A los mandatarios en cuestión se les olvida también que este es, desde la Constitución del 91, un país laico y por tanto no puede privilegiarse ni mucho menos imponerse, por vía administrativa, ningún culto.

 

Por: Gloria Inés Escobar Toro

A la corrupción visceral de los políticos, a su capacidad camaleónica para adoptar el color del partido que mejor les venga, a su habilidad para burlarse del pueblo sin castigo alguno, ha venido a sumarse la desvergüenza y el descaro de poner sus creencias religiosas a la cabeza de su mandato.

Primero fue la alcaldesa encargada de Yopal, Luz Marina Cardozo, quien el 9 de este mediante un decreto entregó el municipio casanareño a Jesucristo, y luego, pocos días más tarde, inspirado por este acto, como él mismo lo afirmó, Óscar Jhonny Zapata Ruiz, alcalde de Aguadas, decidió entregar el municipio caldense a Dios.

A ambos mandatarios se les ocurrió, entre tantas tareas a las que deben aplicarse en su obligación de servir al pueblo, ocuparse de la espiritualidad de sus gobernados. En lugar de emplear su tiempo y su cerebro en buscar soluciones a las múltiples necesidades que padecen los moradores de estos territorios, estos gobernantes deciden que lo primero es guiarlos espiritualmente.

No sé si es la estupidez, la miopía o la incapacidad para asumir sus respectivos cargos, lo que llevó a estos dos adalides a buscar donde no es, la solución a los problemas de sus pueblos. La “drogadicción, el alcoholismo, tanta violencia” no se dan, como lo afirma el piadoso alcalde de Aguadas, “porque la gente se ha olvidado de dios”, no señor, estos problemas son hijos legítimos de una sociedad que ha puesto por encima de todo a la riqueza, al dinero, como su valor supremo.

No sé tampoco de dónde sacó la alcaldesa que entre los deberes de un gobernante está el de “velar en primer lugar por el bienestar espiritual de sus gobernados y propender por la salvación de su pueblo en búsqueda de dios y de su justicia”. No señora, los alcaldes no son elegidos para eso, de la espiritualidad cada uno se puede ocupar y en caso de requerir alguna guía no será al alcalde a quien le corresponda darla, para eso están los sacerdotes, chamanes, pastores, senseis, videntes, gurús…

A los mandatarios en cuestión se les olvida también que este es, desde la Constitución del 91, un país laico y por tanto no puede privilegiarse ni mucho menos imponerse, por vía administrativa, ningún culto. Por supuesto, si los mandatarios profesan una religión, son libres de hacerlo pero lo que no pueden es poner sus creencias particulares por encima de la ley. En su gestión pública no es lícito invocar ni mucho menos decretar nada que tenga carácter religioso, las creencias religiosas deben permanecer alejadas y completamente separadas de las políticas que se adopten.

Los problemas que menciona el alcalde de la alegría, como a sí mismo se llama, el señor Óscar Jhonny, son reales y preocupantes, pero no los va a resolver con decretos como el suyo ni con misas de sanación; la solución tampoco está en “volver la biblia a los colegios, que todo el que ame a dios hable de dios”, como él lo propone.

Los problemas mencionados y muchos más se solucionan mundana y no espiritualmente. Hay que dar a la gente lo que requiere: educación, salud, vivienda, alimentación y todo ello depende de acciones bien terrenales. Mientras vivamos en un mundo injusto, lleno de privilegios para unos pocos y con una inmensa mayoría sumida en la miseria y explotación, los problemas sociales como los que les preocupan a estos mandatarios, no van a desaparecer, ni siquiera logrando unir en cadena de oración a todo el mundo entero, con papa y Ordóñez incluidos.

Finalmente, hay algo que me extraña en dos personajes tan creyentes, o no han leído la famosa respuesta de Jesús cuando se le preguntó acerca de pagar o no los tributos al gobierno: “Pagad pues a César lo que es de César, y a Dios, lo que es de Dios”, o tal vez, no han logrado entender su significado. En cualquier caso hay solución: o van a Mateo 22:21, y lo leen, o buscan a alguien, su pastor puede ser, para que les explique lo que esto quiere decir. Una vez hecho esto, ya se pueden dedicar para lo que fueron elegidos: administrar a sus respectivos municipios, si es que pueden.