Entre dos concepciones del mundo: Antropogénesis vs. Antropoceno… la lucha la está ganando esta última, que ha hecho girar a la naturaleza en torno del ser humano…

 

Por Martín Rodas*

Un hermoso jardín, eso es América… dice la letra de la hermosa canción de Nino Bravo, «América», que cuando la escucho, siempre me pone los pelos de punta, por su capacidad de evocar mis años dorados de infancia y porque, hoy en día, la acojo como un himno que refleja lo más bello de nuestra tradición amerindia frente a la depredación atroz que ejerce el capitalismo sobre el planeta.

Entre dos concepciones del mundo: Antropogénesis vs. Antropoceno… la lucha la está ganando esta última, que ha hecho girar a la naturaleza en torno del ser humano, pero un ser humano dominador y prepotente, contrario a quienes habitaban América antes de la llegada de los conquistadores, cuyo estilo de vida estaba en armonía con el entorno, y en vez de destruir, ellos se encargaron de mejorar la naturaleza, creando un entorno paradisíaco que se refleja en las selvas que todavía se conservan como el Amazonas… hasta ahora.

«Ángel caído». Dibujo a TiNta china de Martín Rodas.

Nuestros antepasados indígenas eran jardineros que respetaban a la Pacha Mama y se confundían con ella en un abrazo sagrado y agradecido. Abya Yala ha sido la máxima creación de los seres humanos, un entorno intervenido que en vez de ser destruido y subyugado fue mejorado en una simbiosis humanos-mundo completamente diferente a lo que plantea la cultura occidental.

Los conquistadores en su ruta de expoliación y sometimiento arrasaron con todo lo que se les interpuso en el camino, exterminaron a los nativos no solo con sus armas sino con el arsenal de enfermedades traídas por ellos, lo que se constituyó en la primera guerra biológica de la humanidad. El paradigma cambió abruptamente y América pasó de ser un paraíso, a convertirse en un terreno de masacre y miseria… lo que continúa hasta nuestros días.

Y es que el infierno es gris, como las cenizas que están dejando los fuegos que consumen la selva amazónica, incendios que son el reflejo de lo que nos legaron los invasores y cuyo estandarte enarbolan los neoconquistadores… esos perversos desquiciados que se dicen políticos y que se están quedando con los gobiernos de nuestros países… Los Trump y los Bolsonaro, este último el gran causante de la tragedia que sucede en esa bella selva y que provoca desde ya un impacto aterrador a nivel global.

Quienes respaldan a este títere del mal son poderosos terratenientes que buscan deforestar la amazonía para convertirla en zona agrícola y de pastoreo, además de las multinacionales mineras que solo ven en esta tierra el oro y las riquezas para sus bolsillos.

El pulmón del mundo arde y los jinetes del apocalipsis surcan los nubarrones de humo que ahora reemplazan al horizonte verde y azul de ese hermoso jardín que ahora es un campo de batalla… en donde todos estamos perdiendo.

*  Poeta, anacronista y pintor; editor de «ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)».