Botella al mar / No. 7

Este es un disfraz muy sencillo dotor (perdóneme me trago la C, estoy ahorrando): consiste en salir con los bolsillos al contrario. Cuando la gente te pregunta “¿y el disfraz?” – Tú le respondes, adivina y dame un dulce. El juego se convierte en todo un reto intelectual, pues a pocas personas se les despierta la creatividad y casi ninguna acierta a decir: “estás disfrazado de reforma tributaria”.

 

MIGUEL ÁNGEL RUBIOPor: Miguel Ángel Rubio Ospina

 

Doctor Mauricio Cárdenas Santamaría

Ministro de Hacienda y crédito público

 

Tributariamente.

El Halloween, Doctor Cárdenas, es una celebración que se ha popularizado mucho en Colombia en los últimos años. Hoy, es común ver en nuestras ciudades niños con variedad de disfraces y trajes representativos de su fantasía.

Sin embargo, los adultos también han adoptado la costumbre de disfrazarse y dejar fluir quizá ese niño interno, o solo para divertirse y tomar otra vida prestada por solo unas horas.

Se preguntará usted, ¿y para que le estoy contando esto? Pues porque, a propósito de su desempeño como ministro de Hacienda, tan preocupado por el pueblo y los más pobres, que siempre se han sentido incluidos (pues son los que siempre pagan toda la reforma); usted nos ha obligado a acudir a la inmensa creatividad del colombiano que, carente de recursos, los ha perdido pagando sus reformas o en la DIAN ha construido sus disfraces con lo que tiene a mano.

Para muestra un botón, yo. En un reconocimiento a esa tan democrática e incluyente reforma, decidí disfrazarme de Reforma Tributaria, saliendo en el desfile con los Bolsillos Vacíos y una cara de SISBEN que todo el mundo resaltó como la mejor máscara de la noche.

Este es un disfraz muy sencillo dotor (perdóneme me trago la C, estoy ahorrando): consiste en salir con los bolsillos al contrario. Cuando la gente te pregunta “¿y el disfraz?” – Tú le respondes, adivina y dame un dulce. El juego se convierte en todo un reto intelectual, pues a pocas personas se les despierta la creatividad y casi ninguna acierta a decir: “estás disfrazado de reforma tributaria”.

Tal vestimenta supone entonces un doble reto. Creativo, pues hay que realizarlo con los elementos que se tienen a mano, e intelectual, pues la gente debe usar toda su inteligencia para descubrir el atuendo.

Usted, sigue entonces, la misma línea del ministro Gaviria, cuyo disfraz de pseudointelectual (por las gafas, claro) nos ha obligado en años anteriores a disfrazarnos de lo que toque, con tal de obtener cita en una EPS. Entonces, lo que era un simple dolor de estómago se convierte por la capacidad histriónica de la gente en una amibiasis, al punto que la palidez del paciente asusta al portero de la clínica, ese que asigna la cita (porque en nuestro país los vigilantes no saben de seguridad, pero son expertos en medicina) y termina obteniendo su cita. A mí esto me parece fantástico, pues en este país de grandes actores, como Danilo Santos, Jaider Villa o Gabino (actor del conflicto) este tipo de prácticas sirven para buscar talentos en las EPS, talentos para una próxima novela de RCN o parac… CARACOL, digo.

No olvide los magníficos disfraces de quienes conforman el Gobierno. Roy Barreras, por ejemplo, para ganar el voto de los escoltas de Colombia decidió en días pasados raparse, la intención fue buena, pero logró el efecto contrario, pues Alfredo Barraza terminó votando por él. Y él termino escoltando al gobierno en todas sus políticas.

Esto prueba que nuestros políticos han acudido al disfraz de muy diversas maneras. Hoy Pacho Santos, con esa barba y esas gafas, disfrazado de intelectual, muestra lucidez mental en lo que ha dicho respecto a la paz (así sea un mal disfraz, de discurso vacuo) o Vargas Lleras, cuyos disfraces son extremos, pues se trata de perder partes del cuerpo para modificar su apariencia, desde que ha rapado su cabeza ya no solo no señala a nadie, sino que se le ha ocurrido hacerle contrapeso a Angelino (cuyo disfraz de zarrapastroso aún no ha sido superado) oponiéndose al gobierno, primero con el SÍ del plebiscito y ahora contra la reforma tributaria.

Y de este modo, durante 206 años de vida republicana, hemos votado consuetudinariamente por disfraces. Maquillando nosotros mismos nuestra realidad, con disfraces que justifican la violencia, la pobreza, la locura de sociedad que somos.

La reforma en sí misma es un disfraz. Pretende cubrir el dinero no contado en el erario de ISAGEN, o la plata despilfarrada en aumentos a los sueldos de congresistas, o la plata de la sobretasa a la gasolina; disfraz tras disfraz, que solo hace tapar y tapar, y que, a su vez, revela la verdadera cara de quienes como a usted y su jefe, disfrazado de Nobel de Paz, les importa poco el pueblo colombiano.

Feliz Halloween Ministro.