El presentismo en internet

Pero Internet no es la estructura en la cual se basa el apocalípsis, aunque la ciencia ficción puede mostrar un rostro preocupante del desarrollo tecnológico.

 

Por: Gustavo Vargas Ramírez

Con la aparición de ARPANET en 1969, la masificación del sistema de hipertextos en la World Wide Web en 1995, y la gestión y administración de contenidos en la Web 2.0  en la primera década del siglo XXI, Internet ha sido planteada como un intento por acercar lo más representativo de la experiencia en la búsqueda de sentidos y significados de la vida. La información dejó de circular en la autopista, ya no naufraga en el ciberespacio, a la espera del navegante. Ahora construye una red de accesos en la cual se elimina la corporeidad y prima la posibilidad y el valor del dato. La vinculación es a partir de la saturación digital de videos, palabras, imágenes, números y sonidos. En la convergencia del ser humano y la telecomunicación, el diálogo, el discurso y la lectura adquirieron nuevas interpretaciones.

La dificultad se encara traduciendo estos cambios en términos presentistas. Se evade la perspectiva histórica. El exceso de información en la red de redes modifica la posición de una persona ante el tiempo. La utilización del scroll del ratón al visitar los perfiles de Facebook  determina un pasado abolido en segundos. Los 140 caracteres de Twitter contextualizan sólo fragmentos de un acontecimiento. El presente se detiene, es perpetuo. Empolva hechos pretéritos sin prestar atención, desecha las tramas del futuro, prioriza el ego y la acumulación de bytes en el universo del big data.

El “Ya”, ese grito de justicia inmediata lanzado en los sesenta, también se traduce en el presentismo. Hay necesidad por estar o ser parte de la cultura globalizada alrededor de los temas tendencia, la urgencia de las descargas en línea, el posteo de particularidades cotidianas y el logueo en cuanto sitio web exista. Pero Internet no es la estructura en la cual se basa el apocalípsis, aunque la ciencia ficción puede mostrar un rostro preocupante del desarrollo tecnológico. Existen comunidades y colectivos virtuales que utilizan  la red con el fin de promover la comunicación al erradicar fronteras y pasaportes, integrar proyectos culturales y políticos, discutir y proponer temáticas en la opinión pública, vigilar las instituciones gubernamentales e internacionales y denunciar y criticar los horrores de las sociedades.

Sin embargo, el presente detenido fragmenta y olvida hechos como el narrado en tiempo real, en redes sociales, por las víctimas de la guerra en Alepo, Siria. Esa información no nos golpea si es codificada en un código binario. Es una pesadilla a través de la pantalla donde evadimos la sangre, el sudor, el miedo. Aun así existe, igual que otras guerras silenciadas o poco indagadas. La lectura atenta se hace necesaria para evitar la vertiginosidad del scroll. Es un primer acercamiento, quizá inútil al suponerlo en el campo de la acción. Nuestro aporte, desde la lejanía, entonces, inicia en el compartir, comentar y hacer eco de las palabras de quienes piden ayuda, de quienes piden divulgar su mensaje.

 

Publicado originalmente acá.