Este programa si no es libretiado, tiene unos participantes con una ética moral tan cuestionable como la de La Negra Candela. ¿Qué le está dejando Protagonistas de Nuestra Tele al país? Nada productivo.
Por Ian López
Hace algunos días vi un titular en el diario Q’hubo del cual no pude evitar reírme: “Protagonistas del irrespeto”, en referencia al escándalo que se desató por el incidente entre Óscar y Elianis en la casa estudio de Protagonistas de Nuestra Tele, el popular reality de Canal RCN que entretiene la hora de la tajada de los colombianos. Me reí por lo ‘ingenioso’ del titular, todo llamativo y amarillista, como nos gusta a los menos cultos; pero en lo que me quedé pensando fue en el poco ingenio que necesita el staff de producción de dicho canal para reírse en la cara de todos los que ven o vemos el programa, especialmente de aquellos que guardan la esperanza de presentarse en una nueva convocatoria y ser las nuevas estrellas de la farsándula criolla.
Lo primero sobre lo que yo me cuestiono es la verdadera autoridad que tienen los ciudadanos de a pie para escoger al ganador del certamen, y les voy a explicar con el ejemplo más claro, y más irritante: Óscar.
Fue el primer eliminado del programa, pero como los indicadores de raiting se mantenían arriba gracias a las pataletas y al eterno sufrimiento de esa pobre alma, apenas hubo oportunidad, le restituyeron su puesto y su camita en la Casa estudio. Luego lo amenazaron otra vez y ganó por un porcentaje arrollador contra su oponente. ¡¿Cómo?! ¿Cómo una persona tan irritante, tan molesta, tan infantil y con tan poco sentido de la educación y las buenas costumbres pudo obtener el favoritismo del público? Para mí eso significa que es más importante el dinero que él produce para el canal, que la verdadera búsqueda de talento. Porque yo a él sólo le veo talento para llorar.
Cuando echaron a Elianis por agarrar del pelo a nuestro amado personaje, ¿por qué no ingresaron a la Casa estudio a la última persona que había quedado eliminada?, que fue el mecanismo que utilizaron al principio.
Después, que es algo que de verdad me hace cuestionar hasta dónde hemos dejado llegar a la televisión nacional, en plena eliminación, aparece el papá de Óscar, un señor que no había respondido por él, ni se había preocupado por la existencia de su hijo hasta que apareció en el reality. ¡Y lo perdonó! Tan tranquilo le dijo que todos cometemos errores, y que él era su padre biológico y lo amaba, y la gente lloraba, y Andrea Serna no respiraba, y todos en las casas con el corazón en la mano y la lágrima en el bolsillo.
Suponiendo que todo eso es verdad, que ese sí es el papá, que está arrepentido y que su hijo lo perdonó, con qué derecho moral los organizadores del programa venden ese momento como si fuera una feria, de ganado, por supuesto.
Siguiendo con la cadena de hechos, el eliminado fue Óscar, en contra de todas las proyecciones y expectativas del público, y yo me pregunté: “¿será que el público sí elige?”. Pues nada, días después, anuncian que van a ingresar a la Casa estudio dos participantes del grupo de eliminados, y la gente aún cree que no está botando su dinero votando. Es más, apuesto un ojo a que Óscar ingresa nuevamente.
Este programa si no es libretiado, tiene unos participantes con una ética moral tan cuestionable como la de La Negra Candela. ¿Qué le está dejando Protagonistas de Nuestra Tele al país? Nada productivo. Y después los ciudadanos nos quejamos porque aumentaron los índices de violencia, porque los niños son cada vez más groseros, por la deserción escolar, ¿qué más les queda a los jóvenes que tomar elementos de su entorno para alimentarse? Y si sagradamente, cuando la familia se reúne para cenar, ve un grupo de modelitos semidesnudos, coqueteándose unos a otros, insultándose y promoviendo la cultura del más vivo, del que se vale de cualquier triquiñuela para lograr su objetivo; que los padres no esperen que su hija salga a la calle en falda de tobillo a estudiar la palabra de Dios, o que su hijo prefiera un libro de literatura a un par de pesas y un suplemento dietario.
Y es que en últimas la gran torta publicitaria del país se la dividen únicamente entre Canal Caracol y Canal RCN, entonces qué sentido tiene exigirse y exigirle al televidente, si entre más violencia, chisme y vulgaridad produzcan, hay menos espacio para el pensamiento. Tampoco estoy diciendo que si hubiera más canales, habría una oferta más rica en contenido, porque este no es un problema que nace en los canales, sino desde el televidente; es como cualquier cosa perjudicial, tiene que existir, pero el ciudadano debe consumirla con cuidado o abstenerse.

