Ex-libris Martín-ChocoloEn el sonido del video se escucha como los soldados solicitaban permiso para atacar con la ansiedad de quien mata como si sólo se tratara de un juego perverso.

 

Por Martín Rodas*

El joven soldado analista de inteligencia del ejército de los Estados Unidos, Bradley Manning, ha sido postulado por un grupo de personas de la cultura, las artes, la literatura  y el espectáculo en el mundo para el premio Nobel de la paz. Con el lema “I am Bradley Manning” en pancartas, camisetas, botones y otros medios de comunicación, estos manifestantes dan a conocer su admiración por la valentía de una persona que se atrevió a mostrar al mundo las atrocidades que se cometen en nombre la seguridad nacional y el imperialismo.

Una de las imágenes más impactantes que Bradley permitió ver es el video llamado “Collateral Murder”, el cual tuve la oportunidad de observar con horror y en donde desde un helicóptero se aniquilaba a unos civiles en Irak, entre los cuales había dos periodistas iraquíes de la agencia Reuters, que viajaban en una camioneta. En el sonido del video se escucha como los soldados solicitaban permiso para atacar con la ansiedad de quien mata como si sólo se tratara de un juego perverso. Estos documentos se han denominado “Diarios de guerra de Afganistán” y han movido a una campaña global para salvar a Manning, entre quienes está el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, también perseguido por su difusión de documentos secretos. Estos hechos son tomados hoy en día por los activistas de derechos humanos como actos de justicia para la humanidad, por lo cual salvar a Manning es una “obligación moral”.

La campaña más importante para este fin se encuentra en el sitio BradleyManning.org  (en inglés), en colaboración con el sitio Courage to Resist. Afortunadamente hay acciones internacionales que sustentan la obra moral y de conciencia de Manning; por ejemplo el 9 de septiembre de 2011, se supo que el Consejo de Europa acababa de publicar un informe que condena el “culto del secreto” que protege los crímenes de guerra y llama a una mayor protección de los denunciantes en todas partes. El informe señala a Bradley Manning como un supuesto “informador [que] debe ser tratado como tal” y para quien estamos “en deuda”.

La detención inicial de Manning en la base de Quantico en Virginia, Estados Unidos, fue infrahumana y sus condiciones de reclusión aterradoras. Permaneció recluido en condiciones de máxima vigilancia y fue sometido a un aislamiento absoluto, lo cual se puede considerar una forma de tortura. Confinado en esta soledad y en la sección de suicidas se le despojaba de su ropa con excepción de la interior. Le quitaban las gafas que lleva por prescripción médica y era obligado a sentarse a ciegas, encerrado en su celda 23 horas al día, sin almohada, sábanas ni objetos personales; su único ejercicio era caminar en una habitación vacía.

Tras nueve meses en la cárcel de Quantico, el 20 de abril de 2011 Bradley Manning es trasladado a la cárcel militar de Fort Leavenworth, en el Estado de Kansas. A principios de mayo, su abogado informa que sus condiciones de detención han sido aliviadas. Se le atribuye un grado “medio” de aislamiento: tiene una celda particular con una ventana por la que recibe luz del día, se le autoriza a tener su ropa y efectos personales así como a recibir correo, leer prensa y conectarse a internet. Comparte una zona común con otros tres presos y puede salir a un patio durante dos horas al día. Estos ajustes en su reclusión han sido gracias a la presión internacional (esto me recuerda el caso de Nelson Mandela).

Manning fue acusado oficialmente de 22 cargos, entre ellos el de “ayudar al enemigo”, lo que le acarrearía una pena que oscilaría entre 52 años o la muerte. Por este motivo es muy importante que apoyemos la iniciativa para que liberen a Bradley Manning y también para que le otorguen el premio Nobel de la paz, pues su actitud frente a la injusticia encaja perfectamente en lo que se denomina en filosofía “dilemas morales” y que básicamente consiste en que “no todo lo legal es justo”, y menos en situaciones en donde están en juego la vida, la dignidad y la libertad de las personas merced a políticas que sólo les rinden pleitesía a la guerra, al poder y al dinero.


*  Poeta, escritor y pintor; editor de “Ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)”.