Finalmente llego a tu título: Siento aguar la fiesta, y pienso esto en el sentido más literal: si hubo fiesta a mí no me invitaron y si lo hubieran hecho yo lo hubiera disfrutado mucho, pero me parecería sospechoso por tratarse apenas de un artículo que considero no amerita tanto.

 

Por Diego Leandro Marín Ossa*

Profesora Gloria Inés, ayer me encontré en Twitter con tu artículo titulado Siento aguar la fiesta publicado en Tras la Cola de la Rata el 12 de noviembre, y escrito como reacción a uno mío titulado Mediatizar a Catalunya que fue publicado el 27 de octubre en El Espectador.com.

Te cuento que me emocionó pues es la primera vez en vida que un escrito de mi autoría genera una columna de opinión, y eso para mi es un halago.

Luego de leer el contenido de tu escrito volví a leer el mío, pues tu interpretación me inspiró muchas ideas y fue el origen de este texto que ahora comparto contigo y con los lectores.

Comienzo por recomendarte de manera muy respetuosa que leas otros escritos que satisfagan tu interés por comprender lo que ocurre en esta región del planeta, pues dices que el que escribí no te “aportó ninguna pista para entender el complejo fenómeno social por el que atraviesa Cataluña”, y sin duda es así puesto que ese no es el objetivo de mi artículo.

En efecto, profesora, estás confundida como lo admites en tu columna de opinión. Por una parte al sacar de contexto algunas frases del artículo que escribí, le das un sentido que no es el que tiene el texto, y por otra parte la lectura que haces a partir de lo que deseas leer y no a partir de lo que hay en el escrito, te genera una interpretación sesgada que de hecho se expresa en los ejemplos que usas para debatir ideas de algunas cosas que tu piensas y que yo no escribí en dicho artículo, las pones tu “en mi cabeza y en mis manos”.

En ese orden de ideas te comento que el enfoque del texto que escribí está basado en la aplicación del artículo 155 de la Constitución de España (ver el primer párrafo de Mediatizar a Catalunya), luego de la Declaratoria Unilateral de Independencia, y los efectos que esto tiene en asuntos como la libertad de expresión y el derecho a la información, por lo cual me centré en aportar un texto desde la perspectiva de la educación y la alfabetización mediática.

Como profesor e investigador de medios de comunicación considero que hice una parte de mi trabajo, otra labor le corresponde a los politólogos y a profesionales con otros perfiles diferentes al mío.

Profesora Gloria Inés, te cuento que llevo 10 meses de vivir en Barcelona donde inicié un Doctorado en Comunicación y Periodismo en la línea de Comunicación y Educación, y con lo poco que sé de lo que ocurre en Catalunya pretendo aportar al diálogo y a la paz desde mi oficio y desde mi punto de vista. No me siento autorizado para abordar el tema desde otro ángulo que sea diferente al que he dicho.

No tienes que estar de acuerdo conmigo, y tu columna de opinión me parece un buen síntoma pues el disenso y el debate hacen parte de la democracia, sin embargo en tu escrito dices que mi tesis (que no es la que identificas) y toda mi “argumentación tienen un fuerte tufillo posmoderno, tan presente hoy en las universidades y tan caro para muchos de sus intelectuales”, al respecto no sé si las etiquetas de posmoderno e intelectual me correspondan, pues no suelo escribir ni juzgar un escrito a partir de  estereotipos o con los filtros de los prejuicios, tampoco sabía que me consideras un intelectual: muchas gracias por eso.

Pero además, no sé si el pensamiento posmoderno defienda el Estado de derecho, y las libertades que menciono en mi artículo, y que según entiendo hacen parte del proyecto de modernidad. Si es así, tu escrito comienza con una falacia que a la vez resulta ser una contradicción.

Y claro que abordo el asunto desde el lenguaje, pero no solo desde allí, también desde los medios, desde las mediaciones, desde la educación y la alfabetización mediática, desde todo lo que he estudiado, investigo y reflexiono hace años, pues eso hace parte de mi y de mi forma de ser.

Gloria, tu sabes que cuando hablo de “mediar” y de la mediación pedagógica me refiero a un proceso que tiene implicaciones y conexiones muy fuertes con los contextos históricos, sociales y culturales de las personas.

Tu y yo, que hicimos la Maestría en Comunicación Educativa y enseñamos en la Licenciatura en Comunicación e Informática Educativa, sabemos que en este contexto mediar es algo muy diferente a lo que entendiste.

Por ejemplo, tu sabes que el argentino Prieto Castillo, a quien cito en mi artículo, es uno de los precursores de la Comunicación Alternativa y de la Educomunicación, y que mediar diálogos, textos y discursos en los hogares, los lugares de trabajo, los medios y en las universidades, hace parte de los procesos de educación y de formación ciudadana, en los que se apela al diálogo y a la razón como parte del proyecto de modernidad, porque en Catalunya, como aquí y en el mundo entero, ya hay mucha gente instigando en los medios, inyectando veneno, opinando sin formar opinión pública, alimentando el odio.

En ese sentido considero que allí como acá debemos aportar elementos para que las personas construyan sus propias opiniones y tomen sus decisiones. Con ese fin escribí el artículo, pues las redes están llenas de insultos, señalamientos, etiquetas, estereotipos y prejuicios como ocurre en nuestro país y en el mundo entero.

Querida Gloria, estamos “Patas arriba. La Escuela del mundo al revés”, como dice Eduardo Galeano, pues ahora el pensamiento crítico es sospechoso para los pensadores críticos.

Profesora, dices que los posmodernos ponen el “lenguaje como categoría central de análisis de los fenómenos de la sociedad”, y pienso en Teun Van Dijk, en Ferdinand de Saussure, en Charles Sanders Peirce y muchos otros que así lo han hecho, que explican fenómenos en ese sentido (semiótico y lingüístico), claro está, con múltiples relaciones que se despliegan en textos mucho más amplios que un artículo, y lo hacen en relación con el análisis crítico del discurso, la psicología social y el pragmatismo entre otros.

Tu conoces a estos autores porque eres Licenciada en Español y Comunicación Audiovisual, enseñas muchas cosas a partir de ellos, y sabes que una persona habla desde el marco de referencia que posee para abordar diferentes cuestiones.

Profe, reduces mis ideas a una falacia por generalización (pensamiento posmoderno), pero además no aplicas lo que criticas, pues también pones el lenguaje como categoría central para emitir tu opinión en relación con mi artículo, opinas sobre lo que yo opino y sobre las palabras que uso, en ese sentido veo que estás muy platónica.

Pienso esto: que otros aborden el tema de Catalunya desde sus referentes, yo elegí de manera libre hacerlo desde el lenguaje, los medios y las mediaciones.

Y como ya te dije, abundan artículos que explican el asunto desde la historia, la sociología, la política y la economía, no hay muchos que lo hagan desde la educación y la alfabetización mediática por lo que me propuse hacerlo con mucho ánimo y no me arrepiento de ello, por el contrario, me ratifico en mis observaciones.

Para finalizar te hablaré de acuerdos y desacuerdos.

Afirmas esto: creer que “la realidad se transforma por medio del lenguaje” es “desconocer que el lenguaje es una representación de la realidad, es una mera simbolización que hacemos de ella para poder interactuar entre nosotros y entendernos”.

Considero que te contradices pues cuando hablas de “interactuar entre nosotros y entendernos” se entiende que en esos actos hay una transformación de la realidad y de eso es de lo que estoy hablando, aunque eso de que el lenguaje es una “mera simbolización” lo pongo en duda.

Tampoco creo, como afirmas, que el “lenguaje está subordinado a la realidad”, y que “si esta se transforma, cambiará el lenguaje, no al contrario”, pues considero que la relación no es de subordinación, para mí las relaciones entre el lenguaje y la realidad son muy estrechas, son dialécticas y dinámicas.

Luego dices: “Ahora bien, el lenguaje es, por supuesto, un reflejo de cómo piensa, vive y actúa una determinada cultura y por ello, es siempre parcial”, y eso mismo es lo que dije solo que con otras palabras.

Ahora vamos a otra cosa: No creo como tú que la historia exista independientemente del lenguaje y veamos por qué:

De mi escrito citas esta idea: “cada historia está hecha de palabras”, y me afirmo en lo que digo, ¿o de qué otra manera nos cuentan y contamos la historia?, sabes que en el idioma inglés se distingue history de story, al igual que en el francés se distingue histoire de rècit, para señalar la diferencia entre la historia “objetiva” de los hechos fácticos, y la historia “subjetiva” producto de la ficción, pero en nuestro idioma usamos historia en ambos casos por lo que depende del lector entender los enunciados en el contexto en que se presentan. Tamaño debate.

Profe, tu sabes que en el plano de la expresión se usan signos, palabras por ejemplo, y en la frase “cada historia está hecha de palabras”, la palabra “está” significa que la historia se encuentra en un “estado”, en ningún momento dije “la historia es” o “la historia se define como”, lo que lleva a generalizar y de paso a reducir la historia con una definición.

En cambio de ello usé la palabra “hecha” en la expresión “la historia está hecha”, palabra que significa construcción (hacer), y por otro lado significa un hecho (fáctico).

Volvamos a decirlo “cada historia está hecha de palabras”, es decir que la historia “está” en el lenguaje, habita en él, se “hace” y se deshace también, se repite incluso. La historia como el lenguaje desde un punto de vista son “hechos”.

Ya te dije que desde un ángulo se explica así, tu misma lo constatas en tu artículo, otros lo harán desde su formación política, económica, ideológica y en fin.

Ahora veamos el contexto de la frase que citas, voy a resaltar en negrita las expresiones claves que ayudan a la comprensión del sentido de mi texto: “toda acción política tiene un comienzo y un fin y se ejerce a partir del lenguaje, el verbal por ejemplo, que es el medio de comunicación más rico y complejo, la oralidad y la escritura como tecnologías de la palabra, al decir de Walter Ong.

Porque el lenguaje representa el pensamiento, es un instrumento conceptual y práctico que permite transformar el mundo como lo piensan los teóricos del giro lingüístico.

Cada palabra tiene historia, cada historia está hecha de palabras, y así como cambian los protagonistas y las fechas, casi siempre las circunstancias son fenómenos que se repiten o en los que se presenta más de un retorno a través del tiempo”.

De hecho, tú sabes que una palabra que es verbo conduce a una acción (pensar, hablar, sentir, hacer), que los actos de habla motivan acciones y las acciones generan hechos, que la dimensión performativa del lenguaje implica una realización.

A esto me refiero en mi escrito, el lenguaje es un vehículo para la paz y para la guerra, en ningún momento digo que todo se resuelve con diálogo, eso lo dices tú.

Considero que la educación y la alfabetización mediática no están por encima de las decisiones políticas, de la movilización de la gente, del análisis que hacen otros. Como docentes y ciudadanos tenemos en nuestras manos una parte del problema y también de la solución.

Luego dices: “pareciera que para el autor los cambios sociales y culturales a los que estamos llamados los seres humanos, se hubieran efectuado y según su línea de pensamiento, se seguirán efectuando, de modo dialogado, concertado”, y eso no lo digo yo, eso lo interpretas tú.

Después afirmas, y esto es una idea tuya, que los “cambios sociales trascendentales en la sociedad humana han sido producto de guerras, de lucha, de violencia”.

Con respecto a eso, si bien habrá muchas personas que como tú comparten esa opinión, considero que parte de nuestro papel como educadores consiste precisamente en formar para la paz y la democracia.

Parte de esa formación requiere educar a los estudiantes en opinión pública y libertad de expresión, en derechos, en deberes y en formar a los ciudadanos mediáticos como afirmo en mi escrito.

Finalizas con una alusión al Estado y al voto en Colombia cuando el artículo está orientado a Catalunya, y ahí sacas otra vez de contexto todo lo dicho tanto por ti como por mi.

Profe Gloria Inés, para terminar, expresas que no entiendes si el objetivo del lenguaje y de “la educación y la alfabetización mediática” es al fin modificar las cosas, es decir, la realidad, o si es “recuperar la estabilidad simbólica en la sociedad mediatizada”, objetivo que confiesas no logras descifrar.

Te recuerdo que en mi artículo expreso las siguientes ideas:

  • Y en ese sentido los medios como la educación y la alfabetización mediática son de gran importancia para modificar las cosas, resolver problemas de naturaleza comunicativa y recuperar la estabilidad simbólica en la sociedad mediatizada.
  • Mediar de manera pedagógica los abordajes que hagamos con familiares, vecinos, estudiantes y colegas, contribuye a la paz y a restablecer una democracia justa que incluya a la mayoría de las voces.

En este sentido no tengo más que agregar.

Finalmente llego a tu título: Siento aguar la fiesta, y pienso esto en el sentido más literal: si hubo fiesta a mí no me invitaron y si lo hubieran hecho yo lo hubiera disfrutado mucho, pero me parecería sospechoso por tratarse apenas de un artículo que considero no amerita tanto.

En otro sentido, el que tu le das a tu escrito, veo que te refieres a los pocos comentarios que leíste en El Espectador.com que se te asemejaron a una celebración, y en efecto tu objetivo al escribir es aguar una fiesta ajena.

Pues bien, te lo agradezco mucho, porque dedicaste tiempo y espacio de tu vida para pensar en mí, y para opinar sobre lo que yo opino, me llevaste a leer y a releer tu escrito y el mío, y a decir otras cosas que hacen parte de los matices y de los pliegues que todo texto posee.

Por todo lo anterior, este nuevo escrito ahora sí es mi fiesta, en ella yo soy el anfitrión y tu y los lectores mis invitados.

Y como el brindis es el momento de la celebración en el que los invitados chocan de manera sutil sus copas y se desean lo mejor, entonces ¡salud!

*Docente e investigador de medios y educación en la Universidad Tecnológica de Pereira, doctorando en Comunicación y Periodismo con el Gabinete de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona.