El club de los indignados

La indignación es lo de hoy, es el movimiento de la actualidad. Ahora está bien indignarse por todo y que todo se quede en palabras, que no sea más que un tuit o un estado en Facebook…

10614400_10152460079744125_6041568441907701390_nPor: Ángela Vargas

La Real Academia de la Lengua Española define indignación como “enojo, ira o enfado vehemente contra una persona o contra sus actos” Y en ese orden de ideas solicito ante los respetados miembros que me dejen unir a su club. ¿Por qué? porque yo también estoy indignada. Estoy indignada por la indignación.

Me indigno porque los indignados nos indignamos por todo, porque sí y porque no. Porque algunos ven el vestido blanco y dorado, cuando en realidad es azul con negro, y vale que fuera bonito ese trapo. Me indigné por los niños asesinados en el Caquetá, pero me importó más saber quiénes habían sido esos desgraciados que el dolor de esa familia a la que le cambió la vida en un segundo. Y aplaudí cuando las personas estaban esperando a los asesinos a las afueras de la Policía y los querían linchar, respondiendo la violencia con más violencia. 

Estoy profundamente indignada porque Christian Grey no haya ido corriendo detrás de Anastasia cuando ella se fue después de que Grey le haya pegado. Bueno, no. Lo que me indigna es que ¡todos se hayan visto la película y yo no pueda participar de la conversación porque aún no he ido a verla! Pero también me enoja que Uribe se la pase tuiteando a cada rato, como si lanzando tuits se resolvieran todos y cada uno de los problemas del país, y que cree que todo el mundo le come cuento a lo que dice por el solo hecho de mandar un discurso de párrafos de 140 caracteres para salir bien librado de todo por lo que lo han acusado. También, me indigna la selfie de la primera mandataria de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, con su ‘Duck Face’, como si eso fuera a revivir a Nissman.

Me indigna que Maduro sea tan inmaduro y que el ‘pajarito’ le diga de todo, menos que es un tarado. Me tiene ofendida que Lupita Nyong’o haya llevado a la gala de los premios Óscar un vestido de perlas y que se lo hayan robado. Pero sobretodo que los ladrones lo devolvieran porque las perlas eran falsas, pues qué pena por llevar un vestido de perlas falsas.

Podría seguir con mi lista de indignaciones hasta llegar al Big-Bang, pasando por los dinosaurios y su extinción, la incontinencia de Santos, y la desaprobación de la adopción igualitaria.

La indignación es lo de hoy, es el movimiento de la actualidad. Ahora está bien indignarse por todo y que todo se quede en palabras, que no sea más que un tuit o un estado en Facebook. Porque una cosa es decir las vainas con argumentos y una base sólida y otra es decirla porque es lo que se mueve en ese día en el timeline. La indignación se quedó en Hashtags y en marchas por cada cosa que sucede, es que hay marchas hasta por marchar. Y eso me indigna, en verdad.

Y por eso me dirijo a los miembros de este grupo tan selecto, porque yo también quiero ser parte del club de los indignados.