CAVISAEsa idea, Trazasueños la asumió con entusiasmo porque se consideró, en su momento, que aquello se trataba de algún proceso de expansión para llevar el arte a todas las comunidades.

Por: Carlos V. Sánchez Hernández

Existen proyectos que no surgen de la noche a la mañana, que son producto de un complejo proceso de ensayo y error. Ese es el caso de las Cápsulas del Tiempo, que  recorre las calles de Pereira en sus 150 años.
La verdad es que este proyecto nació hace 10 años, cuando el Flaco Hoyos, uno de los fundadores de La Cuadra, y James Llanos, solicitaron que se hiciera una réplica de la misma en Dosquebradas. Esa idea, Trazasueños la asumió con entusiasmo porque se consideró, en su momento, que aquello se trataba de algún proceso de expansión para llevar el arte a todas las comunidades. Expandir este proyecto exitoso de cultura sería un acertado paso para democratizar el arte. Pero algo falló, y fue precisamente el contexto. La Cuadra de Dosquebradas no funcionaba en un solo sitio porque la distribución geográfica de los barrios y la ausencia de un centro, convertía al municipio en un cúmulo de comunidades aisladas. Entonces se debió cambiar la estrategia y encaminarnos a recorrer los barrios, y tal experiencia proporcionó unas interesantes coordenadas culturales: la gente de Bosques de la Acuarela latía con la música popular y era rica en cantantes de pista. En Villa del Campo se promocionaba música rock; en Frailes saltaron a escena un montón de grupos de baile y chirimías, el folclor late allá. En La Pradera la nostalgia de los gitanos.
Cada comunidad tenía su propio latir cultural. Entonces nos vimos envueltos en una expedición en búsqueda de nuevos hallazgos culturales, la combinación perfecta de saberes culturales, reconocidos por el otro, como lo plantea Néstor García Canclini. Luego surgió la necesidad de entender el espacio habitado como propio, reconociendo la voz del fundador, comprendiendo el mito fundacional de la comunidad que habitamos. Entonces surgieron los museos de los recuerdos y el apoyo decidido del Ministerio de Cultura, los encuentros entre fundadores y comunidad, por lo cual se ha trabajado en estos tres últimos años, para así construir un imaginario común de identidades culturales (ver video aquí).
Pero no era suficiente, se tenía que dejar sembrado algo: una expectativa, una esperanza, que permitiera visibilizar los anhelos de los fundadores y los de estas nuevas generaciones. Así surgieron las “Cápsulas del Tiempo”, aquella idea milenaria que ha acompañado a la humanidad desde tiempos egipcios, sería la estrategia lúdica más adecuada para que dentro de 50 años la comunidad del futuro reconozca las gestas y el trabajo arduo que tuvo que hacerse para construir un barrio, una ciudad, un lugar común de sueños (ver video aquí).
Este año el Instituto de Cultura y Fomento al Turismo de Pereira, en cabeza de la Dra. Adriana Vallejo, ha incluido un proceso que en principio carecía de recursos y en el que ella creyó. Lo que pocos sabían era de su origen, de esa semilla sembrada en la Circunvalar, de esos pasos que nos llevaron a la realización del proyecto que ahora se levanta como uno de los más importantes de la celebración de estos 150 años.