Y sin embargo esta nueva ofensiva guerrillera era perfectamente predecible y hasta resulta ser un indicio positivo – y, paradójicamente, peligroso para la paz -o la guerra-  en Colombia.

 HERNANDO GÒMEZ BUENDÌA

EN RAZÓN PÚBLICA

 

 

 El efecto fue fulminante. El general Rubén Darío Álzate quedará como el militar más costoso políticamente para el gobierno Santos y los críticos del proceso lo recordarán como el mejor ‘papayazo’ que tuvieron en estos dos años. Al anunciar una “pronta, tranquila y justa” solución, ‘Pablo Catatumbo’ no dejó pasar la ocasión de puntualizar que ningún gobierno le había servido en bandeja a la guerrilla semejante trofeo. Se oían, a tambor batiente, los trinos de fondo del uribismo.

 ALVARO SIERRA RESTREPO.

COLUMNA EL TIEMPO 21 DE NOVIEMBRE

 

La ola de atentados, y los últimos secuestros a miembros de la fuerza pública y civiles, son una muestra plausible de fuerza y contundencia política, que no militar de las FARC. Para nadie es un secreto, que estas, están, de modo alguno, combinando todas las formas de lucha, todas son todas,  y que han puesto la agenda de los diálogos de la Habana, quitando y poniendo a su antojo puntos y temas que crean resquemores en el gobierno y que indisponen a las clases dominantes del país.

MIGUEL ANGEL RUBIO (DER) Por: Miguel Angel Rubio

Pero esto es  apenas una verdad de a puño. El territorio no podría ser otro, la Habana, nada neutral si se entiende su símbolo de ciudad, de revolución, su régimen. Un régimen adicto a las FARC, unas FARC que juegan de local, a sus anchas, en un territorio donde son impunes e inmunes al brazo de la ley. Un puente para pasar sus caletas, dejar su comisión a los Castro, y lavar la plata en los paraísos fiscales gringos, (gringos Hps) en buen romance de mamerto; esto para nadie es tampoco un secreto, las finanzas  de las FARC, pasan  por los bancos gringos, sale de los bancos gringos y vuelve a los bancos gringos  en sus paraísos fiscales del cariz de Panamá o Islas Caimán, sin ir más lejos.

 

Entonces, nuevamente, ¿por qué nos sorprendemos de las cosas que vienen pasando? Si estamos, como bien lo dice reiterativamente el Presidente Santos, “negociando en medio del conflicto”.  Y ¿qué significa esto?

 

Significa que mientras allá en la Habana, las FARC, nos hecha el cuento del país que sueñan, y dialogan y negocian con el gobierno (no con el país) aquí, en Colombia, nos hecha plomo por todas partes, farianos, Bacrim,  reductos narco paramilitares, ejercito, elenos y otros actores diversos del conflicto armado que vive todos los días Colombia.

 

Con cara gano yo, con sello pierde usted, reza un dicho popular, que se dice cuando alguien pretende tomar ventaja sobre alguien o sobre algo, quiere decir, además, que caiga como caiga la moneda, siempre ganará quien ha apostado menos; en este caso son las FARC, las que han apostado menos, están cómodas, más que nunca en estos diálogos de paz, tienen despliegue mediático, sus líderes pueden viajar a la Habana cuando les plazca, cualquier sandez que dicen es suceso noticioso, día tras día, nos enteramos más en Colombia de lo que dice Márquez, Granda, Paris, Catatumbo, que de las declaraciones de De la Calle, Mauricio Jaramillo… ¿alguien sabe siquiera el nombre de otro negociador del gobierno?

 

Y sin embargo, aun cuando el gobierno, sabe que no tiene la sartén por el mango, no ha podido convertir los diálogos en un punto a su favor. Todos los días, las acciones, y declaraciones de las FARC, y las acciones, torpezas (como las del general Rubén Darío Álzate) o el berrinche del general Mora, no hacen sino darle motivos a centro Democrático para  perpetrar su cruzada contra el proceso de Paz.

 

¿Pero quién sale perdiendo de todo esto? ¿El centro democrático? No, él ni pierde ni gana, es un partido de Orates, que no superan la nostalgia del poder. ¿El ejército? Si el ejército pierde, pierde respeto, reconocimiento y sobre todo la guerra, una guerra, que no ganaron antes, ni ganarán jamás, por eso torpedean el proceso de paz, por eso tienen que mostrarse bravucones, y valientotes, ante una opinión pública que no siente el más mínimo orgullo y consideración hacia ellos.

 

¿Y Santos? Santos llegó a la mesa perdiendo. Se dejó poner el territorio, las condiciones, y los medios poco o nada le dan de vitrina a su comisión negociadora. Además tiene un congreso divido en torno a los diálogos, y lo más grave de todo, parece que las únicas que están negociando en medio del conflicto son las FARC, el ejército, por alguna razón, no volvió a dar golpes contundentes, o a dar muestras de superioridad militar.

 

Y las FARC, secuestran dos soldados rasos y nadie dice nada, no se ve al presidente indignado deteniendo los diálogos de paz, dos soldados no son muestra de debilidad. Gaseosa mata tinto, dice un viejo juego lingüístico de infancia, es como decir, General mata Soldadito, y aquí las alarmas si se prenden, pues que un alto mando de las fuerzas armadas, de muestras de torpeza estratégica, es develar la frágil ideología de clase y  elite de un ejército que es solo propaganda.

 

Las FARC no pierden, se fortalecen. Se muestran fuertes al confrontar al ejército tomando una de sus joyas de la corona, reteniéndolas y poniendo al país a opinar en todos los flancos ideológicos posibles; hasta en redes sociales, los incautos, especularon divertidamente sobre un complot entre el uribismo más recalcitrante, el paramilitarismo de la zona, y el ejército para torpedear el proceso de paz y justificar sus idioteces ideológicas. Algunos ya hasta especulaban de golpes de estado o algo Así.

 

La genialidad de las FARC, en este caso, fue el de convertir un acto de guerra en un acto político de dimensiones insospechables; Con cara gano yo con sello pierde usted, Así de simple.

 

Si lo devuelven junto con los soldados, el gran perdedor de todo esto será Santos, Pusilánime y pendejo a más no poder.