¿Dar papaya o no dar papaya?

Hasta tener sexo es dar papaya, puede que su pareja tenga una enfermedad de trasmisión sexual, una berruguita, o alguna vaina rara.  ¿Entonces qué debemos hacer, no salir y vivir encerrados en la casa, trabajando desde allí y temiéndole a todo el mundo? No lo creo.

10614400_10152460079744125_6041568441907701390_nPor Ángela Vargas: Jamás alcanzaré a entender cómo es posible que la vida se pueda medir en eso: entre dar y no dar papaya. No salga tan tarde porque lo roban, lo pueden violar, pueden hacerle el paseo millonario o se puede hacer millonario (depende del lado en el que esté), pueden venir los extraterrestres y secuestrarlo o qué sé yo.

Y si lo piensa bien todo lo que hacemos es dar papaya: contestar una llamada; comprar cierto tipo de ropa; montarse en un bus, Transmilenio, metro o incluso en un taxi, así sea pedido. Hasta tener sexo es dar papaya, puede que su pareja tenga una enfermedad de trasmisión sexual, una berruguita, o alguna vaina rara.  ¿Entonces qué debemos hacer, no salir y vivir encerrados en la casa, trabajando desde allí y temiéndole a todo el mundo? No lo creo.

¿Si usted ve que alguien está siendo robado qué hace? Se queda escondido viendo como pasa todo, colocando cara de mamá cuando lo regañaba a uno de pequeño cuando le iba mal en el colegio; eso sí, sin que lo vean porque no quiere dar papaya y que lo roben a usted también. Fresco, así somos la mayoría.

Pero nada de eso importa hasta que se vive la inseguridad de primera mano. En mi cabeza aún no cabe cómo a alguien puede asesinar a otro por un celular, y que todo tenga que seguir como si nada hubiese pasado, como si la vida costara lo que cuesta un aparatejo de esos o la ropa que usa. Y que todo tenga que continuar porque es normal que esas cosas pasen.

Pero es que el Gobierno se preocupa más porque una pareja del mismo sexo quiera adoptar, o porque el padre Chucho se está disfrazando y tan querido que se ve, o que fue una colombiana la que se acostó con el ex de Jennifer López. Venga, es que le importa más el “Venezuela is not a trit” de Maduro que solucionar las vainas de aquí.

La culpa es de uno si lo roban, y si cogen al ladrón no le pueden hacer nada porque no lo agarraron in fraganti. Esa es la seguridad de la que hablan los políticos del país, pero donde les pase algo a ellos, mueven cielo y tierra para que el bandido pague por lo que hizo y no lo meten solo a la cárcel, a veces les hacen cosas mucho peores que eso.

Quisiera creer que algún día usted y yo podamos salir a la calle tranquilos hablando por celular sin tenerlo aferrado y encadenado para que no nos lo rapen o nos coloquen un cuchillo en el abdomen para entregarlo. Y que dar papaya solo sea cuando a usted le entreguen una ensalada deliciosa y saludable, y se la pueda comer con tranquilidad.

Lo sé, soñar no cuesta nada.