Este kit era un sueño internacional, entre dos amigas, escritoras e investigadoras, una colombiana, Jhoanna Patiño, y una norteamericana, Kate Vieira. Pero para ellas no sería posible sin el amor, el talento y el trabajo de la comunidad de autores que escribió, reunió, revisó, diseñó e imaginó el kit.

 

Por Martín Rodas*

El título de esta columna se refiere al lanzamiento del kit de herramientas pedagógicas: Paz: escribiendo un corazón común, que consiste en un libro y un juego de mesa desarrollados para personas y grupos comunitarios y/o escolares que quieren entender cómo es posible utilizar las artes —y la escritura en particular— para construir la paz.

El libro incluye narraciones de la escritura para la paz desde varias perspectivas y roles: escritores, estudiantes, artistas, profesores y más. Y el juego oferta una oportunidad de escribir su historia para la paz, de manera lúdica y comunitaria. En el juego, se pueden practicar cuatro principios para escribir la paz: dialogando con los otros, nombrándose y nombrando sus experiencias, transformando conflictos e imaginando un presente y futuro pacíficos.

Este kit era un sueño internacional, entre dos amigas, escritoras e investigadoras, una colombiana, Jhoanna Patiño, y una norteamericana, Kate Vieira. Pero para ellas no sería posible sin el amor, el talento y el trabajo de la comunidad de autores que escribió, reunió, revisó, diseñó e imaginó el kit.

Taller colaborativo en un colegio de barrio de Manizales, Colombia.

Para llevar a cabo este proceso se inventaron unas tertulias-talleres, en las que se compartían alimentos, historias, vino y música. En medio de ese hermoso compartir se fueron construyendo los objetivos del proyecto; y se trazó una ruta para llegar a unos acuerdos. Las tertulias-talleres permitieron dar forma a ese deseo común de escribir la paz cotidiana y pluralmente. Fue un proceso en sí de construir la paz. En fin, la caja es una forma simbólica de recoger múltiples aportes de diferentes seres humanos que dedican parte de su vida a generar otro tipo de sentidos y prácticas en torno a la paz, a partir de la poesía, la música, el cuerpo, la pintura, el dibujo, la lectura y otros.

En el proyecto participaron Johnny Aranzazu, con sus diseños mágicos, y un equipo de juego integrado por Luisa Salazar León, Juana María Echeverri Escobar, Rodrigo Aicardo Rojas Ospina, Johanny Aranzazu Giraldo, María José Aranzazu Salazar y Amalia Vieira Leme, quienes dieron todo su compromiso, imaginación y corazón. La edición del material estuvo a mi cargo en «ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)».

Este sueño fue posible gracias al Baldwin Seed Grant, de la Universidad de Wisconsin (USA); a The Susan J. Cellmer Distinguished Chair in Literacy, de la Universidad de Wisconsin; a Fulbright e Icetex, y al Cinde, Centro Internacional de Educación y Desarollo Humano, especialmente el proyecto Niños, niñas, y jóvenes constructores de paz.

La entrega del kit a niños, maestros y padres de familia que tuvieron participación en el proyecto se hizo en Manizales.

 

el maleTíN (microlibrería)

Referencia bibliográfica: Patiño, J., Vieira, K. et al. (2019). Paz: escribiendo un corazón común. Manizales: «ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)».

 

* Poeta, anacronista y pintor; editor de «ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)».