Nuestro sistema quiere hacer ver como terroristas a quienes luchan por un futuro mejor, quiere hacer ver como terrorista a todo aquel que quiera hablar diferente, quiere hacer ver como terrorista a quien se roba unos caldos de gallina, hace ver como terrorista a los jóvenes que son la misma reivindicación de la sociedad.

Por: Leandro Toro Valencia

En nuestro país la palabra terrorismo y todas sus derivadas han tergiversado su significado gracias a acciones sistemáticas de una línea de gobierno que desde años ha estigmatizado a ciertos grupos con el eslogan de terroristas que solo crean una cortina de humo sobre las acepciones que el pueblo debería tener de la palabra.

En palabras simples y sencillas, como las de la Real Academia Española, el terrorismo es “la dominación por el terror además de la sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.”

La definición de la autoridad del uso del idioma español es tan simple como abarcadora y completa. Se trata de TODO acto que busque la dominación por medio de actos de violencia que han de generar terror. No se habla de que el término se concentre sólo en un actor social, como lo hacen creer en nuestro país, ni tampoco exoneran a las entidades gubernamentales de ser las responsables en muchas ocasiones de ocasionar terror, como quiere hacerlo ver el mismo gobierno siempre.

Nuestro sistema quiere hacer ver como terroristas a quienes luchan por un futuro mejor,  quiere hacer ver como terrorista a todo aquel que quiera hablar diferente, quiere hacer ver como terrorista a quien se roba unos caldos de gallina, hace ver como terrorista a los jóvenes que son la misma reivindicación de la sociedad.

En las pasadas movilizaciones del cierre de la semana de los indignados del 12 de octubre el Estado nuevamente hizo gala de su mejor show: el show terrorista con cortinas de humo. Un terrorismo de Estado que busca dominar a la población civil con el uso desmedido de la fuerza y justificarlo con un discurso mentiroso que solo busca infundir más terror y estigmatización de los grupos sociales que luchan porque los “terroristas intelectuales”, entendidos como el gobierno mismo, no se queden con lo que por derecho es del pueblo. Muestra el terrorismo de un grupo insurgente armado y lo establece como la medida para todo el terrorismo, sin pretender quitarle la culpa a esos grupos. Un gobierno que se preocupa tanto en buscar y buscar terroristas indudablemente tiene un problema interior, indudablemente sabe mucho de terrorismo y lo hace a la vista de todos.

Lo que sucedió en el Viaducto César Gaviria Trujillo el pasado 12 de octubre no fue más que la muestra de ese terrorismo estatal por medio de la Policía Nacional sobre varios actores sociales que nos encontrábamos marchando en completa calma. Un uso desmedido de la fuerza, agresiones verbales y físicas con toda clase de elementos por parte de los policías y el cierre de la agresión con la intervención de los peores terroristas que han engendrado esta burguesía enferma de poder: el Esmad. Un terrorismo a la vista de todos con la complicidad de los medios de comunicación regionales y nacionales que limitaron esta marcha a solo ese incidente, invisibilizando todo el recorrido de la marcha que se ganó adeptos en todo su andar desde la UTP hasta el Viaducto.