GUSTAVO LOPEZNo hace falta decir quiénes aprobaron el evento, tampoco hace falta decir que la ley prohíbe tirar desperdicios, pero con dinero y un sello lo prohibido se vuelve legal, y la conciencia de los participantes queda limpia

Por: Gustavo A. Osorio López

Al principio pensé: pagar para que me pinten, ni que estuviera loco. Vi un par de fotos en internet y me siguió pareciendo una cosa sin sentido, pero no fue hasta que me puse a pensar cómo iban a limpiar, que me di cuenta de la magnitud del evento. Después apareció una foto en internet de cómo lo estaban haciendo con la siguiente pregunta “¿Corremos por ser felices mientras destruimos lo que queda del mundo?” . Y me decidí a escribir esto.

“Polvo eres y en polvo te convertirás” o en este caso “polvo te damos y con polvo destruirás”. Tenemos la vida y la desperdiciamos en bolsitas de polvo de colores. De esto también se trata la globalización, de traer inconciencia y desgracia ¡Cuánta mugre! ¡Cuánta agua! No hace falta decir quiénes aprobaron el evento, tampoco hace falta decir que la ley prohíbe tirar desperdicios, pero con dinero y un sello lo prohibido se vuelve legal, y la conciencia de los participantes queda limpia (aunque las calles no), porque después del evento nadie sabe qué va a pasar. ¿Cuánto cuesta la felicidad?

—Eso está muy caro

—Pero si nos dan: camiseta, tula, banda de sudor, gafas protectoras de sol, polvo de color, tatuaje de agua y manilla de seguridad.

—Igual, pagar para que me pinten nooo

—Pero acaso solo es para eso, también hay música y todo el cuento.

— ¿Y cómo limpian eso después?

—No sé, me imagino que con escobas y agua.

— ¿Y no se necesita mucha agua para limpiar todo eso?

— ¿Va a ir o no?

—No sé  ¿Y la sequía qué?

— ¿Eso qué tiene que ver con el evento?

—Pues nada, pero igual.

— ¿Va ir o no?

— ¿Y si nos da sed?

— Las empresas que patrocinan el evento tienen puntos de hidratación.

—Ah bueno, es que yo pensé que nos iban a dejar como morir como los chigüiros esos.

—Bobo, no ve que eso lo están haciendo en todo el mundo.

—Ah, yo no sabía.

— ¿Entonces si va?

—Sí, hágale, que igual eso nosotros no lo limpiamos.

—Listo, y no se preocupe que si fuera malo el gobierno no hubiera dejado que lo hicieran.

— ¿Será?

—Relájese, mejor vamos a comprar la boleta.