alvaro ramirezPero Omar Yepes y la dirigencia conservadora, en número de 18 senadores, se dejaron untar de la dulce mermelada por parte de Santos y descartaron de plano darse la opción digna y legítima de presentar candidato. 

Por: Álvaro Ramírez González 

El pasado domingo el gran Partido Conservador sufrió una profunda división en su Convención Nacional que ya había sido aplazada deliberadamente en dos ocasiones en un intento por evadir o prevenir una situación política que desde tiempos atrás se veía irreconciliable.

Con un poco más de dignidad y un poco menos de voracidad burocrática el partido azul hubiera lanzado su candidato propio para la primera vuelta presidencial y, en caso de no ganar, pues se sumarían a apoyar bien la reelección de Santos o la candidatura uribista de Óscar Iván Zuluaga que se perfilan hoy como los dos finalistas en la contienda por la presidencia.

Pero Omar Yepes y la dirigencia conservadora, en número de 18 senadores, se dejaron untar de la dulce mermelada por parte de Santos y descartaron de plano darse la opción digna y legítima de presentar candidato. Hace casi dos décadas que el Conservatismo  dejó de ser alternativa ideológica de poder y se convirtió en la “llanta de repuesto” del gobierno de turno reclamando para sí únicamente burocracia, puestos, ¡mermelada!

La Convención estaba “más preparada que un kumis” para votar por la cómoda reelección de Santos. El gobierno contaba con ese resultado. Fue vulgar la compra de convencionistas: sus viáticos, pago de hoteles y todo lo demás. La prensa fue abundante denunciando estas irregularidades.

Pero en medio de la indignidad llegó la fecha de esa Convención. Martha Lucía Ramírez, con su discurso de dignidad conservadora, tocó la fibra azul de los godos y les vinagró la mermelada a los directivos azules que daban por hecho el respaldo directo a Santos. Cuando se vieron acorralados por la multitud resolvieron retirarse. Quién lo hubiera creído.

Los convencionistas mermelados y comprados por sus jefes se voltearon y votaron por darle candidato presidencial a la colectividad azul y dejar de ser llanta de repuesto. Hay mucha preocupación en la Casa de Nariño. La candidatura de la valerosa Martha Lucía Ramírez significa al menos 1.3 millones de votos menos para Santos en la primera vuelta. Y al menos 1 millón de votos más para Oscar Iván Zuluaga en la segunda vuelta electoral.

Un durísimo golpe a la aspiración reeleccionista de Santos. Es muy grande la distancia de Martha Lucía con el gobierno actual. Se vinagró la mermelada y en otro acto de indignidad Yepes y sus amigos dicen que se quedan en el Gobierno. ¡Vergonzoso! Quedan los azules bien divididos y con sus postulados y principios bien embolatados.

Sobremesa: Se viene un pavoroso paro Cafetero decretado por 250 delegados de 14 departamentos. El motivo, el mismo incumplimiento del gobierno. Santos se fue en las mismas, promesas y reparto de billones que ni se cumplen ni llegan nunca. ¡Mentiroso, indolente, cosmético y derrochón!