Le queda el camino despejado de maleza a Camilo Romero, exgobernador de Nariño, un hombre joven que no despierta odios atávicos, con una postura ambientalista y una agenda en consecuencia con las nuevas demandas sociales…

 

Por / Miguel Ángel Rubio

Pero aquí abajo, abajo
cada uno en su escondite
hay hombres y mujeres
que saben a qué asirse
aprovechando el sol
y también los eclipses
apartando lo inútil
y usando lo que sirve
con su fe veterana
el sur también existe

 Mario Benedetti.

Terminaron las gestas electorales del 27 de octubre. El pasado primero de enero la mayoría de los mandatarios locales, alcaldes, gobernadores, concejos municipales, juntas administradoras locales, y asambleas departamentales se posesionaron; tendrán que empezar a plantear y a discutir planes locales de desarrollo y a consolidar gabinetes y programas, para direccionar los destinos de sus territorios y proponer soluciones a los más acuciantes y complejos problemas que aquejan al país.

Sin embargo, no es un secreto para nadie que el mapa político de Colombia, de la Colombia regional, profunda y territorial cambió y ese cambio sorprendió a todos. En primera instancia, los extremos del lazo perdieron poder, influencia e incidencia en las decisiones políticas; quiero decir el extremo derecho representado en Álvaro Uribe y su partido el Centro Democrático, perdieron contra todos los pronósticos poder local, siendo derrotados incluso en su fortín Medellín y Antioquía, lo que demuestra que la nueva Colombia, que surge de las cenizas de la guerra y se renueva con el bálsamo de la paz, pide una nación donde quepamos todos, sin tóxicas dicotomías entre los que están conmigo y están contra mí, que sólo logran que el ciudadano de  a píe, se aparte de ambos extremos del lazo. El otro extremo es la extrema izquierda, representada en Gustavo Petro, Colombia Humana, FARC, Unión Patriótica, Partido Comunista Colombiano, Lista de la decencia, etc, que han construido una idea algo peligrosa y muy perjudicial de señalar de uribista o imbécil al que no piensa como ellos, no marcha con ellos, o no apoya las causas de ellos, actuando del mismo modo descalificador que su eterno rival.  “El que no apoya el paro es uribista” Es una idea que linda en lo infantil y el berrinche.

Esto nos lleva a pensar en porque las fuerzas políticas de la paz, eligieron el espectro de la izquierda demócrata, moderada, concertadora, técnica, conciliadora y dialogante con las nuevas tendencias y preocupaciones de la sociedad actual.

El derrotero lo marcó Bogotá, ciudad que inicialmente se hubiera pensado petrista y de la Colombia humana y que demostró con 1.107.970 votos, que los extremos del lazo no signarían los destinos de la capital. Y es que Claudia López, representa la diversidad colombiana, no solo la sexual, sino todas las diversidades existentes en el país y su posesión, sacada de los escenarios gubernamentales y con una sobria puesta en escena, sin invocar a Dios en su juramento, y sin el servilismo de tenerle el vasito de agua servido, o ponerle el paraguas para el sol, sólo ella ante los ciudadanos, con su estilo desparpajado, son un poderoso mensaje de que algo en el país detonó una nueva idea de sociedad y esboza un nuevo camino.

La sigue Medellín, que con Daniel Quintero y sus 303.137 sufragios logró derrotar al uribismo en la capital paisa y dar un nuevo aire a la alcaldía como independiente.  Detrás vienen Cali con Jorge Iván Ospina que repite  alcaldía, Carlos Caicedo en la gobernación del Magdalena, Carlos Mario Marín como primer burgomaestre de centro izquierda de Manizales, William Dau en Cartagena, entre otros, que reconfiguran el mapa político y permiten el surgimiento de liderazgos que se aparten del extremo uribista y petrista en las presidenciales del 2022.

Una opción muy viable se vislumbra  entonces desde el sur, el pasado 31 de diciembre entregó su cargo y todo el  2018 Y 2019, se encargó de visibilizar posturas contrarias al gobierno hegemónico, en temas como el Fracking, o el actuar de la fuerza pública en los paros indígenas del sur, el apoyo irrestricto al paro nacional con tranquilidad y sin aspavientos, con su lectura de una sociedad colombiana que necesita un cambio en la ideología; desde una región que ha sido crítica con el uribismo, desde el arte y la cultura, desde las urnas y la política, rompiendo para siempre con esa idea absurda que pervivió en el país de ser los tontos o los torpes, cuando han demostrado tener más inteligencia política y olfato electoral en una región golpeada por la violencia y olvidada por el norte y el centro del país, que aun así, ha sabido construirse y ser sociedad.

Le queda el camino despejado de maleza a Camilo Romero exgobernador de Nariño, un hombre Joven, que no despierta odios atávicos, con una postura ambientalista y una agenda en consecuencia con las nuevas demandas sociales, un tipo tranquilo y con criterio, un nariñense en todo el sentido de la palabra, que deja saber, como en los versos citados de Benedetti, que el sur también existe.

Dependerá de él y los verdes, que tienen ahora el sartén por el mango, arar, sembrar y cosechar, una nación distinta, y tendrán que aprender las fuerzas de la extremo izquierda a unirse en lo fundamental y renunciar a ciertos radicalismos extremos que los vuelven su peor enemigo y los hacen parecerse mucho a lo que atacan.

El sur también existe. ¡Enhorabuena!

@rubio_miguel