Carlos Gaviria lo afirmó en algún momento de su vida y hoy lo repito yo: “hay que actuar ética y estéticamente”. No me deslumbran las curules y mucho menos el poder, por ello mismo, no doblego mis principios frente a quienes lo detentan. Mi mayor patrimonio es la ética y si el precio de proteger la misma es el exilio, con dignidad lo viviré.

 

Por / Adriana González Correa

Algunos dirán que me cogió la noche para hacer esta columna, pero la labor en el Concejo fue hasta el 13 de diciembre –en actividad política no es correcto ser columnista– y en diciembre estamos en modo natilla y, por supuesto que yo también, así que su aplazamiento era impajaritable.

La elección de Carlos Maya estaba cantada, no porque tuviera fuerza como líder político –pues de todo tendrá menos de ello–, pero la trampa, la corrupción y el constreñimiento a los miles de contratistas del Municipio hecha desde el mismo Despacho de Gallo, “el investigado”, sí garantizaban esa elección.

Quedamos, como ciudad, en manos de un tipo cuestionado, al que también la Procuraduría investiga, un poco con las manos cruzadas porque su parcero de desafueros, Gallo, no le dejó obras para hacer, pues en sus cuatro años de mandato para obtener todos los reconocimientos ciudadanos y erigirse como el próximo Soto, optó por terminar lo que él mismo proyectó. Así que dejó con las manos cruzadas a quien llegara.

A Maya habrá que mirarlo con lupa. No garantiza un buen gobierno porque su cercanía a gremios como el de la construcción –que está detrás de acabar con la estructura ecológica principal y por ello quiere a toda costa modificar el POT–, su silencio cómplice frente situaciones tan delicadas como las del Megacable que, con sus seis meses de retraso, muy seguramente el sobrecosto será superior a los sesenta mil millones de pesos y el aeropuerto Matecaña, que es una bomba de tiempo por la fragilidad del terreno.

Del Concejo Municipal se garantiza el silencio total y además no hará –como es su costumbre– el control político que le corresponde. El único partido declarado en oposición es el Verde, ya sabemos lo diferente que lo asume frente al Polo, por lo que estamos en manos de lo que el Verde en soledad pueda hacer en control al Alcalde.

Por mi parte, anuncio por mi propia voz mi partida del Polo. Siento mucho que otro medio digital en busca de chivas la haya emitido sin siquiera llamarme a corroborar la noticia, adelantándose a lo que por legitimidad me correspondía exclusivamente a mi, pero ya sabemos cómo funcionan las cosas.

Por cuestiones éticas que solo revelaré ante el Comité del Polo Departamental no puedo continuar en esta organización a la que quiero y con la que me identifico. Pero cuando existen al interior personas que luchan por sus propios intereses acudiendo a las peores prácticas, con peligrosas relaciones y que a futuro cuestionarán la honorabilidad del partido mismo, no puedo continuar.

Propuse mil veces la discusión, confronté la situación y presenté las correspondientes pruebas, pero frente al amague de un proceso disciplinario que nunca llegó, de la espera por meses de que los directivos nacionales y locales iniciaran unos cuestionamientos directos y de frente a quien realmente ya no representa los ideales del Polo, la salida más digna es renunciar. Pues continuar en el partido haciéndome la de la vista gorda frente al enorme elefante que pasta en nuestro antejardín, no es mi estilo.

Carlos Gaviria lo afirmó en algún momento de su vida y hoy lo repito yo: “hay que actuar ética y estéticamente”. No me deslumbran las curules y mucho menos el poder, por ello mismo, no doblego mis principios frente a quienes lo detentan. Mi mayor patrimonio es la ética y si el precio de proteger la misma es el exilio, con dignidad lo viviré.

@adrigonco