FABIAN MORALES (IZQ)En materia de salud, los dos candidatos  son defensores de la nefasta ley 100 del 93 que presentara el entonces senador Álvaro Uribe Vélez; ley confeccionada a la medida de las EPS, que ha cercenado la atención a millones de usuarios y ha precarizado las condiciones laborales de los trabajadores de la salud. 

Por: Fabián Osorio Morales

Dice una consigna pregonada a lo largo de varias décadas: “el pueblo lo dice y tiene la razón, primero lo primero salud y educación”. Por estos días la consigna cuenta con acogida,  la población  reclama calidad en ambos sectores (aclarando que el modelo productivo y el empleo son igual de importantes), dado que cada vez son más los conocedores de la  política educativa  destacada no por sus logros, sino por su bajo nivel, al igual que ocurre con el perverso sistema de salud, que  ha vuelto a los colombianos alérgicos a éste, haciendo que muchos opten más bien por centros esotéricos, de riegos o la auto medicación antes que volver a ser atendidos en un hospital.

En estos días de elecciones para la segunda vuelta presidencial, en las gazaperas de los debates televisivos, tanto Juan Manuel Santos como Óscar Iván Zuluaga, han prometido cambios benévolos a favor de la salud y de la educación, como si ellos no hubieran sido los responsables del deplorable estado en el que se encuentra, porque tanto el uno como el otro apoyaron las nefastas medidas que contribuyeron a tal situación.

Santos como Ministro de Hacienda de Andrés Pastrana y Zuluaga en el mismo cargo bajo el mandato de Álvaro Uribe Vélez , aprobaron los actos legislativos de ajuste fiscal -01 del 2001 y 04 del 2007- instaurando de esta forma y por órdenes, entre otros, del Banco Interamericano de desarrollo (BID), una política de reducción de gatos de 66,7 billones de pesos para saneamiento básico, salud y educación, conllevando a recorte profesoral, cierre de colegios y escuelas en zonas urbanas y rurales, con lo que también se recortaron los dineros públicos para la salud.

En cuanto a la educación superior, los dos tienen unas cuantas perlitas catastróficas. Zuluaga en su periodo como ministro de Hacienda no tuvo ningún reproche ante el inequitativo préstamo del Banco Mundial al Icetex de 173 millones de dólares entre los años 2008-2010, que se pagará a largo plazo con sobrecosto de más de 65 mil millones de pesos,  aclarando que el Icetex funciona con la lesiva fórmula de “estudie ahora y pague después”, donde muchos de  estos créditos acaban siendo una “vacuna” en la cual se paga hasta tres veces lo prestado (peor que un cuenta gotas). No se equivoca quien califica de compraventa al  Icetex.

Su excolega Santos fue más atrevido aún y como Presidente pretendió imponer la reforma a la educación superior que instauraba el ánimo de lucro, ahondaba la crisis presupuestal, abría la puerta a la entrega de las universidades colombianas a los linces del capital financiero internacional y, por supuesto, más receta neoliberal de  los créditos Icetex. Tal reforma fue hundida por la  comunidad universitaria a través de la agremiación en la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) y sus emblemáticas marchas. Cabe aclarar que ninguno de los dos hoy candidatos presidenciales tuvo la intención de aumentar el presupuesto a las universidades: al presente los recursos de la nación siguen estancados  y el déficit supera los 9 billones de pesos.

En materia de salud, los dos candidatos  son defensores de la nefasta ley 100 del 93 que presentara el entonces senador Álvaro Uribe Vélez; ley confeccionada a la medida de las EPS, que ha cercenado la atención a millones de usuarios y ha precarizado las condiciones laborales de los trabajadores de la salud. Al respecto, en años anteriores, Zuluaga fue uno de los defensores del paquete de emergencia social presentado en el segundo mandato uribista, enfocado a sancionar a los médicos por recetar medicamentos que no estuvieran en el POS, al igual que proponer a los usuarios la  fórmula de pagar sus servicios de salud con cesantías o bienes propios. Por el otro lado, Juan Manuel Santos no se quedó atrás, recientemente  trató de imponer con su ministro Alejandro Gaviria la impopular reforma a la salud -dictada también por el BID- la cual disfrazaba a las EPS como gestoras, pero eso sí, dejando intactas su intermediación y su ánimo de lucro. Así mismo, la pregonada Salud Mia que permitía la apropiación de los recursos de la salud por parte de las EPS. Por si fuera poco, fomentaba el negocio en las especializaciones médicas y también restringía más el acceso a los servicios y lo peor de todo, limitaba la tutela, la última herramienta de los más desfavorecidos para poder  acceder a la salud.

Finalmente, el progreso del país y la tan mencionada equidad social seguirán en retroceso. No solo continuarán golpeados los sectores democráticos pertenecientes a la educación y salud, también al agro, la economía, la minería, la academia, etc, pues los dos candidatos son hojas del mismo tronco podrido del Departamento de Estado de los EEUU y responden a intereses de los monopolios nacionales y extranjeros por encima de los intereses de la población general. Ante tal situación y con el respeto de los votantes del manoseado proceso de paz, es acertado continuar en oposición, abstenerse o votar en blanco, acompañar  a los sectores inconformes –que son muchos– para que más personas se organicen y hagan parte de la movilización civil y democrática que ha servido como herramienta para frenar las últimas arremetidas de los intereses foráneos contra la nación.

Pata 1: No queda bien pintar diferente a Santos en lo referente a las libertades democráticas. En su prontuario están: chuzadas a la oposición y falsos positivos como ministro de Defensa de Álvaro Uribe. Como presidente, penalizó la protesta social y dio garrote y hasta bala a las movilizaciones de campesinos y mineros.

Pata 2: Oscuro panorama para los usuarios de internet (herramienta democrática para la información y acceso a material académico) dado que los dos candidatos deberán obedecer las órdenes de EEUU para restringir el acceso a contenidos por motivo de la firma del TLC con dicho  país. Ya hubo un intento y su ponente fue Germán Vargas Lleras.