estudiantil de la UTP, y no pasarle nada a quien debía responder directamente con su cargo, lo asemeja al ubérrimo expresidente y senador antioqueño

Así pues, me atrevo a aseverar, y aun cuando me equivoque lo sostengo, que es muy posible que Gaviria (César) obtenga su anhelada rectoría, pero no es aún factible aún que el rector, quien se siente seguro por las alianzas construidas y las inmunidades adquiridas, sea el Alcalde,  porque si el epígrafe de este articulo reza elígeme que yo te elegiré, también reza al mismo tiempo, elígeme que yo te traicionaré  y de esto último en términos políticos el César y el uribista vergonzante sí que saben

Amanecerá y veremos, dijo el ciego