La contestataria Bogotá y la posibilidad del uribismo

Desde esta perspectiva, es evidente que Bogotá es contestataria, pero no necesariamente de izquierda y que la Alcaldía se comporta como una especie de imán que se configura según el polo del Presidente, como su opuesto, aunque sea solo de manera relativa.

 

Por: Camilo Andrés Delgado Gómez

Las elecciones regionales de este año tienen una particular importancia porque representan, o bien la consolidacion del uribismo como la fuerza que gobierna el pais, o bien el inicio de un cambio de elites en el poder con miras a las próximas elecciones nacionales. Es por esto que, aun teniendo en cuenta todo el territorio nacional, las elecciones de alcalde en Bogotá son cruciales, pues, además de ser el segundo puesto más importante de la administración nacional, la capital ha sido un bastión de la contracorriente que, si se pierde, representaría la consolidacion del uribismo.

Sin embargo, la cuestión bogotana no ha sido tan simple como la han querido pintar. De la capital se ha dicho que es de izquierda, que la izquierda ha gobernado históricamente y que Peñalosa solo fue un desliz. Sin embargo, un análisis distinto al tradicional dice otra cosa:

En los 90, con la nueva Constitución, el sistema de partidos transita de un bipartidismo cerrado a un multipartidismo que, en un primer momento, se compone de los dos partidos tradicionales y otros partidos pequeños aliados a estos, más un polo político “cívico” representado en una serie de movimientos y partidos que se unificaron luego de la reforma politica del 2003.

Desde esa reforma, el multipartidismo se ha consolidado y las fuerzas politicas se han organizado más claramente, pudiendo evidenciar, sobre todo al Partido Verde y al Polo Democrático, como los claros descendientes de este polo “cívico” que, más recientemente se configuraron como las fuerzas “alternativas”.

Siguiendo esta línea, si se observa desde 1997, Bogotá se ha caracteriza por votar en contracorriente; pero no, como se ha difundido, hacia la izquierda, sino simplemente hacia un polo distinto y relativamente opuesto al del presidente de turno. Hagamos el recorrido:

Durante la presidencia del último en este puesto por el Partido Liberal, Ernesto Samper, específicamente en 1995, llega a la Alcaldía Antanas Mockus como un representante del tercer polo político que se estaba consolidando. Es, además, desde este mismo polo que aparece Enrique Peñalosa en 1998 durante la Presidencia del conservador Andres Pastrana. En el 2001 repite Alcaldía Antanas Mockus desde un movimiento ciudadano llamado Alianza Social Independiente con el que mantuvo una amplia representación del polo “cívico”.

En el 2003 y el 2008, durante la presidencia de Álvaro Uribe, quien fuera apoyado por todas las fuerzas tradicionales durante sus dos periodos, llega a la Alcaldía de Bogota por un Partido realmente de izquierda, el Polo Democrático, Lucho Garzón y Samuel Moreno. Es en este periodo cuando realmente la izquierda gobierna Bogota y, como se sabe, no acabó de buena manera.

Durante la primera Presidencia de Juan Manuel Santos, quien para ser elegido fue apoyado por toda la politica tradicional, llega a la Alcaldía de Bogota Gustavo Petro. Pero para la segunda presidencia de Santos, en cambio, su apoyo provino en gran medida de los sectores “alternativos”, incluso de Petro, que apoyaban el proceso de paz y, en concordancia, gano la Alcaldía de Bogotá alguien apoyado por las fuerzas tradicionales, Enrique Peñalosa.

Desde esta perspectiva, es evidente que Bogotá es contestataria, pero no necesariamente de izquierda y que la Alcaldía se comporta como una especie de imán que se configura según el polo del Presidente, como su opuesto, aunque sea solo de manera relativa.

A la luz de lo anterior, es posible decir que, por la tendencia hasta el momento, para las próximas elecciones es muy probable que gane una persona de la vertiente ideológica opuesta a la del actual Presidente, lo que pone en evidente ventaja al candidato del Partido Verde, sea cual sea.

Sin embargo, en una jugada muy bien pensada del uribismo, se eligió a Angela Garzón como la candidata oficial. Ella, a pesar de ser del mismo partido del Presidente, tiene la posibilidad de ser apoyada por vertientes opuestas a las del Centro Democrático y que haya sido la concejala de su colectividad que más ha criticado a Peñalosa, le suma aún más posibilidades.

Por esto último, es necesaria una coalición entre el Partido Verde, el movimiento En Marcha, los hermanos Galán (Nuevo Liberalismo), el Polo Democrático, Colombia Humana y todo movimiento y/o individuo que entienda lo peligroso que puede ser que el uribismo se consolide como la fuerza, la única fuerza, que detente el poder en Colombia.