Recursos superiores a los dos mil millones de pesos ingresarán al cuadro Matecaña en los próximos días; en un equipo que se encuentra en liquidación es importante que el hincha conozca el destino de estos recursos.

 

carlos marinPor: Carlos A. Marín

No todo es fútbol en el elenco local, de eso da cuenta la negociación que se está realizando por estos días entre el Deportivo Independiente Medellín y Corpereira, con razón de los derechos deportivos de Leonardo Castro, jugador que tiene contrato hasta el 31 de diciembre del 2018, pero que enamoró tanto con su fútbol a Antioquia, que ahora el presidente del equipo rojo, Eduardo Silva Meluk, está dispuesto a desembolsar $3.500 millones por la cláusula de rescisión del atacante.

Más allá del asunto futbolístico y las cualidades que mantienen a Castro como figura del Poderoso de la Montaña, a los aficionados del equipo pereirano les debe importar la utilización de los recursos por dos razones. La primera es que sus dirigentes, Jhon Ómar Candamil, como agente liquidador, y Duván Vásquez, como asesor deportivo, se la pasaron durante el año 2015 pregonando institucionalidad y transparencia por doquier; asistieron al despacho del alcalde, a la oficina del gobernador, y a cuanta empresa exitosa hay en la ciudad solicitando colaboración para un equipo en bancarrota,  expresando, además, responsabilidad al momento de mostrar cifras, información y documentos del plantel.

Con esa misma disposición esperamos los seguidores del proceso, que se manifiesten detalladamente y no con frases como esta: “Solo he pedido que me amplíe en el presupuesto para mejorar la nómina en el segundo semestre”, respuesta de Duván Vásquez, ante la pregunta que muchos nos hacemos: ¿a dónde irán a parar dos mil ‘milloncitos’? Las cuentas claras y el chocolate espeso, doctores.

El otro argumento tiene que ver con las declaraciones desafortunadas que emigran desde la dirigencia: “no por ser liquidador y garante de la justicia merezco honorarios mínimos”, frase inoportuna del señor Candamil, que quedará en la memoria de quien redacta esta nota, y que a juzgar por la verdad, tiene intranquilo a más de uno.

¿Cuánto de ese dinero puede terminar en sus bolsillos? No es necesario que la pregunta se interprete como una apología a la falta de honestidad; sino que al tratarse de un proceso con garantía judicial, el hincha pereirano tiene el derecho a saber qué porcentaje de dicho ingreso será destinado para los honorarios tanto de Candamil como de Vásquez.

Es esta una ocasión especial para que los amantes al fútbol, en especial al equipo que por más de 70 años ha representado la ciudad, conozcan y exijan claridad en los manejos presupuestales del Pereira. Promover transparencia y garantías en un proceso de complejo tratamiento como la liquidación de un equipo de fútbol, es atreverse a mucho.

La respuesta acerca de los dineros que ingresaron por el traspaso de José Heriberto Izquierdo Mena, al Brujas de Bélgica, que fueron más de mil millones de pesos, quedó inconclusa, aunque se haya dicho que se utilizaron para cuadrar caja en el primer semestre del 2015. Es bueno entrar en detalles, porque solo entrando en detalles se logra la mayor confianza, la misma que necesita el equipo desde que milita en segunda división.

Finalmente, en lo futbolístico no hay nada sorprendente, lo único que se puede resaltar a esta época es el trabajo que se viene realizando con los juveniles, ejemplo Sebastián González, Johan Jiménez, Juan Camilo Hernández y la camada de talentos que representarán en un futuro una oportunidad económica sin precedentes.

En cuanto al ascenso, nos acostumbramos a inicios de ensueño y finales de horror. Ya veremos a final de año, quizá el fantasma del señor López aparezca de nuevo para impedir que suceda. Por lo pronto, a tener todo claro.

 

 

 

 

 

 

 

 

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