Francisco, el poderoso

El papa se ha convertido en un revolucionario. Escogido por el periódico inglés The Guardian como la imagen de la izquierda a nivel mundial -desplazó a Barack Obama en este curioso ranking-, este simpático líder latinoamericano, con su discurso, ha revivido la esperanza de millones de seguidores que ven a la iglesia como motor para la equidad social.

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Imagen tomada de: http://3.bp.blogspot.com

Por: Esteban Cárdenas 

Desde el catorce de febrero el mundo conoció a Jorge Mario Bergoglio. Pocos sabían de este latinoamericano venido del sur y de corriente jesuita. Pocos –también creían que después de la renuncia inesperada y hasta antinatural de Joseph Ratzinger a seguir siendo la figura central del catolicismo en el mundo, el siguiente en la lista de pontífices podía provenir del continente americano.

Bergoglio había sonado con anterioridad para ser máximo monarca de la iglesia después de la muerte de Juan Pablo II. Al final, el alemán cercano al fallecido polaco, se impuso e intentó rápidamente atrapar la popularidad que dejaba en su legado el “papa bueno”. Pero en su estancia como jerarca de la iglesia, Benedicto XVI tuvo más escándalos que aciertos; se conocieron diferentes casos de pederastia alrededor del mundo, se destapó la corrupción dentro del llamado Banco del Vaticano, sumado a la pérdida constante de feligreses a nivel mundial.

Así dejó Ratzinger a El Vaticano y así también lo recibió Bergoglio, en quien se vio una luz de esperanza para darle una nueva imagen a una de las instituciones más antiguas y poderosas de la actualidad. Y no ha defraudado. Francisco demostró con creces que su elección no fue un error sino un gran acierto por parte del colegio cardenalicio, pues acercó -como Juan Pablo II- la iglesia otra vez a sus fieles.

Este fenómeno ha causado un impacto principalmente en América, un sitio estratégico para los cardenales, pues la región es el continente con mayor índice de fieles en el mundo. Colombia se ubica tercero en el ranking latinoamericano con mayores feligreses católicos , solo superado por Brasil y México, respectivamente, y seguido de Argentina, país cuna del actual pontífice.

El papa se ha convertido en un revolucionario. Escogido por el periódico inglés The Guardian como la imagen de la izquierda a nivel mundial -desplazó a Barack Obama en este curioso ranking-, este simpático líder latinoamericano, con su discurso, ha revivido la esperanza de millones de seguidores que ven a la iglesia como motor para la equidad social.

Detrás de las majestuosas edificaciones en la que reside, Francisco ha impuesto una oratoria cercana al populismo. Sabe desde el seno de su ser, que si muestra una faceta de humildad en vez de una de ostentación,  podrá generar más seguidores de los que podría llegar a perder. Un peronismo, como lo describe Martin Caparrós -conocedor como pocos de la realidad argentina de Bergoglio-; una política que puede llegar a ser peligrosa si se toma los pasillos de la Capilla Sixtina.

Por ahora todo le sonríe a este gaucho de setenta y seis años, pues además de haberle devuelto la vida al catolicismo, ha logrado crear un consenso entre críticos y detractores; que él es la figura que puede cambiarle la cara a una institución en declive.