arleyEsta es la respuesta de un cortero de caña a su escrito en la revista Semana sobre los ingenios: “Los azucareros, RCN, los sindicalistas y la izquierda”. A favor suyo, que soy un cortero que aún no termina el colegio con una parte de la excusa debido a que mi padre no disfrutó eso del trabajo digno.

 

La Virginia, Risaralda, 20 de noviembre del 2015.

Respetado señor León Valencia.

Cordial saludo.

Para empezar debo aclararle que soy sindicalista y obviamente de izquierda, porque no entiendo por qué separa usted a “sindicalistas y la izquierda”. Piensa uno acá lejos que recordó a Lucho Garzón, pero siga usted tranquilo que los trabajadores sabemos bien a que árbol se arrima el que ahora es ministro.

Disculpará también usted, siento que debo aclararle mi pensamiento sin ser yo un experto en el arte de escribir, porque escribe varias mentiras y pocas verdades de nuestra labor. Busqué un par de amigos para ayudarme a escribir mi sentir, basado eso sí en mi experiencia real del trabajo en la industria de la caña y la lucha sindical de masas.

Sobre las funciones de la Superintendencia: ¡que investigue!, digo yo como trabajador y consumidor de alimentos. ¿Y sobre la multa? No hay que ser graduado para prender la calculadora y reconocer que es exageradísima para la economía de las empresas. Es una operación de ingresos, gastos y ganancias, que agregándole capacitación en economía política, (obtenida por mí en el sindicalismo, y creo yo de lo que conoce usted porque escribe para un sonado medio de prensa como Semana) ayuda a entender el tema de las multas y su golpe. Y no hay que abrir los ojos como si nos fueran a echar gotas cuando las empresas usan el derecho a defenderse. En lo de la idea de los empresarios de abrir el debate lo aplaudo y eso que a los de Risaralda les falta valentía civil en ese sentido.

Tiene razón usted en algunas cosas, estamos “presos de un discurso nacionalista”. Busqué en el diccionario y “presos” es como personas dominadas por un sentimiento o idea, sonaría mejor unidos. Entonces supe que es más grave porque defiendo desde hace unos cuatro años en la práctica lo que usted parece haber escuchado en nuestro discurso. Somos de los que luchamos por el bienestar de las mayorías, en esas mayorías cabe la producción nacional que defendemos sin pena, ejemplo ahora la producción de caña.

Mire que pregunté y la fecha de su escrito es después de otros escritos que explican análisis de esta industria en cuanto a empleos (son miles), economía (clave en estos pueblos abandonados) y participación mundial en el negocio de la caña (Colombia es pequeñísima), entonces deduzco que como buen periodista ha leído usted estas razones. Como somos “presos”, no nos vamos a poner del lado de las multinacionales “lesionadas” por los precios del insumo impuestos en el mercado donde mandan potencias mundiales. Imagínese una película con los accionistas de Coca-Cola dominados o unidos por el pesar, pensando en lo caro que nos venden sus gaseosas a los pobres consumidores, eso no pasa ni en una de esas propagandas bacanas de Coca-Cola. Multinacional de historia para no olvidar contra el sindicalismo, tétrica (como los hospitales que recuerda el bolero de mi paisano Caballero Gaucho). De esa historia también pienso sabe usted bastante, aunque no escriba mucho.

Sobre los medios yo diría que no solo RCN sino la mayoría, vea ese en el que usted escribe ¡compinche del gobierno! Ahí sí sin que quiera irrespetarlo le recomendaría tener sombrilla si escupe para arriba.

¿Y sobre Robledo? Debe saber usted don León que lo consideramos entre los trabajadores un sindicalista, como veo que lo consideran los cafeteros un cafetero, los profesores un profesor, estudiantes un estudiante y así muchísimos de “los de abajo” como usted nos llama y ya varios empresarios lo deben considerar un empresario. Es que Robledo se pone esta piel de los sufridos como si él mismo sufriera cada mal que nos aplican los gobiernos (ayer el de Uribe, hoy el de Santos y mañana veremos si está uno de esos del mismo combo que no falta escritor que recomiende). Por conocimiento para sus escritos debería saber usted que los corteros de caña del Ingenio Risaralda, hace muy poco logramos derrotar a una buena parte de los contratistas intermediarios, la tercerización, y el apoyo del senador Robledo del Polo y la centrales obreras con Alejandro Pedraza fue mucho, hay cartas públicas sobre eso. Y en esa lucha dejamos casi hasta la vida, pero hoy respiramos dignidad en los cañaduzales. No conocimos por esos días su preocupación por los trabajadores. Pero no estaba usted obligado a saber de la suerte de mil corteros de un abandonado pueblo a orillas de Cauca como La Virginia antes de escribir sobre eso.

Pero la vida a veces da oportunidades señor León, es verdad que todavía hay compañeros tercerizados. Hay tantas trabas señor León en el Ministerio para acabar del todo esa maldita política, debe saber usted todas permitidas por el presidente Santos. Entonces como usted está preocupado porque la izquierda, Robledo y estos sindicalistas (separación suya), no “han logrado la plena formalización”, es la oportunidad señor León, de invitarlo amablemente para aportar a la abolición de la tercerización en el sector y en todo Colombia.

Me despido señor escritor de prensa contándole curiosidades. Un amigo de esos izquierdistas y que sabe más de películas que yo, me dijo un día que le parecía raro tanto ruido con la película que usted nos recomienda, pero yo ahora si entiendo, no dan puntada sin dedal como dicen los abuelos. A los corteros no solo se nos arruga el corazón, ese aunque duela mucho puede desarrugarse de muchas formas. Se nos arruga la piel y hasta los huesos, no solo de cortar caña, oficio del que nos sentimos orgullosos cuando logramos hacerlo dignamente, todo el cuerpo se nos arruga por la pobreza, las malas políticas de salud, educación, servicios públicos, de ocio y de trabajo en últimas, todas aplicadas por el estado, más cuando pone en riesgo nuestras fuentes de trabajo. Sabiendo nosotros que de eso de acabar empresas y cultivos con el TLC hay historia en este país.

Acabo. Para nosotros el momento suyo de “no es”, para nosotros sí es todos los días. Y le doy la razón otra vez en eso de “sin sentido”, es verdad, no hay sentido nuestro que abrace esa globalización que usted ve en su mejor momento. ¡Nacionalista que trata de ser uno!

Cordialmente.

Arley Bonilla

Cortero de caña y sindicalista.