FabiánLo seguro es que cientos de familias están inconformes con esta norma cosmetológica, dado que  las ventas  son la fuente que les dan  los escasos ingresos para  sobrevivir y en estos momentos se están viendo perjudicados gracias a una medida que fue presentada como temporal.

Por: Fabián Osorio

Las políticas de libre comercio aplicadas en el país han afectado a diversos sectores económicos de las regiones, por citar algún ejemplo, el eje cafetero ha visto como su producto insignia, el café, ha perdido valor en el mercado. Desprotección estatal y mercado libre han conducido la producción. De esta manera, quiebran los pequeños, medianos y grandes productores.

Del mismo modo,  el trabajo formal viene en detrimento  debido a que en las últimas dos décadas se ha hecho una gran apuesta por la extracción y exportación de materias primas, dejando a un lado sectores como la industria y el agro que tienen la capacidad de generar trabajo con valor agregado y con mejores prestaciones laborales. En estos momentos, a pesar que las cifras del DANE han mostrado una disminución del desempleo con 11,8 por ciento de este; entre el  60 por ciento  y el 70 por ciento de los ocupados trabajan en la informalidad.

En la ciudad de Pereira el panorama es similar al nacional en materia laboral. Parte de la causa es el abandono de la poca vocación industrial a mano de las distintas administraciones de la ciudad y la región. La misma se ha reemplazado por la venta de servicios, caracterizado por empleos endebles. Además la oferta laboral no recoge la demandan de personas que todos los días buscan trabajo en las calles o a través de internet. 

De modo que, en los últimos 13 años, Pereira ha tenido una tasa de desempleo por encima de la nacional, a la fecha se promedia un desempleo de 18 por ciento. De igual manera,  las cifras reveladas por el DANE para el mes de marzo, dejan ver una ciudad con desempleo de 15,7 por ciento (aproximadamente 52 mil personas sin empleo) -la quinta con más desempleados del país-. Agréguese una alarmante informalidad que llega a 63,39 por ciento  según el  Ministerio del trabajo. A esto se suma  que entre todas las ciudades,  fue la única en donde aumentó la pobreza, a pesar del discutible informe del gobierno donde supuestamente disminuyó este índice en todo el país.

Sin embargo, la alcaldía de Pereira encabezada por Enrique Vásquez, no adopta políticas de fondo para solucionar esta realidad, sino que ahora  la “brillante” idea  es implementar un plan candado que restringe el acceso de vendedores al centro de la ciudad. ¿Será qué con las cifras tan altas de desempleo e informalidad  la administración piensa que los vendedores arrojados a la calle por el modelo económico se enriquecen en este sector?, o que los mismos ¿van a incomodar a la gente con sus altoparlantes por capricho?  

Como si fuera poco, el anterior director de espacio público, John Freddy González López, decía en algunos medios que la gente está contenta con la medida.  ¿Quiénes?, ¿Quién hizo la encuesta?, ¿cuál fue su metodología? Lo seguro es que cientos de familias están inconformes con esta norma cosmetológica, dado que  las ventas  son la fuente que les da  los escasos ingresos para  sobrevivir y en estos momentos se están viendo perjudicados gracias a una medida que fue presentada como temporal, pero que de un momento a otro se convirtió en indefinida. ¿Sucederá  lo mismo que con el 4×1000,  presentado como temporal, pero que  nunca más fue retirado?

Los sectores democráticos deben rechazar  este tipo de medidas que en nada contribuyen a la solución del desempleo y la desigualdad de la ciudad. El plan candado debe ser evaluado lo más pronto posible para su retiro y los vendedores deben unir esfuerzos para llegar a una organización adecuada para la ciudadanía.