A esto es lo que la extrema derecha llama “entrega del país”. El falso “Centro Democrático” se niega a perder privilegios.

 

Libardo-García gallegoPor: Libardo García Gallego 

Amable lector(a), con los siguientes datos: “Resistencia civil ¿Con qué autoridad moral? ¡Cuánto cinismo!”, título de un artículo de Luis Carlos Pulgarín Ceballos en Democracia en la Red, de mayo 16/16, usted encontrará una sesuda reflexión a la cual le añadiré dos cositas y de la cual extraigo esta adivinanza: “Todas las sombras le acechan, sólo basta echarle un vistazo a su pasado para entender que su proyecto personal y familiar ha sido construido sobre la mentira, lo ilegal, lo antiético, lo inmoral”. A propósito, el periodista Daniel Samper Ospina también interrogó en su twitter: “¿Qué grado de mezquindad se necesita tener en el alma para recoger firmas contra el proceso de paz?” En la siguiente imagen, tomada de Facebook, vemos agrupados los principales promotores de la dantesca iniciativa, cuyo portero y DT es el “enano príncipe” que todos conocemos:

Inmunda selección Colombia

El sábado pasado escuchaba a uno de los voceros paramilitares quien, para atraer derechistas, incautos, desinformados e ignorantes, gritaba: “Salvemos a Colombia antes que Santos se la acabe de entregar a Timochenko y los terroristas de las FARC. Venga a firmar contra la impunidad para esos delincuentes” ¿Cómo les parece semejante desfachatez, cuando quien entregó el país a la metrópoli gringa y a las multinacionales mineras y comerciales  fue el enano presidente a través de las bases militares, el pródigo reparto de títulos mineros y los tratados de libre comercio? Es el colmo del cinismo que los delincuentes impunes, empezando por el “enano príncipe” y varios fugados de su territorio patrio, exijan no a la impunidad, cuando, además, el acuerdo para poner fin al conflicto armado no prevé ni contempla impunidad para nadie, solo aplicación de la ley de justicia transicional.

Ese llamado a firmar el torpedeo al ya casi finalizado acuerdo para terminar la confrontación armada entre las Fuerzas Militares oficiales y las insurgentes es tramposo. ¡Por qué? Porque oculta sus objetivos fundamentales bajo el sofisma de ser una oposición radical al Presidente Santos, como lo expresa toda su propaganda escrita y oral. Es obvio que la mayor parte de los colombianos no compartimos muchísimas decisiones antipopulares del actual Gobierno. Quizás en lo único que un importante sector de compatriotas apoyamos a Santos es en la negociación política con las guerrillas; en lo demás, continúa vigente el neoliberalismo impulsado al máximo por el gobierno de Uribe.

Más que la inexistente impunidad lo que les pisa callos a los retardatarios de ultraderecha es la constitución de un fondo de tierras para que los campesinos sin tierra o con tierra insuficiente tengan acceso gratuito e integral a las mismas. ¿Cómo no les va a chocar este acuerdo a los grandes terratenientes, sector principal de la ultraderecha, cuando muchos de ellos han extendido sus latifundios a costa del despojo de los campesinos pobres?

En resumen, la firmatón contra Santos y el acuerdo con las FARC es contra las reformas sociales acordadas en la Mesa de Conversaciones. Con sus mentiras y argucias a lo que en realidad se oponen los fascistas es a reducir la desigualdad social, a mejorar las condiciones de vida de los sectores empobrecidos, a ampliar la democracia, objetivos por los cuales han luchado las guerrillas durante más de medio siglo. A esto es lo que la extrema derecha llama “entrega del país”. El falso “Centro Democrático” se niega a perder privilegios.

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