COSAS PENDIENTES…

La llamada. “…queremos dar testimonio de haber recibido una llamada el día en que tuvo lugar la deliberación. En esta llamada sentimos que fueron cuestionadas nuestras decisiones y posturas. Sentimos una presión para reconsiderar nuestros fallos y declaración de impedimentos con respecto a uno de los proyectos. Se nos hizo entender que si no lo dábamos por ganador una campaña para enlodar nuestros nombres tendría lugar en los días siguientes.”

 

Por / Adriana González Correa

Hace un mes, el poeta y docente Miguel Ángel Rubio escribió una columna sobre la Convocatoria de Estímulos 2020. En ella demostraba una serie de conexiones indeseables en los proyectos ganadores de teatro, una extraña simbiosis entre tres personas jurídicas distintas, con una sola “cédula de ciudadanía” verdadera, que coinciden sin pudor en integrantes, dirección de sedes y hasta una de ellas inexistente de representatividad legal, toda vez que no está registrada en la Cámara de Comercio, mejor dicho “es un mero acto de fe”.

A mi parecer la denuncia es gravísima y además avizoro un posible conflicto de intereses en la convocatoria toda vez que la actual Secretaria de Cultura por muchos años fue pareja sentimental del directo e indirecto ganador de Estímulos, César Castaño, director del Teatro El Paso y la Sala de Teatro La Textilería; sin duda, un excelente director y dramaturgo de la ciudad, quien con buen teatro ha sido invitado a presentar sus montajes en varios lugares fuera de Colombia.

Para Estímulos 2020 una extraña inhabilidad inventada no sé si por la secretaria de Cultura o su equipo asesor (con quienes comparto cierto afecto y admiración, pero que pese a ello no puedo callar lo que diré en esta columna), determinó que los ganadores de la convocatoria de Cultura en Casa hecha en tiempos de aislamiento por la pandemia no podrían participar de la nueva convocatoria.

Inhabilidad traída de los cabellos, pues se trata de premiar los buenos productos e impulsar a entregar proyectos de alta calidad a quienes participan. Sin embargo, he observado que no trasladaron a dicha convocatoria otras inhabilidades que sí establece la ley; por ejemplo, la amistad íntima, la familiaridad por consanguinidad o afinidad, que valga la pena aclarar tanto la secretaria como su grupo asesor tienen evidente y directa cercanía con personas que integran grupos culturales o de gestión cultural que, valga la pena aclarar, también ganaron en la convocatoria de Cultura en Casa.

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Pero las extrañas cosas que rodean las convocatorias de la actual Secretaría de Cultura tienen situaciones aún más graves. En el muro de Facebook de las jurados de la Beca 3: “Creación, investigación, formación o programación en teatro, danza y otras escénicas”: Daniela Botero Marulanda, Reina Sánchez y Verónica Ochoa Sánchez suscribieron un comunicado denunciando una grave situación.

En dicho comunicado existe una alarma escandalosa que debió ser noticia municipal por la gravedad de la denuncia. Afirman: “…queremos dar testimonio de haber recibido una llamada el día en que tuvo lugar la deliberación. En esta llamada sentimos que fueron cuestionadas nuestras decisiones y posturas. Sentimos una presión para reconsiderar nuestros fallos y declaración de impedimentos con respecto a uno de los proyectos. Se nos hizo entender que si no lo dábamos por ganador una campaña para enlodar nuestros nombres tendría lugar en los días siguientes.”

Es claro, que a las jurados de la Beca 3, sobre los proyectos de teatro, danza y otras escénicas, trataron de intimidarlas para dar por ganador un proyecto concreto. ¿Cuál proyecto? Indagué un poco sobre el tema, no con las directas implicadas porque su comunicado basta para entender que no darán una explicación más, pero fuentes consultadas que reservaron su nombre me afirmaron que se trataba del proyecto del Teatro El Paso, no puedo dar certeza de dicha afirmación, pero de ser verdad es de suma gravedad la falta de transparencia y solo espero que esa llamada no haya sido de la propia Secretaria.

Las cosas no paran ahí. He sabido de quienes han manifestado alguna inconformidad, crítica o desacuerdo público con los procesos adelantados en la Secretaría que, inmediatamente, la Secretaria de Cultura Luz Stella Gil o por interpuesta persona, aborda a quien hizo la crítica con el supuesto fin de aclarar, explicar o justificar la situación que genera la inconformidad.

Este hecho es igualmente reprochable, toda vez que vivimos en un país democrático y cuando se trata del sector estatal, la crítica pública se acepta o se rechaza por la misma vía, controvertir en la periferia o tras bambalinas, no es más que un acto de intimidación o pretensión para alcanzar unanimidad o lo que puede ser más grave, neutralizar la crítica, situación antípoda a la llanura de la democracia.

Otro hecho menos protuberante, pero igual de obsceno, ha sido el escuchar la Emisora Cultural Remigio Antonio Cañarte publicidad –gratuita, pues la Emisora es de interés pública– en favor de “Koralia Producciones”, promocionando su capacidad gestora. No lo dudo que ha sido una buena productora, pero no podemos olvidar que la representante legal de la misma fue la actual Secretaria de Cultura hasta antes de aceptar su nombramiento en el cargo público.

Es de aclarar que la campaña de promocionar grupos o gestores culturales en la Emisora Cultural es una excelente iniciativa, pero los límites del beneficio particular deben estar trazados con claridad, para evitar cualquier aprovechamiento o favor con nombre propio.

Las evidentes irregularidades en las que se está incurriendo en la actual Secretaría de Cultura dejan al descubierto el uso de procedimientos deleznables propios de la politiquería mafiosa que ha reinado en el país, justo situaciones que ha reprochado –y con razón– el sector durante muchos años.

Debo dejar en claro a los lectores –como un hecho ético– que conozco a la actual secretaria Gil, que he tenido de ella una idea de mujer competente y conocedora del tema, que confié en su experticia y la de su equipo asesor para llevar a buen puerto los procesos fundamentales que debe adelantar la Secretaría de Cultura, pero ello no me puede impedir la objetividad y la capacidad crítica que me caracterizan, pues es parte de la coherencia y  la entereza hacer a un lado los afectos y admiraciones para denunciar lo que se considera reprochable.

Finalmente, y como militante feminista, no puedo dejar pasar esta columna para expresar mi solidaridad con aquellas mujeres que manifestaron ser víctimas de acoso sexual por parte del reconocido director de teatro; a ellas mi abrazo y mi convicción profunda de apoyo.

@adrigonco

Nota del Editor: LCDR fue beneficiada con el otorgamiento de recursos en la convocatoria Cultura en Casa 2020.