Y cuando logren arrebatar el poder al oficialismo de la derecha, que siempre nos ha gobernado, ¿quién será oposición? ¿El mismo oficialismo de ahora se refundará y ahora se autodenominarán oposición? ¿Qué pasará con las que tradicionalmente se ha denominado oposición?

 

LEANDRO TOROPor: Leandro Toro Valencia.

Últimamente los medios de comunicación han estado hablando de la “Oposición” en nuestro país al referirse a un partido de extrema derecha que tiene una posición diferente a la del gobierno, pero que en tiempos pasados fueron la misma cosa, así como lo serán en tiempos futuros. Yo me pregunto ¿Cuál oposición?

Aunque teóricamente coinciden con la definición de oposición política la cual afirma que Oposición es es la fuerza en los cuerpos legislativos que es contraria a los actos del gobierno u oficialismo”, no hay que desconocer verdades históricas en nuestro país.

Hoy son oposición, ayer fueron oficialismo y mañana quieren volver a serlo. La oposición no es su naturaleza, sólo es un estado transitorio para retomar el poder y volver a dominar el país bajo su yugo “democrático” y aprovechar todas las prebendas que otorga estar en la cabeza.

Una oposición que mañana  volverá a los actos que hoy rechaza y que hizo los que hoy censura no puede dar confianza a un estado democrático que se sustenta en la existencia de esas diferencias. Eso no es pluralidad, eso es acomodar el sistema para saciar la sed de poder.

¿Sed de poder de quién? No hay dudas que este movimiento político, surgido de la nada y con un líder más grande que su misma colectividad no es más que una maquinaria para retomar el poder como sea y llevándose por delante a quien sea. Arrebatar el poder al oficialismo, ese mismo que ellos engendraron, es su única meta.

Y cuando logren arrebatar el poder al oficialismo de la derecha, que siempre nos ha gobernado, ¿quién será oposición? ¿El mismo oficialismo de ahora se refundará y ahora se autodenominarán oposición? ¿Qué pasará con las que tradicionalmente se ha denominado oposición?

Estas jugarretas de la derecha y la extrema derecha sólo aniquilan la verdadera oposición, los partidos alternativos, las iniciativas populares y otras corrientes ideológicas. Pues ya no son oposición, ya hasta ese título que históricamente han tenido les ha sido arrebatado. ¿Qué sigue?