Con permiso del autor, publicamos esta columna que fue censurada en el periódico La Tarde, medio que por más de 40 años llegó con su información a todos los pereiranos y que, según todos los reportes, silenciará sus páginas este 21 de junio.

JAVIER CASTAÑOPor: Javier Castaño

Es una larga historia la del periodismo en Pereira, al menos aquella que he vivido. Ya es lejano el tiempo aquel cuando en la región el gran periódico era La Patria de Manizales y, para contrarrestar la fuerza de dicha opinión de orientación conservadora, laureanista, vertical y sonora el siempre recordado Emilio Correa Uribe enarbolaba su periódico El Diario; por otro lado Jesús Cano Giraldo, El Imparcial, y no menos Jesús Antonio Cardona con El Aguijón.

Emilio fue asesinado junto con su hijo cerca de Obando, en los tiempos de la llamada “Violencia”, y desde entonces El Diario lo dirigió el inefable y siempre bien recordado “loco” Jaramillo hasta su desaparición, arrasado por el ímpetu de los periódicos recientes, como El Diario del Otún y La Tarde.

Eran los tiempos cuando Alfonso el “loco” Jaramillo Orrego, con un severo tabaco, se paseaba escupiendo humo como locomotora desbocada, atizando a todo imberbe aprendiz de periodista y a sus dos hijos, apurándolos en el trabajo. Fue allí donde nuestro amado poeta de La Ruana, Luis Carlos González, publicara las famosas “fototipias de Urbano Cañarte” y desde donde se defendió la creación del departamento de Risaralda.

Se siente nostalgia cuando se recuerda, de El Diario, aquella máquina en la 18 entre sexta y séptima, que parecía operada por el mismo satanás, puesto que derretían plomo para hacer los linotipos y el calor se sentía en el local, como si fuera su morada.

El Diario del Otún, fundado por el doctor Javier  Ramírez González, en compañía de sus hijos, especialmente de Javier Ignacio y Luis Carlos.

La Tarde nace de las entrañas de don Gonzalo Vallejo Restrepo, quien vio la necesidad de tener la otra visión política, la liberal, dado que La Patria era claramente de orientación conservadora.

Hoy, el periódico La Tarde que nos legara Don Gonzalo y que luego lideraran Fabio Alfonso López y la familia Gaviria Trujillo, agoniza en su lecho de muerte. Las circunstancias del mercado, y la necesidad de dinero de la familia Galvis de Bucaramanga, le dieron la pócima, que alguna vez bebiera Sócrates, paralizándolo lentamente durante estos meses hasta su muerte en fecha que, parece ser, es la próxima semana.

Hemos sido convocados todos los columnistas para el próximo martes a una reunión en la sala de juntas de la Cámara de Comercio. No es en el mismo periódico ni siquiera en el Diario del Otún dado que fue él quien lo adquirió. No. Es en la Sala de Juntas de la Cámara de Comercio, porque fue allí donde se gestó toda la negociación, liderada por el mismo Mauricio Vega, quien viajó hasta Bucaramanga, quizás con viáticos de la misma Cámara, y quien orientó la estrategia.

Duele la muerte de una empresa y más cuando ha sido nuestra casa donde fuimos acogidos, gracias a la generosidad de Juan Guillermo y Juan Antonio, aun cuando Don Gonzalo ya lo había hecho. Como de antemano sé que quienes luchamos por esta casa periodística no seremos acogidos, me despido de todos agradeciéndoles su generosidad con este servidor.

Corolario: dos muertes enlutan a Pereira: María Isabel Álvarez Mejía y Don Gustavo Gutiérrez. Para Guillermo, Gloria, sus hermanos e hijos; para Gustavo, Luz Edelmira y Oscar, mi sentido pésame.