MIGUEL ANGEL RUBIO (DER)No pretenda engañarnos a los que todos los días vivimos desde la formación y el trabajo comunitario con su discurso sobre primera infancia, no pretendan usted  y Luis Enrique Arango montarnos en la película.

Por: Miguel Ángel Rubio

Asistí al lanzamiento de campaña de Luis Enrique Arango, por esas coincidencias de la vida, y me sorprendió el equipo de alto nivel que tiene en sus hordas políticas.

Pero, y aunque no voy a detenerme ni en nombres ni en perfiles, si hablaré de su asesor matemático; un hombre que desde el mismísimo Euclides, ha hecho por la ciencia y la disciplina de las dimensiones, la geometría, lo que  ni el mismo padre heleno de ella había logrado.

De Euclides aprendimos en el colegio su geometría y la teoría del circulo euclidiano, el cual es el resultado de los puntos equidistantes de un centro dado. No voy a detenerme a contarles la teoría euclidiana del círculo, primero porque lo mío no es la geometría, y segundo por cuestiones de espacio; sin embargo, este pequeño pre contexto sobre nuestro padre geómetra, da pie para hablar de uno de sus más brillantes hijos, que, quien lo creyera, vive en Pereira.

Me refiero a Carlos Arturo Caro Isaza, cuya teoría del círculo virtuoso, nos tiene a los helenistas en vilo, este hijo criollo, latinoamericano, de Euclides, en su sapientísima y clarísima forma de explicar, a través la analogía de un reloj que es un circulo virtuoso (ojo, no es vicioso, aunque rimen) en un foro sobre educación en primera infancia, esta semana en el auditorio del centro cultural Lucy Tejada, dejó a más de uno echando lápiz y compás para encontrarle el radio a ese círculo.

Este señor, que antes fue director de planeación de la Universidad Tecnológica de Pereira, lugar propicio a la matemática, la geometría, el número, la cosa científica, y donde posiblemente anidó su aporte a la geometría, es hoy el secretario de Planeación del municipio de Pereira, bajo la administración en cuerpo ajeno de Enrique Vásquez Zuleta.

Pero,  de seguro, lectores, matemáticos, geómetras pereiranos, estarán ustedes ansiosos de saber en qué consiste el descubrimiento de nuestro Euclides cafetero. Pues bien, les voy a contar grosso modo por razones de espacio, cómo es la ciencia del círculo virtuoso.

Si la suma de los puntos equidistantes en un círculo euclidiano, dan como resultado un centro, y este a su vez, para ser círculo,  necesita de la suma de dos radios, el círculo virtuoso, ¿qué viene siendo?

No es más que la suma de los políticos equidistantes a un Soto dado, cuya influencia de un rector (no vector), es igual a la suma de un alcalde ausente,  y cuya demagogia, es equivalente a la utilización miserable de una política de primera infancia, como caballito de batalla, para vendernos soslayadamente a un rector que se retirará, cuando asegure a priori la silla Sotal de la séptima con 19.

Pero, a todas estas, doctor Caro, ¿en qué quedó la analogía con el reloj? Usted, que nos habló tan preciso, tan matemático, tan helénicamente de eficiencia, competitividad, de unión, de que si  las partes de un reloj no funcionan juntas, no podrá haber progreso, bienestar, no podremos sacar a Pereira de la problemática actual (ustedes son la problemática actual), dígame, doctor Caro, si la sociedad pereirana -aspira usted- funciona en esos parámetros, según su analogía del reloj, ¿por qué un evento citado para las 6:00 pm, empieza sobre las 7:00 pm? 

¿Qué le falló en la suma de su círculo virtuoso, para que ese relojito de su diapositiva no funcionara según su discurso? Pero ante todo, qué ha fallado en la suma del circulo vicioso en el que se desenvuelve usted políticamente de la mano de Kike el alcalde que habla y lee en tableta, novedad pereirana de exportación, ahora que hablan del parque temático, imagínese la jaula de Roy, el lagarto que habla, o la de Kike, el alcalde que lee en tableta, o la de Soto, el senador ventrílocuo, pero dejemos ese tema para otros círculos, no euclidianos, no carianos, más bien ambientalistas y fáunicos

No pretenda engañarnos a los que todos los días vivimos desde la formación y el trabajo comunitario con su discurso sobre primera infancia, no pretendan usted  y Luis Enrique Arango montarnos en la película, y menos en una de célula films en semejante mentira, usted como su jefe, el anterior y este, no tienen más interés que el de inflar estadísticas, quedar bien ante el gobierno y los entes de control… y, por supuesto, conseguir votos.

Es muy posible que su círculo virtuoso, que no es otra cosa que lo que se debió haber en educación hace muchos años atrás, no sea más que otra teoría matemática, que sirva como en los tiempos de Euclides, su abuelo alejandrino, para descrestar a más de un griego incauto.

¿Una pregunta, doctor Vásquez, dónde compró las empanaditas que nos dieron al final de evento?

Esta es la medida del círculo virtuoso, la ciencia de la geometría cariana, el arte de ser fabricante de relojes.