Desde el Convention Center de la U, por el título nacional de pesos pesados de la política… Pero bueno, debido a la dignidad de los personajes voy a referirme en términos del deporte de las “narices chatas”. Para no caer en el lumpen.

Por: Jonaz:

En los dos discursos durante la más reciente convención del Partido de la U, hubo por momentos un ejercicio de retrovisor por parte del actual Jefe de Estado, Juan Manuel Santos, y el ex presidente, Álvaro Uribe Vélez. Para unos fue como un encuentro de boxeo. Para otros, debido a las expresiones, una pelea callejera con rufianes, ponchos y puñales.

Pero bueno, debido a la dignidad de los personajes voy a referirme en términos del deporte de las “narices chatas”. Para no caer en el lumpen.

Personalmente, me pareció como cuando una pareja en conflicto está ante un juez de familia y lo atiborran de excusas, para justificar que cada uno tiene la razón y que por eso se van a separar. Lo que sucede es que en este caso el juez es la opinión pública, que percibe que estas dos personas son irreconciliables y pobres hijos con semejantes padres.

Uno de los temas inquietantes es el proceso de paz con las Farc. Santos durante su intervención expresó que el gobierno de Uribe tuvo acercamientos durante cinco años, en el cual fue garante el gobierno de Brasil. Este cuestionamiento deja una sensación poco optimista. Es que cinco años y nada, estamos muy mal. Gancho al hígado y recto de derecha a la cara de Uribe por parte de Santos.

Claro que Uribe no se quedó atrás y generó alarma al hablar que la actual negociación del gobierno Santos con las Farc, estaba plagada de impunidad. Esto, en parte, es predisponer a la sociedad. Es seguir con el pesimismo. Un directo a la cara del ex a Santos.

Lo de rasgarse las vestiduras, claro que se entendió como “rascarse”. Hablar de puñal debajo del poncho, de rufián, de demostrar quién es el que manda en el barrio, es un lenguaje más cercano a Uribe, pero en boca de Santos. Dos jab al tiempo, porque uno contraatacó, se defendió, pero Santos cayó en las maneras de su antiguo jefe. Ah, también se habló de doble moral.

Y para complementar lo anterior, el señor Presidente dijo que no venía con resentimientos, ni odios. ¡Menos mal que no tiene odio! Volado de derecha al aire por parte de Santos.

Y Santos pidió que se hundiese el proyecto de transfuguismo, pues como no, si parte de la gente que lo rodea, se acomoda según el baile que les toque. Cómo va a permitir el líder de la “gallada” quedarse sin amiguis. Eso no puede ser, pobre Juan Manuelito. Trastabilló Santos por causa de la lona mojada.

Uribe habló de la zona de despeje de Oslo, de Chávez, de la Marcha Patriótica, muy propio de su discurso que a veces resulta intimidatorio. Pero yo no sabía que los noruegos permitieran eso. Ahora qué van a hacer estos europeos viendo a un poco de morenitos, bajitos, en botas pantaneras y de camuflado. Se les va a convertir en un atractivo turístico. Uppercut a la zona hepática de Santos por parte del ex.

El ex mandatario se anticipó a Santos cuando mencionó que la seguridad se ha deteriorado y citó ejemplos de municipios en el Meta, donde los subversivos cobran una especie de extorsión con la disculpa que es: un “impuesto de paz”. Y reiteró que no se puede adelantar un diálogo con las Farc, al costo de la seguridad nacional. Recto de izquierda, de Uribe para Santos.

Finalmente, por decisión unánime, los jueces, que somos todos, debemos declarar una descalificación, un empate o un ganador. Ahí les dejo.