El modelaje debía evolucionar y después de un par de décadas lo hizo. Ahora lo que se vende no es la imagen de una persona para publicitar un producto o servicio, sino a la persona misma.

 

Por / Juan Felipe López Tafur

El mundo está en pausa. El coronavirus ha presionado el botón de pausa a la fuerza y los engranajes que hacen mover al mundo se han detenido, entre ellos el engranaje de la educación, de la sociabilidad, del trabajo, de la economía, etc. Ante lo cual los negocios y las personas se han visto en la necesidad de reinventarse para no desfallecer frente al cambio de las mecánicas de la vida.

Por eso, muchas personas han innovado en las formas de subsistir en el marco de la virtualidad. Comercio electrónico, trabajos freelance y entregas de productos a domicilio son algunas de las formas más comunes que se ven para ganarse la vida en la cotidianidad.

Pero hay otra forma que se destaca entre las demás por los altos ingresos que puede generar contrastado con los pocos esfuerzos que requiere, llegándose al punto de ganar miles o inclusive millones de pesos (o dólares) en menos de un mes y esa es la venta de contenidos eróticos por Internet.

“¡Hola! Accede a mi Onlyfans para ver mi contenido exclusivo. Link in BIO”. Seguramente han visto este mensaje cuando se suscriben a una cuenta de alguna persona muy bella en Instagram, Twitter o Facebook, ¿no?

Cuando se refiere al link hace alusión a la página web OnlyFans, que es una plataforma a la cual se accede por medio de una suscripción mes a mes, al igual que Netflix, Spotify o HBO, donde los usuarios pueden disfrutar a cierto contenido por medio de pagos muy bajos (o altos, dependiendo del contenido), ya sea erótico o de cualquier otro tipo como entrenamientos fitness o clases personalizadas de un tema puntual.

Más allá de la suscripción en sí misma, lo importante acá es que la persona que “se vende” en sus redes sociales hace uso de dicha plataforma y puede ganar desde un par de dólares hasta miles al mes sólo por el hecho de ser bonita o sensual o sexy o brindar algún contenido de interés a la comunidad y «venderse».

El concepto de belleza usualmente se asocia a la subjetividad. “Para gustos, colores” –dicen por ahí–. Nos parece bonito o atractivo ciertas características específicas, que pueden ser completamente desagradables para otra persona. Pero lo que es esencialmente bonito es bonito. Quien es sensual es sensual, independientemente de lo bonito que pueda ser. Y quien es sexy… bueno, sin duda es sensual y también bonito o bonita. Y lo bonito, lo sensual y lo sexy vende, es un hecho tan antiguo como el tiempo mismo; los influencers, las modelos y los publicistas lo saben tan bien que es así como se ganan la vida.

Inevitablemente, el modelaje debía evolucionar y después de un par de décadas lo hizo. Ahora lo que se vende no es la imagen de una persona para publicitar un producto o servicio, sino a la persona misma. Gracias a la venta de ese tipo de contenidos es que, mayoritariamente, las mujeres han podido generar ingresos de cifras abismales, llegando a superar los salarios que ganarían en trabajos más típicos.

Los contenidos eróticos, que son los más subidos a OnlyFans, representan para el usuario creador de dicho contenido una ganancia que en muchos casos equivale a un gasto de la cotidianidad como un café o un domicilio de comida rápida, pero en otros casos esta ganancia también puede equivaler a hacer una compra de ropa de marca como Gucci o Calvin Klein, o de un electrodoméstico de última generación.

Lo más impresionante de todo esto es que en el top de las y los modelos que crean contenidos para OnlyFans hay personas que, según testimonios a diversos medios, sólo con sus ganancias ya podrían subsistir con muchos lujos y sin necesidad de trabajar en una empresa o en cualquier otra organización.

Sólo creando y subiendo contenido en Onlyfans ya hay un seguro de que muchas personas se van a suscribir o van a seguir pagando su suscripción sólo por ver algo irresistiblemente hermoso, sensual o sexy, además de estar siempre contectada/o en redes sociales dando a sus seguidores constante atención y recibiendo retroalimentación.

La venta de contenidos enfocados a ciertas demandas es un negocio que desde los años 60 se hizo ligeramente lucrativo con el nacimiento comercial del cine para adultos, pero el fenómeno de las suscripciones masivas a OnlyFans implica un cambio en dicha dinámica ya que la reproducción de contenido cuasi para adultos se da de manera muy puntual y sólo las personas que están dispuestas a pagar, acceden al mismo. Al final del día, ser sexy se ha vuelto en un negocio muy lucrativo.

Sin duda, estamos pasando una época en las que las dinámicas de la vida misma son cambiantes, pero no por eso son malas, sólo hay que darse una oportunidad para conocerlas. En palabras de Anton Ego, crítico de comida de la película Ratatouille: “El mundo suele ser cruel con el nuevo talento. Las nuevas creaciones, lo nuevo necesita amigos”.

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