Cuando pensábamos que la sociedad tendía hacia una evolución positiva en los sistemas democráticos, vemos con sorpresa cómo se están replicando los regímenes totalitarios refrendados por el voto popular, ese que ahora está eligiendo a payasos, truhanes y “antipolíticos”.

 

MARTÍN RODAS IZQPor Martín Rodas*

Una “trumpada”… exactamente eso fue lo que recibí este martes fatídico en que se completó el tercer golpe en un solo año a la parte de la humanidad (supuestamente la mayoría) que desea la paz, la tolerancia y la justicia en el mundo; sin violencia, diálogo y mucho amor.

Pues parece que las cosas no son como las hemos pensado y con estos hechos contundentes lo que se refleja es que el odio y el miedo campean por la Tierra como Pedro por su casa. El Brexit, el plebiscito y la que han llamado victoria de la “antipolítica” en Estados Unidos demuestran que las estrategias del capitalismo están funcionando y que se las tenía guardadas bajo la manga en el juego global por el poder.

Cuando pensábamos que la sociedad tendía hacia una evolución positiva en los sistemas democráticos, vemos con sorpresa cómo se están replicando los regímenes totalitarios refrendados por el voto popular, ese que ahora está eligiendo a payasos, truhanes y “antipolíticos”. Las personas están refrendando en las urnas a figuras que manejan los medios de comunicación con habilidades oscuras, asesoradas por un séquito de seres a quienes la ética y la moral les importa un pito… lobos disfrazados de ovejas como dicen los cristianos.

En el imperio del norte han elegido a un “matoneador” que se abrió camino a “trumpadas”. Sus únicos méritos están en el inmenso poder económico que tiene y la capacidad que esto le da para encantar a la gente mostrando riquezas inconmensurables, mujeres despampanantes y un discurso basado en el odio hacia quien pretenda despojarlo de este paraíso (inmigrantes, negros, pobres, etc.)… ¿A qué personaje bíblico se les parece?

Este malabarista de la imagen ha deslumbrado con la idea de que se puede llegar a ser como él, que se pueden tener edificios, yates, automóviles, reinas de belleza, mansiones y mucho poder. Su imagen refuerza el estereotipo de quien delira con la riqueza fácil sin importar cómo se consiga. En Trump está la imagen del nuevo conquistador global tras la búsqueda de El Dorado, a costa de lo que sea (drogas, sexo, oro, esmeraldas, etc.) Para la gente que ha votado por él, este es el único camino posible, pues lo ven como la materialización de sus ambiciones más oscuras, de que es posible llegar al paraíso. Y eso es lo que este ser mesiánico les ha prometido, una reconstrucción total del “sueño americano”, degradado por esos seres miserables que se han adueñado de la nación (inmigrantes, negros, pobres, etc.)

Increíble, pero es un discurso que está de moda y es efectivo como lo demuestran algunas manifestaciones del voto popular en sitios emblemáticos de la democracia mundial.

A raíz de lo que ha sucedido, me atrevo a comentar, de manera personal, por qué está pasando esto. Considero que el Kapitalismo no está tan acabado como hemos pretendido y que son fenómenos resultado de su estrategia de aculturamiento de las personas, a través de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías utilizadas por sus seguidores. Tanto bombardeo de desinformación, tanto “pan y circo” han calado en lo más hondo de las conciencias, causando que pidan más y más de lo mismo: mundos artificiales basados en las mentiras que les han inculcado durante tanto tiempo. Este ejército de zombies está dispuesto a hacer lo que su líder les diga y rabiosamente lo defienden porque simplemente es un dios (algo parecido sucede en Colombia).

En este mundo globalizado, los neorrobots obedecen lo que digan sus amos, y aunque me digan retrógrado, insisto que el mal manejo de las nuevas tecnologías está empeorando la situación, pues tanto Facebook basura, tanta selfie basura, tanta “comunicación” basura ha contaminado las mentes y los corazones de las personas, desviando sus miradas hacia las pantallas de sus móviles y apartándolas de la vida real.

No obstante, como siempre, queda en el fondo de la caja de Pandora, la esperanza… esa que nos empuja a la persistencia y la lucha con las armas de la no violencia y otras formas de hacer política… ¿en la democracia?… no sé, puede haber otras alternativas y me consta que estas se están construyendo inclusive utilizando esas mismas herramientas tecnológicas, pero en un sentido positivo.

Espero que algún día podamos salir de la caverna platónica y nos podamos instalar como hermanos y hermanas en un mundo mejor, más justo, más equitativo y amoroso que este que nos tocó vivir y sufrir… pero eso depende de nosotros, no de dioses, de magnates o de emperadores.

 

*        Poeta, anacronista y pintor; editor de “ojo con la gota de TiNta (una editorial pequeña e independiente)”.