Un video que circula por redes, en el cual el alcalde afirma: “en Pereira somos casi 500.000 habitantes y tan solo 99 camas de Unidad de Cuidados Intensivos –UCI-“, plantea una alarma real que bien puede justificar la medida de aislamiento. Pero, además de la poca capacidad instalada, que es una verdad de Perogrullo, hay datos que cobran especial atención.

 

Por / Adriana González Corrrea

El primer caso de coronavirus en Colombia fue diagnosticado el 6 de marzo, fecha para la cual ya teníamos conocimiento sobre su rápida propagación y letalidad, esta última no por el virus en sí mismo, sino por el agotamiento de los servicios sanitarios que por muy buen sistema de salud que brinde un Estado, cuando la propagación es inminente, no consigue dar abasto en la prestación del servicio.

Una nación inteligente, con buenos y comprometidos gobernantes, aprende de los errores ya cometidos en otros territorios. Aquí existía una lección superior, la de España e Italia, que siguen batiendo records en contagios y muertes, siendo países del primer mundo y con un Estado de Bienestar vigente, digo que la lección es mayor por el fuerte vínculo de migración con España, en especial el Eje Cafetero.

Los colombianos hemos temido más a la precariedad de nuestro sistema de salud que al virus mismo; y no es para menos, pues ya conocemos el carrusel de la muerte, la guerra de ambulancias, las citas de especialistas en espera eterna, la mala contratación y mal pago al personal médico, y demás penurias propias del subdesarrollo.

Las medidas tomadas tanto por Iván Duque como por el gobierno local son importantes, pero hubiesen logrado su cometido si se hubieran tomado a tiempo, hoy nos queda por recorrer el mismo camino de España e Italia: mitigar, mas no contener; lo que en plata blanca significa contar contagios y muertes, y esperar encerrados en casa a que el virus dé tregua o mengüe nuestra paciencia.

Fue claro el Dr. Fernández Niño de la Universidad del Norte, los datos de hoy son una “fotografía” de hace dos o tres semanas, porque hay que tener en cuenta el tiempo de incubación del virus que, según investigadores de la universidad Johns Hopkins, está en 5.1 días, más los positivos no sintomáticos. De ahí que los infectados deben ser más y por ello las medidas tardías.

Unos datos para comprender mejor la situación de nuestra precariedad, que no es subsanada ni por el Alcalde Maya y mucho menos por el presidente Duque.

Al momento de hacer esta columna el martes 24 de marzo hay 378 casos reportados, esto es 72 registros nuevos en comparación con el día anterior, sin contar con el subregistro que está cobrando vidas, como la del taxista en Cartagena o la señora de Yumbo que por la causa de muerte “neumonía” se dedujo su contagio, sumado a que familiares dieron positivos para el Covid 19.

Veamos ahora las medidas locales. El alcalde Maya decretó cuarentena y va a la cola de las medidas que toma la alcaldesa de Bogotá, sin tener ninguna variante especial olvidando nuestra voluminosa migración hacia y desde España.

Un video que circula por redes, en el cual el alcalde afirma: “en Pereira somos casi 500.000 habitantes y tan solo 99 camas de Unidad de Cuidados Intensivos –UCI–“, plantea una alarma real que bien puede justificar la medida de aislamiento. Pero, además de la poca capacidad instalada, que es una verdad de Perogrullo, hay datos que cobran especial atención.

Por ejemplo, en la E.S.E. Salud Pereira en plena emergencia a los médicos contratistas –que constituyen la mayoría– los han contratado solo por un mes, a este momento el director no sabe si suspender el servicio de consulta externa.

En el aeropuerto Matecaña también hay improvisaciones imperdonables, por las que me atrevo a cuestionar altamente el informe de la Contraloría General. Al 17 de marzo, menos de una semana, solo había 7 contratistas cumpliendo funciones de simple prevención, esto es, tomando la temperatura. De los 7, 5 eran técnicos del SENA y 2 que no pertenecen a las disciplinas de la salud.

Una semana después el personal ascendió a 19, sin embargo, entre los mismos sigue la ausencia de personal médico o de enfermería. Solo se cuenta con el consultorio y un médico que por ley anterior obliga a todo aeropuerto.

El vestuario de protección para estas personas fue tan precario como chistoso, inicialmente, unos guantes, un tapabocas, un chaleco y un termómetro. Muchos vimos la fotografía que circuló en redes. Desde el viernes pasado sin duda que la situación mejoró y ahora la indumentaria es la adecuada.

Pero estuvieron expuestos, toda vez que llegaron gran cantidad de colombianos de España y USA, países con altísimo contagio. El viernes pasado me informaron que pudieron llegar cerca de 500 personas del extranjero.

Si se hubiera sido igual de eficiente y buen planificador como a la hora de hacer campaña electoral, sin duda el alcalde Maya hubiese tomado mejores y más sensatas decisiones. Primero cerrando el foco de la contaminación que constituye el aeropuerto –pues los casos comienzan en cualquier población como importados–. Hubiese utilizado su APP Kontacto –con la que ganó las elecciones– para hacer seguimiento a todos los colombianos y extranjeros llegados recientemente y a su red de amigos y familia. Tal y como lo hizo Corea del Sur –que ya demostró la eficiencia de su método, sin tener que parar el aparato productivo–.

Es claro que el subdesarrollo lo tenemos en la economía y en la cabeza.  Pero para la corrupción y la trampa electoral podemos presumir de sistemas grandemente desarrollados. Igual que en la tragedia de El Portal de la Villa, no se acude a la gestión administrativa sino a la caridad cristiana.

@adrigonco