¡Hasta cuándo, Maduro!

anonimoVuelve y juega el grandote de Venezuela con el trillado cuento de la conjura contra “la democracia”.

Por: Jaime Bedoya Medina

Incapaz de administrar el país que se desborda en el descontento, inventó el infundio del Golpe de Estado para perseguir el pensamiento libre de los sectores estudiantiles y la oposición. No cabe duda de que la llegada del Comandante Chávez fue bien vista por los sectores liberales de América Latina. Celebramos desde la izquierda democrática la aparición de un tipo que parecía providencial en momentos de corrupción extrema que vivía Venezuela por los sucesivos e inescrupulosos gobiernos adecos y copeyanos que como una especie de Frente Nacional colombiano, se repartían cada cinco años el poder. Pero el Comandante, rápidamente fue mostrando el cobre y a mi criterio se destapó del todo cuando hizo aprobar la ley de reelección indefinida del presidente de la república.

Su vida fue veloz y ligera, como sentenció el poeta y rápidamente lo llamó Dios o el destino a rendir cuentas. Y así empezó el epílogo de su desafortunado gobierno. “Me voy a Cuba a curarme del cáncer. Pero si algo llegare a pasar, voten por Nicolás”, dijo.  Ahí fue Troya, para el hermano pueblo. ¿Por qué Chávez escogió a este lacayo si había personas de la talla de José Vicente Rangel, hombre bien formado y fogueado en las lides del Estado? Por el culto a la personalidad que el militar había construido. Es decir, éste era el único que le garantizaba la idolatría después de la muerte como en efecto lo hace.

En respuesta al editorial de El Espectador del domingo 22, que invita a pronunciarse, considero que la publicación y en general el periodismo, son tímidos y poco apoyo les brindan al pueblo venezolano para continuar luchando pacíficamente por su libertad. La prensa tiene que ser más contundente de lo contrario es imposible librarse del tirano. Es necesario recordarle a Maduro el conjunto de imbecilidades que primero Chávez y ahora él vienen cometiendo en desmedro de sus ciudadanos: Regalan la riqueza del pueblo a Cuba y Nicaragua, dos dictaduras trasnochadas que ni siquiera aprendieron del marxismo, la autocrítica, pilar para el avance político, con el firme propósito de construir una media luna de protección y expansión en Centro América y el Caribe.

Alberga a las FARC y al ELN, con la ambición de ampliar su espacio vital para el fementido Socialismo del Siglo XXI. Encarcela a todo aquel que se vuelva sospechoso de conspiración como fue el caso del general Baduel y ahora de Leopoldo y Ledezma, y un poco más delante de María Corina y Capriles. Volvió a Venezuela un estado policíaco y por lo tanto, no se puede seguir sosteniendo que el problema tienen que resolverlo ellos.

No señores, un pueblo desarmado y solo es incapaz de resistir la procacidad de bandas armadas y uniformadas del régimen. Tiene que manifestarse la comunidad internacional. El principio de No Intervención es un sofisma que invocan los mismos dictadores para mantenerse en el poder. Añadidura: Que se cae, se cae. Y seguramente más temprano que tarde pero en medio de un baño de sangre. Que Dios proteja a Venezuela. Amanecerá y veremos.