Lo importante aquí es recordar a quienes definen estas políticas que siguen faltando más municipios, más iniciativas, más políticas públicas que consoliden estos sueños…

 

Por Martín Rodas*

Tuve la fortuna de ser uno de los poetas llamados a recorrer algunos municipios de Caldas, invitado por Carlos Mario Uribe, director de la Fundación Cultural la nave de papel, en un proyecto apoyado por la Secretaría de Cultura de Caldas denominado precisamente “Galas poéticas y musicales por los municipios de Caldas” y que consistió en una itinerancia por seis pueblos ubicados en las distintas subregiones, a saber, Palestina: Centro-sur; Salamina: Norte; Riosucio: Alto occidente, Belalcázar: Bajo occidente; La Dorada: Magdalena caldense; y Pensilvania: Alto oriente.

Este proyecto, que no podría tener nada de original, en el sentido de que siempre ha sido un anhelo de los artistas y gestores culturales involucrar en sus andares la provincia, ese hermoso territorio que tiene toda su riqueza por descubrir, sí tiene un gran acierto por parte de la Secretaría de Cultura del Departamento al generar un tejido donde músicos y poetas de Manizales se sienten con sus iguales en cada uno de los municipios nombrados.

Lo importante aquí es recordar a quienes definen estas políticas que siguen faltando más municipios, más iniciativas, más políticas públicas que consoliden estos sueños… porque poetas hay, cantores hay, sed de expresiones culturales sobra, pero deben convertirse en proyectos financiados, como este del que participé como poeta invitado.

Quiero detenerme muy a vuelo de pájaro en algunas anécdotas de este recorrido. El primer viaje lo hicimos a Palestina, donde fuimos con la cantorcita Daya Nara, la poetisa Lorena Madrid y Carlos Mario Uribe, y en donde nos recibió un grupo de jóvenes que realizó algunos carteles que indicaban quién fue (según sus indagaciones) el primer poeta. Yo no sabía; se trata precisamente de una mujer llamada Enkheduanna, que vivió en el siglo XXIII antes de Cristo en la población de Ur, donde hoy está Irak; ella fue una princesa, hija del rey Sargón, quien la nombró sacerdotisa del gran dios Nanna. También nos acompañó esa noche con su interpretación de música colombiana la maestra en artes plásticas Andrea Cuartas, quien fue la anfitriona y nos recibió con dulces de la región, unas deliciosas solteritas. Al siguiente día nos esperaba Salamina; allí se nos unió León Darío Gil Ramírez, poeta caminero que luego de la presentación se perdió entre la niebla y las memorias enredadas en los tangos lastimeros de una cantina esquinera.


Los artistas en la gala poética y musical de Belalcázar. Foto / Cortesía

El siguiente fin de semana nos esperaba Riosucio. Visitamos el Museo del Carnaval de Riosucio y sus pícaras historias que supimos de boca de un homónimo de Armando Moreno, quien nos despidió con la frase emberá: “Achi chavari”, es decir, “cerca del compañero hermano”. Al otro día, siguiendo la ruta del Valle del Risaralda, que inspiró al gran escritor Bernardo Arias Trujillo su monumental “Risaralda”, llegamos al imponente Cristo de Belalcázar, quien fue nuestro tutor aquella noche cultural y lúdica.

El tercero y último fin de semana nos llevó a La Dorada, donde más de 200 universitarios disfrutaron de una noche mágica cerca al río Magdalena. Partimos al día siguiente para Pensilvania, en medio de curvas vertiginosas y un hermoso paisaje agreste y luminoso.

Son de especial recordación las interpretaciones de la cantorcita Daya Nara, con sus rebeldías y ternuras; cada uno de los poetas que nos esperaban en sus localidades, como Andrea Cuartas en Palestina; Fabián Andrés Correa, Alberto Vanegas y Esmaragdo Bernal, en Salamina y quienes le dieron un tinte costumbrista a la noche; Anna Bahena, Ada Luz Ortiz y Conrado Alzate en Riosucio; el declamador Dagoberto Caicedo, alias “Rómulo”, en La Dorada; la lírica voz de Andrea González Álvarez, y finalmente en Pensilvania, Valentina Montes, Jhonnier Mauricio Garzón y Mayra Alejandra Gómez. También fueron invitados los poetas Teresa González, Juanita Hincapié, Lorena Madrid, Luz Marina Campiño y Juan Carlos Acevedo como parte de la participación de Manizales.

Es sabido en la ciudad el tesón como gestor cultural de Carlos Mario Uribe, y lo demuestra aún más ampliando sus recorridos hacia los municipios del departamento de Caldas.

*  Poeta, anacronista y pintor; editor de «ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)».