EDITORIAL / POLÍTICOS Y EMPRESARIOS, UN COCTEL MOLOTOV

En su edición digital El Espectador publicó anoche un extenso artículo titulado “La ´legítima defensa´ y otras propuestas del uribismo y empresarios en Pereira para frentear el paro nacional”. En él se transcriben apartes de una conversación virtual sostenida por un centenar de empresarios –muchos de ellos risaraldenses– con el senador Alejandro Corrales y el representante a la Cámara Gabriel Jaime Vallejo (ambos del Centro Democrático).

La lectura de esta especie de relatoría que contiene algunos de los momentos de la discusión no solo causa alarma, también consternación. La incitación a la legítima defensa, que se repite en los apartes hasta ahora conocidos, se suma a lo expresado antes por el senador Corrales –protagonista en la convocatoria de estas reuniones nada conciliadoras, pero sí incendiarias– al invitar a otro encuentro por mensaje de voz, en el que abiertamente manifestó la posibilidad de tomar “vías de hecho” para dar solución a la protesta social que vive el país desde el 28 de abril. ¿Quieren el senador Corrales y sus adláteres un incendio mayúsculo en Pereira, peor de lo ya vivido, de manera que nadie después pueda contenerlo? Anoche mismo los enfrentamientos en las zonas aledañas al viaducto parecieran alentar su insania propuesta.

El país está demasiado convulsionado y es hora de tender puentes. Si en el pasado se hizo esto con los paramilitares y las Farc, o incluso en los meses recientes como lo ha hecho el expresidente Álvaro Uribe al entablar diálogos informales con el ELN, ¿entonces será imposible tenderlos hoy con grupos ciudadanos pacíficos que son la mayoría en estas manifestaciones? Emplear el lenguaje incendiario y hacer invitaciones abiertas para que los civiles se armen es un despropósito mayúsculo que solo puede servir para que se derrame más sangre y la destrucción sea imposible de prever para la ciudad. Es hora de la serenidad, de conciliar, lo demás es alimentar el desorden con el fin de pescar en el río revuelto de las elecciones del año entrante, en las que el partido de gobierno –hasta este momento– tiene todas las de perder. ¿Cuánta sangre se debe derramar para mantener las prebendas de una curul?

Es incomprensible que al unísono la comunidad internacional se manifieste contra esta ola de violencia, desde la ONU y la OEA hasta líderes del Congreso estadounidense, y acá en nuestra ciudad sobren los cerebros calenturientos que desean alimentar este desangre sinfín. Les falta jerarquía como políticos y les falta humanidad como empresarios, aferrados a sus ganancias y mezquindades de clase.

 

Senador Corrales y representante Vallejo, ¿cuánta sangre se debe derramar para mantener las prebendas de una curul?

 

Como si fuera poco el despropósito, se añade “poniendo sobre la mesa salidas como la militarización, la conmoción interior y presión a los medios de comunicación a través de pauta para que moderaran su narrativa”, según el reporte periodístico. Las quejas contra los medios de comunicación y la supuesta falta de imparcialidad en lo que informan se tornan repetitivos, incluso ante la presencia de Catalina Hurtado, gerente regional del Eje Cafetero de Caracol Radio, quien asiste al encuentro virtual.

Luego, el inefable senador Corrales se despacha de esta manera: “¿De qué viven los medios en Colombia? Viven de dos ítems: de la pauta pública del Gobierno. Y, dos, del sector privado. Yo, si estuviera en el Gobierno Nacional, ya les estaría exigiendo a los medios en los que yo pauto que empezaran una campaña masiva de unión del pueblo colombiano, del sector de los empresarios, de defensa del sector productivo”.

La propuesta de mordaza se amplía luego por parte del senador al interpelar a los empresarios presentes en la conversación: “Las empresas de ustedes pautan diariamente en todos los medios de Colombia. Y esto no me lo inventé yo, me lo dijo uno de los hijos de ustedes, una vez que nos encontramos en el avión: ‘Oiga, hombre, si empezamos a decir que listo, yo sí te voy a aportar tantos millones este mes, pero dígale a los periodistas suyos que dejen de ser tan sesgados, que no le tiren así al Gobierno, que digan las cosas como son’. Y ahí ha faltado participación”.

La pregunta es: ¿”que digan las cosas como son”, según quién? Otra vez se debe moler sobre el principio básico de que el periodismo nació como contrapeso del poder, no como comparsa de los actos gubernamentales. Esta evidente censura queda mal en la voz de un congresista, de alguien que es elegido para defender los intereses de todos y lo consagrado en la Constitución Nacional, entre ellos el principio de libertad de expresión (artículo 20).

Vergonzosa presentación ante el país hacen los congresistas mencionados que aúpan a algunos empresarios de la región para que se cometan todo tipo de arbitrariedades y se persiga a la prensa libre, no atada a los intereses partidistas, económicos o de cualquier otro tipo. Se suma este baldón a la acción temeraria del alcalde Carlos Maya de convocar a un frente común con protagonismo de civiles en defensa de la ciudad. Los resultados los hemos visto ya: al momento dos homicidios e incontables heridos entre los activistas de la protesta que agita a la ciudad y al país en estos días.

Llamar a la no violencia entre las partes, al diálogo, a la búsqueda de puntos comunes –que los hay– y luego negociar son los únicos caminos que una sociedad civilizada debe proponer. Los dirigentes tienen un rol protagónico en ello. La Historia se está escribiendo en estos días en Colombia y en Pereira, ¿cuál será el papel que jugaremos en ella?, ¿seremos los villanos, las víctimas o los catalizadores que llevamos la armonía a la sociedad? De ustedes depende elegir su rol y actuar en concordancia con lo que este momento histórico les exige para la posteridad.