Jacques Lacan lo expuso claramente en su teoría del “estadio del espejo”, donde muestra cómo la imagen corporal del niño o niña es modificada desde el inicio como un apoyo ortopédico y en la adultez este estadio no superado produce una tiranía de la perfección

 

Por: Diego Firmiano

Recientemente la empresa Louis Vuitton en Japón despidió a la modelo danesa Ulrikke Hoyer bajo la excusa de estar gorda. Pesaba 50 kilos. ¿Pero qué sucede en el mundo de la moda? Se escucha un silencio. Sin embargo, hay que preguntar un poco más allá: ¿qué sucede con las adolescentes y las jóvenes que quieren verse de una manera y no de otra?   La anorexia y la bulimia son un problema mental, como lo pueden ser la paranoia o los delirios mentales de ser una Barbie o un Napoleón.

No hay que culpar a la publicidad, aunque esta tenga un mínimo de incidencia, ni a los hombres que se dejan llevar por la estética. Es más, ni las mujeres tienen la culpa. El asunto tiene que ver con estereotipos imaginarios de sentirse espiritualmente jóvenes, adoptando ciertas prácticas corporales como experimentos de vida: comer-vomitar, CHSP (masticar y escupir), adquirir una cintura A4, o usar la técnica de la moneda para medir los brazos o las piernas.

Este año Netflix lanzó una serie de 10 puntos titulada “Tothebone” que tiene que ver con el fenómeno anoréxico y bulímico que afecta el mundo juvenil. Keanu Reeves se presenta como el Dr. Beckam, o el terapeuta de siete jovencitas -entre ellas una joven inglesa con delirios artísticos- que intentan superar el trauma de verse bellos y delgados, o espantar el temor de ver una rica cena servida en la mesa.

La serie realmente da en el punto cuando parece sugerir que como en cualquier empresa de carácter mental, o adicción, se necesita un mínimo de voluntad para superar aquello. El final (o al final) de la serie hay una clave para entender este grave problema: son los fantasmas del mal seno materno los que propician los desórdenes mental-gastro-intestinales de millones de jovencitas. Por eso, Judy (Lili Taylor) toma a Ellen (Lily Collins) de 20 años en sus brazos como una bebé y le da biberón con leche de arroz. Punto. Una terapia familiar que en cierta manera intenta resarcir el daño psicológico de una mala maternidad.

No se podría afirmar que este acto simple es la panacea para solucionar un problema que se sale de todo diagnóstico, sin embargo, hay una verdad psicológica inherente: la situación tiene que ver con una anorexia de los afectos y una bulimia de la potencia de los jóvenes.

Jacques Lacan lo expuso claramente en su teoría del “estadio del espejo”, donde muestra cómo la imagen corporal del niño o niña es modificada desde el inicio como un apoyo ortopédico y en la adultez este estadio no superado produce una tiranía de la perfección. Su frase lo resume mejor: “la fantasía se ve más allá de un cristal y por una ventana que se abre. La fantasía está enmarcada”.

Esta moda líquida, o estética, es una alegoría enfermiza del mundo actual que busca una imagen comercial de los cuerpos, a costa de la auto tortura, sin tener en cuenta el peligroso riesgo de quienes se someten a esos cánones artificiales.

@DFirmiano